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Los Pipitos entrenan laboralmente a jóvenes discapacitados

* Los que no trabajan es porque familiares no se lo permiten, asegura David Valdivia, director del Centro en Estelí * Al inicio hay alguna resistencia por parte de algunos empleadores, pero al final se dan cuenta de la calidad de su trabajo

María Haydée Brenes

Independencia económica es vital para Los Pipitos

La independencia económica permite a cualquier ser humano ser una persona autónoma, bajo esa premisa los padres organizados en la asociación Los Pipitos trabajan para integrar laboralmente a los jóvenes con discapacidad.

Estelí
Los valores de puntualidad, respeto y responsabilidad son algunos de los que llevan los jóvenes que egresan del Centro Juvenil de Estelí, fundado en 2000.
David Valdivia, director del centro, manifiesta orgulloso, que el 80 por ciento de los egresados en las seis promociones que se han llevado a cabo están trabajando, y los que no lo hacen es porque sus familias no lo permiten.
“Estamos cumpliendo con el objetivo para el cual fuimos creados: capacitar a jóvenes con discapacidad. Para insertar a éstos en la vida sociolaboral, aquí se les crean aptitudes y habilidades laborales, que les permiten la integración y proyección a este nuevo espacio que, de igual forma, les ayuda para aportar económicamente al sostenimiento de sus hogares”, dijo el director del centro.

Ambientándose
Cuando un joven ingresa aquí, señaló Valdivia, pasa por un período al que llamamos “prelaboral”, en esta etapa ellos reciben seguimiento, y es el espacio para que se ambienten. Después pasan a los talleres de agricultura, velas, carpintería, manualidades y cocina, en cada uno de ellos van aprendiendo y mejorando sus capacidades y aptitudes.
En la actualidad, en el Centro de Integración Laboral hay más de cien jóvenes que entran a sus talleres a las ocho de la mañana y salen de los mismos a las tres de la tarde.
“Aquí la preparación que los muchachos y muchachas tienen les permite no sólo insertarse en el campo laboral, sino que los hace más independientes, porque ellos aprenden a cocinar sus alimentos, a buscar aquella tarea que los haga sentir felices y cómodos”, declaró Valdivia.
Allan Juárez, uno de los alumnos que egresarán este año del centro, dijo a EL NUEVO DIARIO que ya hizo sus prácticas en dos centros de trabajo, en uno de ellos estaba como recepcionista y elaboró una agenda telefónica, y en el otro tenía que hacer depósitos en el banco y mandados.
“Ahora que sea egresado trabajaré empacando productos en el supermercado, el gerente ya habló conmigo y en cuanto salga tendré el empleo”, dijo satisfecho.
Juárez es aficionado a los números, y con la fecha de su nacimiento puede decirle en qué día nació y el santo o fiesta religiosa que le corresponde.
“Cuando era niño mis abuelitos tenían calendarios y yo los memoricé, soy bueno con eso; también, después que salí de la escuela especial entré a un curso de computación y me aburría en la casa, así que mi mamá me sugirió venir aquí a aprender, y ahora seré egresado y tendré un trabajo”, señalo Juárez.

Un ejemplo
En las fábricas de puros, de Estelí, el trabajo de los egresados del Centro de Integración Laboral es reconocido, pues la mayoría de ellos han encontrado en estos sitios el empleo que demandan.
“Al inicio era más difícil insertar a los jóvenes, pero ahora que ya han llegado egresados nuestros, que se han convertido en ejemplo para los demás --porque no desperdician material, no pierden tiempo chismeando, comentando la novela ni nada, porque ellos están acostumbrados a regirse por horarios y son sumamente cumplidos--, si hay una plaza nos la dan”, dijo Valdivia
Jenny Lorena Aráuz, egresada del centro, comenzó a trabajar hace dos meses en Preescolar “Cristal”. Allí su jefa inmediata, la señora Juana Francisca Obregón, señala que es una excelente trabajadora, cumplida, obediente y aseada.
“Ella está conmigo en la cocina, prepara la merienda de los niños, lava platos, limpia, es bien mandada y muy aseada”, declaró la señora Obregón.
Diana Ruiz, encargada de dar seguimiento a los jóvenes egresados, manifestó que muchas veces el mayor reto es convencer a la familia para que los dejen trabajar.
“Hay temor en algunas familias, pero cuando ellos entran a trabajar y se siente útiles, que aportan, su percepción de la vida cambia, nosotros a veces cuando los empleadores no quieren aceptar a los chavalos, pues nos agarramos de la Ley Especial para Personas con Discapacidad, que dice que por cada cincuenta trabajadores uno debe ser discapacitado, y así, aunque no les guste, lo contratan, y después se dan cuenta de que son muy buenos trabajadores”, concluyo Ruiz.
En la actualidad, el Centro Juvenil de Estelí es el único en todo el país dedicado por entero a la capacitación e integración laboral, otros capítulos fomentan cursos y talleres de manualidades, que permitan la autosostenibilidad de los jóvenes en sus hogares o asociados en las sedes de Los Pipitos fabricando piñatas, tapetes y otras manualidades.

Un orgullo para Estelí
En la actualidad, los jóvenes del Centro de Integración Laboral están empeñados en una campaña para que los transportistas mejoren el servicio hacia ellos.
“A veces uno está esperando por horas para que un bus te traslade, a algunos no les gusta llevarnos, otros te suben, pero no se detienen en la parada que es, otros te cobran más, y en el peor de los casos te llevan a donde ellos quieren, y eso es injusto”, comentó Erick López Gutiérrez.
Por su parte, el director del centro, David Valdivia, comentó que debe ser un orgullo para los estelianos en cualquier parte del mundo provenir de un municipio donde se respeta a las personas con discapacidad y apoyar la campaña que ahora realizan.