Nacional

Dilucidar legitimidad antes de renegociar


Eloisa Ibarra

El economista de la Coordinadora Civil (CC), Adolfo Acevedo considera que antes de entrar con los banqueros en una negociación por los Certificados Negociables de Inversión (Cenis), el gobierno debe valorar las irregularidades que se dieron en el proceso y que fueron establecidas por la Contraloría General de la República (CGR).
El gobierno, afirma Acevedo, no debe ir al refinanciamiento de los Cenis, porque sería aceptar que es legítima, y que de cualquier modo, las cosas dependerán de lo que los bancos por su propia voluntad estén o no dispuestos a aceptar.
Acevedo considera que las instituciones públicas, bajo el control del ejecutivo, deben cumplir con la responsabilidad que les compete: dirimir de una vez por todas lo relativo a la legitimidad de esta deuda, para determinar la parte que es resultado de operaciones fraudulentas, como consecuencia de la asociación entre funcionarios públicos y los tenedores.
El saldo remanente que no ha sido cancelado, indica Acevedo, debe ser reestructurado, bajo la forma de un canje de títulos, a por lo menos 30 años de plazo y con una reducción drástica en las tasas de interés.
El Fiscal General de la República, Julio Centeno Gómez, dijo que continuarán con la investigación penal para determinar si se cometieron infracciones de carácter penal, y si hay delito procederán a acusar porque no pueden dejar de hacerlo, independientemente del actuar de otras instituciones.

La operación en sí
Acevedo considera que el gobierno debe tomar en cuenta que los banqueros no sacaron ni un solo centavo, ni por los Cenis bancarios ni por quedarse con los bancos liquidados.
Los Cenis les fueron entregados, supuestamente, para compensarlos por la “cartera mala” de los bancos liquidados. Mientras más “cartera mala” tuviesen los bancos liquidados, más Cenis, recibirían los bancos que se quedaron con ellos.
Hay que tener en cuenta que los Cenis devengan una alta tasa de interés y están libres de impuestos, a diferencia de los intereses devengados por los créditos que además tienen costos administrativos y de operación, explicó Acevedo.
Pero además, agregó, los bancos no están obligados a aportar 10 centavos de su propio capital por cada dólar de Cenis, como sí lo están obligados por cada dólar de la cartera de créditos (esto significaría que por los 492 millones de dólares emitidos por los Cenis hubiesen debido aportar 49.2 millones de su capital propio, si se hubiesen quedado con las carteras de crédito respectivas, y que se economizaron al recibir Cenis a cambio).
Por lo tanto, agregó, es claro que los bancos que absorbieron a los bancos liquidados, tenían todos los incentivos por reducir al mínimo la cartera de crédito con la cual se quedarían, y por maximizar el monto de Cenis que recibirían.
Recordó que el BCN determinó, por sí y ante sí, que las carteras de los bancos liquidados serían “reclasificadas” exclusivamente, y a puertas cerradas, por el propio BCN, en conjunto con los bancos que quedaron liquidados, dejando afuera del proceso a la Superintendencia de Bancos (SIB), la única con la facultad para hacerlo.
Existe evidencia de que, en esta “reclasificación”, parte importante de la cartera buena fue reclasificada como “mala”, lo cual infló de manera muy considerable el monto de los Cenis a emitir, y por tanto, el monto que finalmente alcanzó dicha deuda”, dijo Acevedo.
Rechazó que los banqueros se hayan tenido que endeudar para disponer de dinero para invertir en los Cenis, como afirmó un funcionario del gobierno. ¿Acaso se dice esto para hacer creer a la población que los bancos desembolsaron dinero por los Cenis, y ahora hay que pagarles para que puedan “repagar” a los que les prestaron para adquirir los Cenis?