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Siamesas a esperar la “semana crítica”

* En unas tres semanas le podrían dar de alta al menos a Fiorella, pues Yurelia deberá ser sometida a nueva cirugía para corregirle afección cardíaca congénita

Corresponsal Costa Rica

La recuperación de Yurelia y Fiorella va por buen camino, sin embargo, el jefe de la cirugía que las separó, Gary Hartman, declaró que “todavía hay que esperar” y que no se podrá descansar hasta que les quiten la respiración artificial y pase la semana denominada crítica.
A pesar del hermetismo informativo por respeto a la intimidad de los padres y de las niñas, el galeno remembró que la noticia del éxito emocionó tanto a la mamá de las niñas, María Arias, que cayó de rodillas.
Agregó que amanecieron bien después de más de 24 horas de la cirugía, y que continuarían sedadas por varias horas más, para evitar que despiertas puedan ocasionar alguna complicación en las heridas por sus movimientos. Asimismo, para facilitar la cicatrización.
Durante este proceso, ellas reciben alimentación y oxígeno mediante tubos, y, además, existe una atención especial para controlar las arritmias que se están presentando (propias de este tipo de operaciones), sangrados o infecciones.

Alta a Fiorella en tres semanas
De no presentar complicaciones, se espera que en unas tres semanas le pudieran dar de alta al menos a Fiorella, pues Yurelia deberá ser sometida en pocos días a una nueva cirugía para corregirle una afección cardiaca congénita. Ambas podrían retornar a Costa Rica en un término de dos meses, dejó entrever el médico.
“Estamos revisando que biológicamente se encuentren bien. La fecha aún no se ha precisado para la operación de Aurelia, y todo se va definiendo día tras día por los médicos, pero podría ser para finales de la semana”, expuso Hartman, en cuyo currículum se cuentan otras cinco separaciones de siamesas.
La Fundación Mending Kids Internacional asumió todos los costos de la operación, traslado y estancia de las pequeñas y sus padres, mientras que los médicos del Hospital Infantil Lucile Packard donan su trabajo y tiempo.
Durante la cirugía de separación, se creía que una de las dos podría estar manteniendo viva a la otra, sin embargo, las dudas se despejaron porque hasta fue descartado que compartieran el hígado, al presentar órganos independientes.

Pocos problemas con el corazón
En el caso del corazón, el doctor Hartman dijo que ambos, tras separar la aurícula que compartían, funcionaron mejor de lo que se esperaba, incluso durante los cinco minutos que duró el cierre de válvulas.
“Esperábamos que cualquiera de ellas tendría problemas si cerrábamos la conexión, pero ninguna los tuvo. De hecho, cada una de alguna manera mejoró.
“Pensamos que era simplemente maravilloso”, manifestó satisfecho en conferencia de prensa Hartman.
Ilustró que se encontraron con la grata sorpresa de que cada una tenía su propio hígado, aunque presentaba una unión en la parte más amplia.
Dentro de las interioridades de la operación, que tardó unas nueve horas, se informó que antes de la cirugía Fiorella presentó presión arterial alta, que disminuyó en el transcurso de la cirugía, mientras que el nivel de oxígeno de Yurelia fue bajo en la postrimería de la intervención quirúrgica.
Después de la separación, en Yurelia el equipo médico se llevó menos tiempo que en su hermana, pues sólo reconstruyeron su estómago y cerraron la abertura del pecho. En el caso de Fiorella, el proceso duró más porque le reconstruyeron el abdomen y el tórax.
Además de su recuperación (de no presentarse complicaciones), las niñas, a través de terapia física, deberán aprender a tener balance y a caminar por sí solas, debido a que se habían acostumbrado a compartir movimientos, y deberán superar, además, la sensación de estar separadas.

leonelmen@gmail.com