Nacional

Le clavan 30 años al padrastro de “Rosita”


Ernesto García

Masaya
Los 30 años de cárcel que Francisco Leonardo Fletes Sánchez exigió para el campesino costarricense Alex Barquero Cascante, acusado injustamente de haber violado a la niña conocida como “Rosita”, le fueron “recetados” por la juez Ruth Chamorro.
Por primera vez desde que comenzó el proceso judicial, hace tres meses, al padrastro de “Rosita” se le miró abatido y con los ojos enrojecidos por las lágrimas.
La sentencia condenatoria de 30 años de prisión fue escuchada por Francisco Fletes Sánchez, sólo acompañado por dos custodias del Sistema Penitenciario Nacional.
Aunque Fletes fue condenado a la pena máxima de 30 años de prisión, le quedará debiendo a su víctima y a la sociedad diez años, porque la Constitución prohíbe imponer penas más allá de la cantidad antes referida.
Fletes fue doblemente acusado por la Fiscalía por las violaciones con las que afectó a su hijastra “Rosita”, en Costa Rica, y luego en la comunidad de Las Flores, jurisdicción de Masaya.
Por ambas violaciones la jueza Chamorro le impuso la pena de 20 años de prisión, pero como la Constitución establece que la pena máxima es de 30 años de cárcel, Fletes no cumplirá los otros 10.
De acuerdo con el fallo condenatorio de primera instancia, el padrastro de “Rosita” deberá permanecer en la cárcel hasta el 17 de agosto de 2037.
El padrastro de “Rosita”, durante la lectura de la sentencia condenatoria, sólo contó con la compañía de dos custodias del Sistema Penitenciario, porque ningún familiar ni su abogada estuvieron con él.
En el fallo condenatorio dado a conocer ayer martes, después de las cuatro de la tarde, estableció una serie de agravantes contra el padrastro de “Rosita”.
Entre los principales sobresalen el hecho de que Fletes ejercía autoridad sobre la víctima por ser su padrastro, además que la primera violación aconteció cuando “Rosita” era una niña de nueve años.
La fiscal departamental en Masaya, Leyla Ramírez, dijo que la sentencia condenatoria contra Fletes es la culminación de un proceso donde el Ministerio Público demostró la culpabilidad del hoy reo.