Nacional

Ayuda desviada y politizada


María Haydée Brenes

Una auditoría que permita a los pobladores conocer cuánta ayuda económica y alimenticia ha llegado a la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y cuánta de la misma se ha distribuido y a quiénes se les ha entregado, es lo que demandó un grupo de mujeres ayer en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).
Las mujeres denunciaron que las autoridades regionales y edilicias están entregando la ayuda sólo a miembros de los Comités del Poder Ciudadano (CPC), militantes del partido sandinista, mientras aquellos que no pertenecen a los mismos pasan hambre junto a sus hijos.
“¿Cómo es posible que digan que la ayuda no se da a las personas en Puerto Cabezas porque Puerto Cabezas no fue afectado? ¿Cómo dicen eso cuando hay muchas viudas y huérfanos porque sus esposos y padres murieron en los Cayos? Esas personas perdieron su sostén y necesitan ayuda, los pocos pescadores y buzos también están pasando necesidades porque no hay productos en el mar, porque todo está revuelto. Si esa no es necesidad, ¿qué lo es?”, reclamaron.
Las mujeres señalaron que la ayuda tampoco está siendo entregada en las comunidades indígenas. “La ayuda está en dos bodegas y dos casas que pertenecen a la alcaldesa Nancy Enríquez y al gobernador Reynaldo Watson, los encargados de distribuir la ayuda son sus familiares, nadie nos escucha, por eso queremos una auditoría, pues si piden en nuestro nombre, queremos saber qué es lo que están entregando”, dijeron.
Un polvorín
Por su parte, Marcos Carmona, secretario ejecutivo de la CPDH, hizo un llamado al Poder Ejecutivo así como a la Comisión de Paz y Derechos Humanos de la Asamblea Nacional, para que den una respuesta a las demandas que se han venido dando desde que el huracán Félix azoto la zona en septiembre pasado.
“La Comisión de Paz y Derechos Humanos nos recibirá mañana (hoy) para hablar sobre la denuncia de negligencia que hicieron pobladores de los Cayos Miskitos, en esa instancia aprovecharemos para que ellos emplacen a las autoridades regionales y evitar que esta situación, de molestia generalizada y carencia de ayuda, que ya es un polvorín, se le salga de las manos al Estado nicaragüense”, destacó Carmona.