Nacional

36 meses de agonía y un feliz desenlace

* END comenzó cadena de solidaridad casi desde el nacimiento * La familia ha vivido en incertidumbre durante todo este tiempo * Organización discreta, hospital hermético y el milagro se hizo

Corresponsal Costa Rica
Febrero de 2005 es un mes especial para la nicaragüense radicada en Costa Rica, María Elizabeth Arias, porque en esa fecha se enteró de que en su interior se desarrollaban dos nuevas vidas, las de sus hijas siamesas.
Desde ese momento su existencia cambió, pues en medio de su extrema pobreza, tenía que prepararse para el resto del período de gestación y para un posible parto complicado.
Ahora, entre la emoción y el nerviosismo, fijó otra fecha importante, y es que este lunes, un grupo de médicos del Hospital Infantil Lucile Packard, de la Universidad de Stanford, California, logró separar con éxito a sus hijitas Yurelia y Fiorella, de dos años y unos meses.
Ella, desde que nacieron, guardaba la esperanza de que en un futuro cercano pudieran separarlas con éxito. Se encomendó a Dios, y todos los días rezaba para que se hiciera realidad su sueño de verlas caminando de forma independiente.

Discreción a toda costa
Dicha fe la mantuvo, y desde California, horas antes de la operación, pidió al pueblo costarricense y nicaragüense que oraran por sus pequeñas. Siempre confió en Dios, porque antes de que nacieran “las deposité en sus manos”.
Robert Dicks, portavoz del hospital, pidió comprensión y paciencia para el manejo periodístico de la situación, a la vez que justificó el hermetismo de información basado en el derecho de privacidad que tienen las niñas y su familia.
Las leyes de privacidad del paciente y las necesidades asociadas con el cuidado de las siamesas prohíben revelar interioridades mientras no concluya la operación, declaró el portavoz antes de la intervención. Por ello, en las últimas semanas se constató que se evitó el acceso y acercamiento con la mamá de las siamesas. Asimismo, con los médicos, para evitar distorsiones.

Están desde julio en EU
El papá de las niñas, José Luis Rocha, se trasladó la semana pasada a California y él, vía telefónica, se unió a la petición de su pareja para que todos oraran por sus niñas.
Expresó que tenía restricción de referirse al tema porque fue parte de los compromisos que asumieron con la Fundación Mending Kids International y con el Hospital Infantil Lucile Packard, quienes facilitaron su viaje, estadía y todos los costos de la cirugía y tratamiento de las siamesas.
Las niñas, desde finales de julio de este año, fueron trasladadas con su progenitora a los Estados Unidos para terminar las evaluaciones y someterlas a tratamiento para la cirugía, lo que implicó que les instalaran expansores de piel para contar con tejidos que posteriormente fueron usados para cerrar las partes del tórax que les quedaron expuestas al concluir la separación.

Yurelia y Fiorella llegaron al mundo por medio de cesárea el 30 de agosto de 2005, y por capricho de la naturaleza, nacieron unidas del pecho y del abdomen, compartiendo una aurícula del corazón y parte del hígado. Viajaron por primera vez a Estados Unidos en mayo de 2006, y este lunes, tanto sus vidas como la de su familia, cambiarán radicalmente.
En Costa Rica, el hermano mayor por parte de madre, Milton José Arias, y su abuelita María Teresa Arias, aguardaban con mucho nerviosismo la llamada que se comprometió a realizar María Elizabeth, una vez que finalizara la cirugía.
“Todos mis hermanos (seis, menores que él) se fueron donde mi tía, sólo estoy con mi abuela esperando recibir buenas noticias. Espero que todo salga bien, porque mis hermanitas han sido una bendición. Hasta una casa nueva recibimos por ellas”, comentó Milton antes de conocer la noticia.
Con las siamesas, en total son once los hijos de Elizabeth. Los tres mayores viven en Nicaragua, una de ellas es parapléjica, y Milton, de 17 años, es el mayor en este país.

Días interminables
“Estamos también preocupados porque podríamos perder a una de ellas. Además, mi mamá nos dijo que después de la cirugía van necesitar de mucha ayuda económica porque continuarán con tratamiento y nosotros no tenemos muchos recursos”, agregó.
Por su parte, la abuela confesó que los últimos días han sido interminables, y que casi no ha dormido pensando en lo que podía ocurrir en la operación. Sin embargo, dejó en manos de Dios y su fe el resultado.
“Pensando, y por los nervios no he podido dormir. Estoy rezando”, sostuvo. Ella a los pocos meses del parto de su hija, se trasladó a Costa Rica para apoyarla en el cuido de las niñas, debido a que María labora como doméstica por horas.

END comenzó con la cadena de solidaridad
Cuando la familia Rocha-Arias rompió el silencio respecto al embarazo de las siamesas, EL NUEVO DIARIO comenzó a publicar sobre el tema, y por medio de una de esas publicaciones, en octubre de 2005, el Dr. Werner Cajas Dubón se comunicó con el corresponsal en Costa Rica.
De ahí surgió el contacto con la familia de las siamesas y con los médicos del Hospital Nacional del Niño, que atendían a las niñas. Sólo el 8 de octubre recibimos tres correos electrónicos, donde el Dr. Werner solicitaba información y manifestaba interés por ayudar a las siamesas
“Hola, señor reportero, leí una nota suya sobre las niñas siamesas de Nicaragua unidas por el tórax. La organización de California Healing The Children (posteriormente se denomina Fundación Mending Kids Internacional), está dispuesta a ayudarles. Soy médico guatemalteco. Nuestra organización fue la que trajo a las siamesas guatemaltecas unidas por la cabeza, quienes fueron operadas exitosamente en el hospital de niños de Universidad de California Los Ángeles (UCLA)”.
“Estamos muy interesados en brindar la ayuda que sea necesaria, incluso traerlas a California y proporcionarles los cuidados médicos necesarios para salvarles la vida. Esto sin ningún costo de tipo económico para la familia. La ayuda para ellas es totalmente gratis. Por favor comuníquese con los médicos y familiares para que se comuniquen con nosotros. Agradecería su colaboración para entrar en contacto con ellas”, dicen algunos de los correos.
Después de esas comunicaciones, los contactos se hicieron efectivos, y varios meses después (22 de mayo de 2006), llegó al país el propio Dr. Werner Cajas Dubón con Cris Embleton, presidenta de la Fundación Mending Kids Internacional, a fin de compartir criterios los médicos ticos que atendían a las niñas
El 25 del mismo mes, Yurelia y Fiorella partieron con su mamá y el equipo de la Fundación a California, al primer chequeo médico evaluativo. Un año y un mes después, de nuevo llegó un equipo médico a llevárselas para el tratamiento y prepararlas para la operación de separación.

leonelmen@gmail.com