Nacional

De La Chureca a Disney World

* 12 niños del basurero más grande de Nicaragua alistarán maletas el próximo año para vivir un sueño de hadas en Orlando, Florida * “Tengo un pensamiento: las cosas buenas no te llevan al cielo, las cosas buenas reflejan el cielo que llevas dentro de tu corazón”

Edwin Sánchez

Víctor Rosales Duarte se convirtió en el único Santa Claus del mundo capaz de portar diciembre en sus limitadísimos bolsillos para repartir su buena voluntad los 12 meses del año.
Si entrega juguetes en Navidad a los niños de San Carlos, también se las ingenia para conseguir en cualquier época un terreno en el cementerio a los deudos que no tenían ni para el café del velorio. O bien, organiza desde ya el sueño que aun chavalos de hogares solventes ni se atreven a bajarlos a su almohada: llevará a 12 niños que sobreviven de lo que hallan en La Chureca nada menos que a Disney World.
El Santa Claus Nica, nombre con que lo bautizó EL NUEVO DIARIO, a través de su reportero gráfico Frank Cortés, dijo que su viaje reciente a Estados Unidos fue un triunfo.
“Conseguimos con la familia Chavarría, de origen nicaragüense, el apoyo para que una docena de niños y niñas viajen a Orlando, Florida, con todos los gastos para una semana y conozcan Disney World”.
La familia se vio impactada por los videos que les presentó Rosales, donde proyectan imágenes de lo que hace en pro de las criaturas más desfavorecidas. “Voy a grabar todo el proceso, desde la selección de los niños, de unos cien con las mejores notas del Colegio La Esperanza, hasta la tramitación del pasaporte, luego la visa en la Embajada de Estados Unidos, cuando se monten en el avión, y el recorrido en el parque del creador de Mickey Mouse”.

Nica de tiempo completo
Don Víctor, además de ser el Santa, es un nica de tiempo completo. No habla mucho. No ofrece discursos. Sólo hace. Es un hombre que resume en sí mismo la solidaridad.
“Es una bendición de Dios. Imagínense a un niño de La Chureca en el mundo mágico de Walt Disney”, exclama, adelantando aquella realidad que la diseñará con los materiales de un sueño y un solo motivo: provocar la sonrisa en el prójimo, sea chico, sea mayor.
Para que todo sea en orden, hablará con los padres de familia, con la directora de La Esperanza”, escogerá a seis niñas y a seis niños. También dará parte al Ministerio de La Familia, para que dé el aval “y no se malinterprete”.

¿Qué te hace acordarte de estos chavalos de La Chureca?
Estoy en las malas, no me lo estás preguntando, pero ¿cuál es mi felicidad?, siempre ayudar al más necesitado, a aquel que grita de desesperación y no hay nadie quien le ayude, y ahí estoy yo presente con medicamentos. Quizá no los tengo, entonces voy donde algunos amigos y los molestos cinco, seis veces, pero lo que digo se ve, se hace.
El Santa Claus Nica consigue hasta tomografías y sillas de ruedas. “Todo lo consigo. Y me siento regocijado cuando a aquella persona a quien nadie le hacía caso, se le soluciona su problema. La gente se siente feliz y yo también, como si fuese el que recibo aquello”.

¿Cómo hace esto, siendo taxista?
Ya no soy taxista. Tengo una fundidora para fabricar placas conmemorativas, y vendo rótulos, bitácoras, espejos en la calles, y de esas ganancias, regalo la mitad.

Si alguien quisiera ayudarle a ayudar al prójimo, ¿dónde le puede buscar?
El número de teléfono es el 8846110. Quiero decirle a las personas que no es necesario tener dinero para ayudar, sino contar con amor y voluntad, porque si no tenés eso hacia tu hermano y decís que amás a Dios, sos mentiroso. Tengo un pensamiento: las cosas buenas no te llevan al cielo, las cosas buenas reflejan el cielo que llevás dentro de tu corazón.

Solidaridad a cualquier hora
Muchos pensarán que por ser el Santa Nica, su labor se limita a diciembre. Pero se mueve para asistir al desvalido a cualquier hora, en época seca o en los meses de lluvia.
“Ya no soy sólo el Santa Claus de Navidad. Ahora lo soy todos los días. Dirá mucha gente: ‘este hombre es muy tapudo, que lo hace a cambio de algo, para que le den o tal vez se va a lanzar como político’.
Sin embargo, Víctor Rosales Duarte ha visto desfilar tres elecciones presidenciales, cuatro municipales, otras tantas legislativas, y como no habla, sino que se dedica a hacer, ha pasado 18 años consecutivos asumiendo como la principal ley de su vida la regla de oro de Cristo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
“Y nació esto porque en un diciembre vi a unos niños que jugaban y no tenían juguetes. Entonces vendí chicles, EL NUEVO DIARIO, La Prensa, La Semana Cómica, fósforos, cigarrillos, y con lo que junté ese año, fui a buscar a aquellos niños. Eran 12, y les entregué los juguetes. Al siguiente año fueron 50 niños, luego el otro año llegué a darle a 150. Pasé después con 350, alcancé a 3 mil 350 en 2005, y el año pasado cubrí a 12 mil niños.
Ahora, asegura, llevaré, Dios quiera, a 12 niños de La Chureca a Disney World.

¿Te gusta el nombre de Santa, aunque ayudas a la gente en cualquier época del año?
No sé, lo importante es que cuando veo a alguien gritando de desesperación porque le ayuden, con la asistencia de Dios, si está a mi alcance, yo no dejo morir a esa persona.
Quien me bautizó fue Frank Cortés, en el primer reportaje titulado “Santa Claus Nica vuelve a los semáforos”. Don Óscar Miranda me dijo que, dado que Santa Claus es norteamericano y comercial, mejor me debería llamar “el tío Víctor”. Pero en Nicaragua somos libres, y no me molesta el nombre de Santa Claus.
Y en tanto se planifica esa gira al reino de Blanca Nieves y al mundo de las hadas, don Víctor anunció que en dos meses “me vienen 80 sillas de ruedas, que serán útiles para tantas personas en Puerto Cabezas, Bluefields, San Carlos y Managua”.
“Lo importante es que el día que usted o Xavier Castro necesiten algo de mi, búsquenme y me van a encontrar”.