Nacional

Matones imponen su ley

* Asesinan a campesino de antigua Resistencia y a su hijo, a quienes Intendencia de la Propiedad les asignó finca Palo Verde * Contradicciones de delegado de institución en Chontales provocan clima de inseguridad jurídica y además física * Los “Gato” Centeno, señalados de cometer crímenes, han invertido dinero en compra de voluntades, vista gorda policial y silencio, denuncian

Luis Alemán

El 16 de julio es una fecha que los habitantes de la comarca San Francisco de Gamalote, en el municipio de La Libertad, departamento de Chontales, no podrán olvidar por mucho tiempo. Ese día se terminó para ellos la habitual tranquilidad del poblado, hasta entonces alterada sólo por uno que otro escándalo de tragos.
La detonación de varios disparos y luego el galope de caballos montados por hombres armados con escopetas y pistolas, rompieron el habitual silencio del campo. A unos 15 minutos de distancia del caserío llamado San Marcos, en el potrero de la finca Palo Verde, estaban aún calientes los cadáveres de José Inés López Martínez y su hijo, Inés Darío López Zeledón.
“Ya los matamos”, exclamó Luis José Centeno Gutiérrez --según testimonios coincidentes de pobladores aterrados--, mientras se bajaba de la bestia que montaba para abordar apresurado su camioneta blanca, esconder las armas que traía y, junto a su hijo, Uriel José Centeno Quintanilla, y el abogado Elder Lazo, abandonar el poblado que horas después se llenaría de policías en busca de evidencias del crimen.
No pasó mucho tiempo para que los familiares de las víctimas llegaran al caserío para avisar que don José Inés y su hijo, de apenas 20 años, habían sido asesinados a balazos por el productor conocido como el “Gato”, su hijo Uriel y Marcos Hurtado, un campisto trabajador del productor.

La tierra prometida
José Inés López Martínez militó durante mucho tiempo en las filas de la entonces Resistencia Nicaragüense. Después de la desmovilización del cuerpo armado que combatió al gobierno sandinista, pasó mucho tiempo cuidando propiedades ajenas hasta que el 29 de septiembre de 2006, la Intendencia de la Propiedad le asignó una finca llamada Palo Verde, bajo el número registral 24009, tomo 327, folio 112, asiento segundo, Sección de Derechos Reales, Libro de Propiedades del Registro Público de Chontales.
Todo hacía indicar que la vida de la familia de López Martínez y de otros miembros de la ex Resistencia beneficiados con la asignación de las tierras cambiaría, pero estaban lejos de alcanzar el sueño prometido.
Con la llegada del año 2007 también comenzaron los problemas para López Martínez, que vio interrumpida su tranquilidad cuando los señores Luis Centeno y Uriel Centeno, en compañía de sus trabajadores, cortaban alambradas, talaban árboles que estaban dentro de la finca y pusieron cercos nuevos, apoderándose del lugar.

Argucias abogadiles
Palo Verde, una propiedad de 116 manzanas perteneció a Erick Manuel Villegas Oporta, la que perdió ante el Banco Nacional de Desarrollo. Una escritura de compraventa de la propiedad apareció firmada ante el notario Eduardo Rafael Urbina Guerrero, donde Rafael Cardoza Brenes, en su calidad de apoderado general de la Junta Liquidadora del Banades, vendía a Francisco Adolfo Cienfuegos esta finca. El documento resultó ser falso, el mismo notario Urbina Guerrero se encargó de confirmar que habían usurpado su nombre y falsificaron documentos para realizar la compraventa.
La misma propiedad fue nuevamente vendida en junio del año 2006 por Cienfuegos a Wilder Eugenio Laguna Castellón, ante los oficios notariales de Israel Zelaya Rivas, sólo que el abogado Zelaya Rivas no podía ejercer el notariado porque estaba suspendido por la Corte Suprema de Justicia desde el 15 de diciembre de 2005; según la abogada Edelmira Acevedo, la transacción era ilegal.
Pero inexplicablemente, la finca también fue vendida por Erick Manuel Villegas Oporta a Luis José Centeno Gutiérrez y a su esposa, Florentina Quintanilla Jirón, ante los oficios notariales de Cairo Reggi Quintanilla Jirón. La abogada Acevedo asegura que también esa escritura pública de compraventa es nula en tanto violenta la Ley de Notariado que prohíbe autorizar escrituras a favor de sus descendientes, ascendiente, cónyuges o colaterales dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad o de su mujer ilegítima. El notario Quintanilla Jirón es hermano de la adquirente Florentina Quintanilla Jirón.
José Inés López Martínez cuenta con una asignación provisional otorgada por el Intendente de la Propiedad, Alfonso Sandino, el 20 de septiembre de 2006, la asignación fue ratificada por la doctora Mireya Molina Tórrez, entonces Intendente de la Propiedad, sobre la base de una inspección de campo que realizó una comisión técnica de la Intendencia de la Propiedad.
De esa inspección in situ incluso existe un vídeo que constata que la familia campesina vive en la propiedad y la trabaja eficientemente, grabación a la que tuvo acceso END.
El 21 de mayo de 2007, el delegado territorial de la Intendencia de la Propiedad en Chontales, René José Córdoba Tórrez, emite una constancia donde confirma que la finca Palo Verde está asignada provisionalmente de conformidad con la resolución No. R–CA–IP–0305–2006 del Comité de Aprobaciones y en proceso de titulación a favor de Inés López Martínez y otros.
Pero, inexplicablemente, el mismo delegado territorial, Córdoba Tórrez, firma otra constancia el 16 de julio de 2007, donde asegura que la Intendencia Departamental no ha autorizado que persona alguna se introduzca o tome posesión de propiedad alguna en el sector de la finca Palo Verde. Precisamente con esa constancia, Luis Centeno se aparece en la finca Palo Verde el mismo 16 de julio y, en compañía de su hijo Uriel y sus empleados Marcos Hurtado y Fabio Zeledón, asesina a balazos a Inés López Martínez y a su hijo Darío Inés Martínez Zeledón.
Según el delegado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Denis Báez, las contradicciones del mismo delegado de la Intendencia de la Propiedad en Chontales provocan un clima de inseguridad jurídica en la propiedad contra los ex miembros de la Resistencia.
En iguales términos se refiere la abogada Acevedo, para quien el funcionario público tiene una cuota de responsabilidad en los hechos de violencia generados por los reclamos de propiedad en la zona.

La fuerza del poder
La tarde del 16 de julio de 2006, Luis Centeno Gutiérrez, su hijo, Uriel José Centeno Quintanilla, y Marcos Hurtado Cerna, abandonaron la comarca San Francisco de Gamalote.
Ninguno de los autores del crimen pasó por la cárcel, durante más de 15 días se ocultaron de las autoridades mientras preparaban toda una red que les facilitaría más tarde contar con un fuerte respaldo entre los comunitarios de San Francisco de Gamalote, e incluso hasta con un presentador de televisión de un programa local de Juigalpa, a quien utilizaron para promover campañas de desprestigio contra las víctimas y las personas que se solidarizaron con los familiares de éstas.
Hay miedo, terror. Ante la presencia del equipo de periodistas de EL NUEVO DIARIO, un vecino del caserío San Marcos comentó disimuladamente que en San Francisco de Gamalote los “Gato” Centeno han invertido una fuerte cantidad de dinero en la compra de voluntades y de silencio. Esto a simple vista es fácil de confirmar.
Una mirada por las humildes casitas de la comarca demuestran los cambios que han sufrido. Cercas nuevas, techos de zinc nuevos que sustituyeron la paja o el plástico negro. Pero los cambios también se mostraron en las versiones que muchos testigos tenían sobre el crimen.
Nadie vio nada, nadie escuchó nada y nadie dijo nada. Los pocos que aseguran haber estado en el lugar del crimen ahora dicen que fueron los López Zeledón, los que atacaron a Centeno y compañía, “quienes respondieron en defensa propia”.
Pero no sólo la plata, también el miedo a la muerte hace que los vecinos prefieran callar antes de relatar lo que realmente ocurrió aquel 16 de julio. Modesta Ruiz, una facilitadora judicial de la comarca San Francisco de Gamalote, comenta tener miedo. Asegura que a través de una tercera persona recibió el mensaje de que “ni con el costo en dinero de toda su finca alcanzaría para defenderse de las acusaciones”.
La primera versión que dio el señor Virgilio Gutiérrez fue que “el ‘Gato’ estaba matando a los López”, pero ahora, su versión es otra. “La gente no cree en la justicia, tiene miedo y asegura que los jueces amarran grandes negocios”, expresa doña Modesta, quien a pesar del temor que tiene, comenta que “si callamos seríamos parte de esa corrupción”.
Y es que la gente no se explica cómo, si se trató de un crimen tan “bárbaro”, los asesinos nunca estuvieron presos, disponen de la capacidad económica para pagar una caución de 400 mil córdobas. La Policía jamás ocupó las armas propiedad de los autores del crimen, pero en cambio, los agentes del orden ocuparon un rifle 22 propiedad de Denis Francisco Gutiérrez Altamirano, yerno de José Inés, quien acudió al lugar del crimen alarmado por la balacera.
Según los Centeno Martínez, Gutiérrez Altamirano fue quien disparó su rifle 22 contra ellos, por lo que respondieron en defensa. “Yo tenía el rifle 22, siempre lo cargo, pero jamás lo disparé”, reclama Gutiérrez, quien asegura que la Policía en sus indagaciones no encontró ni un solo cartucho calibre 22, en cambio, sí ocupó cartuchos de escopetas que fueron disparados por el “Gato” Centeno y sus acompañantes.
Mikel Rugama, Fiscal que lleva el caso, reconoció que el fiscal que presentó la acusación no pidió la ocupación de las armas de los Centeno. José Luis Centeno Quintanilla es propietario de dos escopetas calibre 12 y una pistola, mientras que Uriel José Centeno Quintanilla es propietario de una escopeta calibre 12, un fusil y un revólver, pero también son propietarios de fincas y grandes negocios que hay en Juigalpa.
“Ninguna de esas armas fueron ocupadas por la Policía”, asegura la abogada Acevedo, para quien la indolencia de las autoridades y la falta de una repuesta acertada al problema de la propiedad pueden desencadenar una violencia incontrolable.
EL NUEVO DIARIO buscó al señor Luis José Centeno Gutiérrez, para conocer su versión de los hechos, sin embargo, después de consultar con el presentador de televisión que pretendió estar durante la entrevista, decidió no hablar, no sin antes jactarse de tener detalles de las indagaciones que realizaba el equipo periodísticos de EL NUEVO DIARIO.