Nacional

Pastor evangélico viola a dos niñas

* Guarda prisión en León junto a la madre y a la abuela de las menores, que desoyeron la denuncia y mandaron al infierno a las denunciantes

LEÓN
Los constantes abusos sexuales que sufrían dos niñas de 10 y 11 años en la comunidad Sagrado Corazón de Jesús, en el municipio de León, por parte del pastor evangélico, de nacionalidad guatemalteca, Julio Federico Porras Cifuentes, de 38 años, fue denunciado ante la Fiscalía por habitantes de la localidad.
El ciudadano guatemalteco guarda prisión en las cárceles preventivas de la Policía en León por el supuesto delito de violación y corrupción de menores, al igual que las supuestas coautoras Silvia Elena López Loáisiga, de 32 años (progenitora de la niña de 10 años), y Alejandra Loáisiga Álvarez, de 48 años (abuela de la niña de 11 años).
El guatemalteco Julio Federico Porras Cifuentes es pastor de la iglesia evangélica Nueva Jerusalén, ubicada en el kilómetro 77 y medio de la carretera León-Managua. Las familias de las dos niñas perjudicadas forman parte de la nominación cristiana donde el guatemalteco es pastor.
El pasado dos de marzo, la niña de 10 años estaba sola con sus hermanitos menores en su casa de habitación, el pastor Julio Federico llegó y observó que se estaba bañando, regaló dinero a los hermanitos y los mandó a comprar golosinas a una pulpería, aprovechando el momento para abusar sexualmente de la menor.
Madre y abuela protegieron al pastor
La víctima relató ante las autoridades que el pastor Julio Federico abrió la puerta del baño, le pidió que no gritara y procedió a violarla. “No tenés que decirle a nadie lo que pasó, yo soy un elegido de Dios y nadie te va a creer, expresó el pastor Julio Federico para que me quedara callada”, dijo la niña.
A inicios de abril, Julio Federico llegó nuevamente a la casa de Silvia Elena --progenitora de la niña de 10 años--, aprovechó la soledad de la casa y abusó sexualmente de la menor. Un mes después, encerró en un cuarto a la niña de 10 años junto a su primita de 11, y procedió a violarlas de forma continua.
Una joven de la localidad conoció la situación aterradora que vivían las menores y decidió contárselo a Silvia Elena y a doña Alejandra, quienes decidieron guardar silencio. Acusaron de mentirosas a las menores y les prohibieron que mencionaran algo de lo sucedido porque se irían al infierno.
Silvia Elena y doña Alejandra, madre y abuela de las víctimas, respectivamente, acusadas de ser coautoras del delito de violación y corrupción de menores, gozan del privilegio de detención domiciliar. Enfrentarán audiencia inicial el próximo 20 de noviembre a las diez de la mañana en el Juzgado Primero de Distrito Penal de Audiencias.