Nacional

No lo dejan renunciar a nacionalidad nica

* ¿Si en embajadas, consulados y la cancillería no pueden ayudarme, quién podrá hacerlo?, pregunta angustiado

El señor Héctor Aguilar, un nicaragüense que quiere renunciar a su nacionalidad para adquirir la nacionalidad noruega, escribió desde el país europeo a EL NUEVO DIARIO preguntando cómo hace para que las autoridades de la Cancillería le den respuesta.
Don Héctor asegura que habita en Noruega desde hace siete años, y ahora que le ha llegado la oportunidad de obtener la ciudadanía de ese país, le comunican que allí no aceptan la doble nacionalidad, por lo que tendrá que renunciar a la nicaragüense.
“Los noruegos quieren una carta de las autoridades nicaragüenses, del Consulado o de la Embajada, donde se estipule que yo renuncio a la ciudadanía nicaragüense porque obtendré la noruega. En Noruega no hay Embajada de Nicaragua, por lo que me contacté con nuestra Embajada en Suecia y les expliqué la situación”, dice.
En la sede diplomática de Suecia, una señora de nombre Sandra le pidió que le enviara por escrito la solicitud de renuncia, lo cual hizo; cuando preguntó dos semanas después por la respuesta, Sandra le manifestó que no podían hacer nada y que tenía que contratar a un abogado en Noruega para llevar la declaratoria de renuncia ante las autoridades del país que le dio acogida.
“Eso es absurdo, porque lo que las autoridades noruegas quieren es el informe de sus homólogas nicaragüenses y no la de ningún abogado noruego; llamé a Nicaragua al Ministerio de Relaciones Exteriores, al número 244-8010, y una señora que no quiso darme su nombre me dijo que no podía ayudarme en nada. Yo creía que para eso estaban las embajadas y los consulados”, sostiene.
Don Héctor señala que en las sedes diplomáticas los funcionarios se dan la gran vida, “y cuando uno los llama porque necesita algo, se niegan a ayudarle. Cuando le envié la carta a la señora Sandra en la Embajada de Nicaragua en Suecia, incluso me preguntó si le había enviado un sello de Correos para mandarme la respuesta. Es el colmo que se pongan como que no tienen ni para un café”, precisó.
Y pregunta angustiado: “¿Si ellos no pueden ayudarme, entonces quién? Pobre mi Nicaragua, por eso hemos emigrado para tratar de vivir un poco mejor. Si las tienen de pantalla, mejor que cierren las embajadas y los consulados; deberían poner gente con preparación y no sólo por contactos o porque “lo conozco”, precisa.