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Sucesor de Miranda siguió la “piñata”

* Entre las dos administraciones regalaron 522 lotes y predios * El total de lo “obsequiado” suma cerca de 30 millones de córdobas * Hay quienes hasta firmaron promesas de ventas el mismo día que se las asignaron

Lesber Quintero

Ultima parte

Lejos de llevar beneficio, las donaciones de lotes que las administraciones sandinistas han hecho en San Juan del Sur, han desatado interminables querellas jurídicas a tres bandas: los propietarios originales de las propiedades, los supuestos beneficiados, y la misma comuna que busca recuperar las cesiones ilícitas.
La primera entrega de esta investigación relató como un solo alcalde sandinista --el también ex diputado Gerardo Miranda 1997-2001-- repartió 235 propiedades, causando un daño patrimonial a la comuna por más de 20 millones de córdobas, según sus valores catastrales. Cuando dejó la alcaldía, su segundo, Julio Espinoza, repartió 38 terrenos, cuyo valor catastral se calculó en 3 millones 529 mil 720 córdobas.
Pero después de Miranda y Espinoza, el también sandinista Vicente Abelardo Núñez 2001-2005 continuó “la piñata”. Núñez donó en su administración 249 propiedades para sumar junto a Miranda 522 lotes, acciones que la misma Contraloría General de la República calificó de ilícitas, denunció su nulidad y demandó su inmediata recuperación al actual alcalde Eduardo Hollman.
Esas donaciones han provocado pérdidas a la comuna calculadas en valor catastral según el ente fiscalizador, en 28 millones 717 mil 350 córdobas.

El origen de “las joyas”
En ese listado, no se incluyen 23 manzanas, que la misma Contraloría mandó declarar de nulidad. Dicha propiedad se donó en la administración de Núñez a Elsa María Sirias, en la zona conocida como El Carrizal, según consta en la sesión extraordinaria número 198 del 23 de enero de 2004, y entre las irregularidades de ese período.
El informe de la CGR también determinó la venta de dos lotes ejidales con áreas de 413.92 metros cuadrados y 584.84 varas cuadradas a favor de Hermes Gurdián Alfaro y Larry John Banchero.
“Según recibos de tesorería números 10984 del 17 de septiembre de 2004, y 11266 del ocho de octubre de 2004, las propiedades fueron adquiridas por la suma de 7 mil y 3 mil dólares respectivamente”, señala la auditoría, tras agregar que la Ley 40, en su artículo 44, prohíbe de forma expresa la venta de los terrenos ejidales, cuando establece que éstos son propiedad municipal de carácter comunal.
Aunque sobre Miranda pesa la mayoría de donaciones cuestionadas, su antecesor César Augusto Guadamuz fue el que inauguró la mala práctica. Según el diario oficial La Gaceta del 14 de diciembre de 2000, en acta número 83 del ocho de octubre de 1996, Guadamuz tomó la decisión de donar a las autoridades del Instituto Nicaragüense de Reforma Agraria, INRA, de San Juan del Sur, 161 hectáreas y 400 metros cuadrados ubicadas en las lomas de San Francisco, conocidas como las lomas de Francisco Sandino.
El área donada, que resultó ser propiedad privada, según documentos del Registro Público, está ubicada dentro de los siguientes linderos; al norte familia Bangla; Víctor López y Félix Cerda, Sur; Océano Pacífico Este; José Estaban Ortiz, Leonidas Herrera y Cooperativa “Carlos Contreras Espinoza”, y Oeste, barrio “Luis Arroyo”, Colegio Emmanuel Mongalo y Roberto González.
Miranda, Espinoza y Núñez empezaron a “desgranar” esta vasta propiedad para donársela a allegados y a familiares.

Explotan procesos legales
Lo insólito es que el ex alcalde Espinoza revocó los actos de donaciones de esas propiedades, según Resolución Municipal número cuatro, dictada el 24 de octubre de 2000, y luego la Contraloría anuló también las donaciones, y hasta ordenó recuperarlas cinco años más tarde.
Con lo que no contaban es que sobre esas donaciones se erigieron millonarios proyectos turísticos, pues los supuestos beneficiarios ni siquiera calentaron las escrituras de las donaciones. Hay quienes hasta firmaron promesas de venta el mismo día que se las asignaron. Miranda, sin embargo, se defendió ante la Contraloría diciendo que las donaciones las hizo para dar respuesta a personas que las necesitaban.
La ilegalidad de las donaciones llevó a que por la vía civil se abrieran dos grandes procesos judiciales. Uno promovido por el alcalde actual Eduardo Hollman, ante el Juzgado de Distrito Civil de Rivas, y otra, la que promueven los dueños originales de la propiedad, la familia Sandino.
En la primera, la alcaldía demanda la cancelación registral y reivindicatoria de propiedad en contra de 33 personas que adquirieron lotes municipales a través de las ilícitas donaciones de Miranda y Núñez.

Inversionistas en aprietos
Entres las donaciones demandadas aparecen once lotes adquiridos por la sociedad dueña del Hotel Pelican Eyes Piedras y Olas. Ellos compraron las propiedades a Martha Mercado Romero, Rosa Esmeralda Ruiz Rivera, Ana Lucía Sevilla Ruiz, Napoleón Sevilla Ruiz, y Roberto Taylor Jiménez Martínez.
Otra fuerte inversión afectada en esta demanda es la denominada “Desarrollos Turísticos del Sur”. Ésta, según el expediente judicial, compró ocho propiedades municipales que les fueron entregadas a personas en los períodos edilicios de Miranda y Núñez, por lo que también se les está solicitando su cancelación registral.
Una de estas propiedades fue comprada a Maximiliano de Jesús Romero, quien la recibió el 11 de julio de 2001, y ahora está inscrita a nombre de “Desarrollos Turísticos del Sur”, bajo número registral 31810, tomo 334, folios 173-177 del libro del Registro Público de la Propiedad de Rivas.
“Desarrollos Turísticos del Sur” compró las otras siete propiedades a Orlando Mora Ponce, Laura María Serrano, Rosa Mora Rosales, Leoncio de Jesús Corea Ortiz y Sandra Judith Gutiérrez Morales. Todas están inscritas en el libro del Registro Público de la Propiedad de Rivas a nombre de la sociedad antes mencionada.
De esta demanda tampoco se escapa la sociedad Bahía del Mar. S.A. Dicha sociedad compró una propiedad de 19 manzanas que le fue entregada a Ana Cecilia Callejas, quien a la vez recibió otro lote de dos manzanas que inscribió con número registral 30617, tomo 320, folios 114-115, asiento uno, del libro del Registro Público de la Propiedad de Rivas.