Nacional

“Terrorista” por tener excelentes contactos

* Es iraquí, y autoridades de EU están convencidas de su culpabilidad porque siempre llegaba primero a donde ocurriría un ataque de insurgentes

Washington / EL PAÍS
Bilal Hussein es un fotógrafo iraquí que contribuyó a que la agencia Associated Press (AP) ganara en 2005 el premio Pulitzer. Hussein lleva al día de hoy más de 19 meses detenido en una prisión militar de EU en Bagdad, porque el Pentágono está convencido de que tiene conexiones con la insurgencia.
Algunas de las fotografías tomadas por Hussein sólo podían hacerse si el detenido conocía de antemano los planes de los terroristas, por lo que éste debía de ser uno de ellos, deduce el Pentágono. Llegar el primero le está costando caro a Bilal Hussein.
“Queda muy claro por las pruebas que Bilal Hussein es un terrorista que se infiltró en AP”, dijo este lunes el jefe de prensa del Pentágono, Geoff Morrell. AP, sin embargo, defiende a su empleado y niega los cargos.
La agencia se queja de todas las trabas puestas tanto por el Gobierno iraquí como por el estadounidense a la hora de poder garantizar un equipo defensor a su fotógrafo. “No nos dan ninguna información. Manejamos su caso en la más absoluta de las oscuridades”, declaró Dave Tomlin, asesor legal de AP.
AP: acusaciones nada convincentes
El Pentágono ha anunciado que pretende entregar a Hussein, de 36 años, a un tribunal iraquí para que sea juzgado por “cargos criminales”, y ha anunciado que tiene nuevas pruebas que muestran que se trata de un terrorista. AP contraataca: “Esto es lo que llevan diciendo 19 meses, pero cada vez que pedimos que nos las muestren nos encontramos con algo que de convincente no tiene nada”.
Los hechos por los que Hussein fue detenido se remontan al 12 de abril de 2006. Aquella mañana salió temprano a comprar pan para desayunar cuando oyó una explosión en una calle en Ramadi. Se precipitó a volver a su casa, y, además, permitió a un grupo de gente que se refugiara en su hogar.
Poco más tarde, el mismo Ejército de EU utilizaba la morada del fotógrafo como “puesto de observación temporal”. Tomlin recalca que Hussein no conocía a aquellos a los que ayudó. Pero al menos dos de ellos resultaron ser miembros de las milicias radicales. “Ha habido muchas sospechas sobre quiénes eran los que estaban en su casa, pero nada que sea una prueba definitiva”, precisa Tomlin. A partir de ahí, Hussein quedó bajo custodia de los marines.
Una vez más, el Pentágono tiene una versión distinta: Hussein tenía en su casa propaganda terrorista, fotos de vigilancia de objetivos y material para fabricar bombas. Además, llevaba tiempo levantando sospechas por ser muy a menudo el primero en llegar al lugar donde se producían los ataques.
Hussein, oriundo de Faluya y miembro de un prominente clan de Anbar, comenzó a trabajar para AP en 2004. El presidente de AP, Tom Curley, declaró a la BBC su creencia de que el Pentágono intenta retenerle en la cárcel para que no lleguen noticias de Anbar, a la que calificó como “agujero negro de la información”.