Nacional

La Nacional de Comercio ¡insuperable!


Edgard Barberena

Forjó innumerables generaciones de bachilleres, contadores y secretarias, y entregó lo mejor de su vida al magisterio nacional, hasta convertirse en un icono de su generación.
Este personaje es el profesor Carlos Reyes Ramírez, quien, hace 83 años, nació en Acoyapa, en la finca “Como quieran”. Su mamá era profesora. En esa ciudad cursó su primaria hasta quinto grado.
Para cursar el siguiente grado se trasladó a Juigalpa.
Cuando hizo el viaje a esa ciudad para estudiar, su mamá lo despidió, y como ella tenía un don especial, le dijo que cuando regresara de hacer su sexto grado ya no la iba a encontrar viva.
“Hice mi sexto grado en Juigalpa y un 28 de agosto me llamaron para decirme que ella había fallecido”, recuerda.
Contó con la suerte de ser uno de los tres jóvenes que el Ministro de Educación de la época les concedió una beca completa para la Normal, donde estudió cuatro años para recibirse en 1947 de profesor de educación primaria.

La Nacional de Comercio
Se título de profesor de educación media, y después se graduó de licenciado en Ciencias de la Educación. En 1948 se fundó la Escuela Nacional de Comercio, y “me pidieron que la organizara, y le dije al profesor Cristino Paguagua Núñez (director de esa escuela) y a Pilar Altamirano, que yo no había trabajado de maestro, porque me estaba recibiendo”, rememora.
Acordó organizar la que iba a ser una famosa escuela, en un período de seis meses. “Me fui, se las organicé, pero cuando cumplí los seis meses, me dijeron: ‘Ahora usted no se puede ir de aquí porque lo vamos a dejar de inspector, porque nos gusta como trabaja’”, relata. Transcurrido año y medio en ese cargo lo volvieron a llamar para decirle que iba a ser el inspector general.

La llamada nombrandolo subdirector y luego director
Después le pidieron que tenía que aceptar la subdirección de la Escuela de Comercio, pero dijo que no podía aceptarla. ¿Porqué razón?, le preguntó el ministro de esa ocasión. La repuesta del maestro fue: “Porque el subdirector que está en esa escuela me llevó a mí y no voy a sustituir a una persona que me ha llevado”.El ministro de Educación, Crisanto Sacasa, le dijo: “Mirá, el subdirector va de viaje, porque tuvo problemas con unos estudiantes, y por lo cual le doy 24 horas para decidirse, o si no, vamos a nombrar a otro”.
Reyes Ramírez lo primero que hizo fue reunir a su familia con la finalidad de recibir consejos. Al día siguiente, muy de mañana, se fue donde el subdirector de la Escuela de Comercio y le dijo: “Don Pilar, me pasa esto y esto, me ha llamado el Ministro de Educación y me dijo de que usted se va de aquí”.
La repuesta del subdirector fue: “Corré, anda al Ministerio y decile que aceptás”.
Una vez que comenzó en su nuevo cargo, levantó esa institución educativa, y la convirtió en la Nacional de Comercio, no sólo el mejor centro educativo de Nicaragua, sino de toda Centroamérica.
La preparación de contadores y secretarias en la Nacional de Comercio fue algo único, dice don Carlos, quien aún recuerda que don Crisanto Sacasa después le pidió que fuera a organizar la Escuela Nacional de Comercio en Granada.
Cuando terminó de fundar la escuela se trasladó a Managua y lo volvió a llamar el ministro de Educación, para conocer cómo iba el funcionamiento de la escuela en Granada.
Cuando terminó, el titular de Educación lo sorprendió al anunciarle: “Usted es ahora el director de la Escuela Nacional de Comercio desde este momento”. Esto ocurrió en 1950.

El turno de la noche
Siendo director de la Nacional de Comercio, don Carlos se preocupó por darle la oportunidad a gente mayor que trabajaba, para que estudiara por la noche, por lo que fundó la Escuela Nacional de Comercio Nocturna para adultos.
También fundó en su tierra natal el instituto San Sebastián, que comenzó a trabajar con 90 alumnos.
En la actualidad ese colegio tiene más de 1,500 estudiantes, “por lo que ahora me siento feliz de haberlo hecho, porque hice ese colegio no para mí, sino que se lo dejé al pueblo”, explica emocionado.
Para fundar ese instituto don Carlos contó con la ayuda de la profesora Matilde Morales, el profesor Cermeño, Celedonio Morales, el padre Miguel Guevara Blanco, entre otros. Tuvo dificultades al inicio “porque Juigalpa se me oponía, pero conseguí el visto bueno del ministro de Educación de esa época, Ramiro Sacasa Guerrero, quien me dio la orden de proceder”, narra.
Cuenta en su currículo con estudios sobre educación técnica que hizo en Puerto Rico durante seis meses. Ese viaje a Puerto Rico le cortó los estudios de Contaduría Pública.

Nacional de Comercio contó con internado
La Nacional de Comercio también tuvo internado de varones y de mujeres. El internado de mujeres estaba ubicado en la escuela “Chepita Toledo de Aguerri”, y en la Nacional el de los varones.
Don Carlos, con sus alumnos de los últimos años era muy alcahueto, “les hacía fiestas porque eran jóvenes de 18 y 19 años de edad, para que fueran teniendo relaciones humanas”.
Una vez el doctor Pedro Joaquín Chamorro, Director del diario La Prensa, lo llamó para preguntarle qué había en la Nacional de Comercio.
La escuela estaba junto a las instalaciones del diario. Al llegar a la oficina del doctor Chamorro, don Carlos le dijo que eran los estudiantes de la escuela, “pero me dice: ‘Como van tan bien arreglados, parece que van a una oficina’”. Los jóvenes iban con su uniforme: camisa blanca, pantalón azul y corbata negra. Esto provocó que el doctor Chamorro publicara un artículo en el diario, “por lo que todas estas cosas me entusiasmaron bastante porque quise tanto a mi profesorado y mis alumnos, y ahora cuando ando por las calles me saludan y me dicen: ‘¡¡Profesor!!’ Conozco las caras, pero no recuerdo los nombres, porque fueron miles”.

La cosecha
Satisfecho, dice: “Tomé la Nacional de Comercio con 117 alumnos, y 24 años después la entregué con más de 24,000 estudiantes”. Esto provocó que cuando cumplió 50 años le hicieran varios homenajes sencillos, porque a don Carlos nunca le gustaron las cosas pomposas.
Condecoró en Puerto Rico a la viuda del pelotero Roberto Clemente en 1975. La condecoración era del Club de Leones de Nicaragua.
Se jubiló porque tenía problemas en una pierna. Esto fue producto de tanto dar clases de pie, como el caso de las matemáticas, donde nunca el profesor está sentado, porque tiene que estar anotando en la pizarra cifras, fórmulas y cualquier cálculo que tiene esa materia.

Vinieron a estudiar extranjeros
Dice don Carlos que a la Nacional de Comercio, cuando estuvo de director, llegaron jóvenes de toda Centroamérica a estudiar. Cuando estuvo participando en un seminario en Guatemala, como conferencista, “de ahí se vinieron varios a estudiar a Managua”.
Brindó conferencias en México, Canadá, Colombia, Puerto Rico, y cuando salía a impartir clases, su señora le tenía lista la valija porque pasaba hasta mes y medio fuera del país, y “por eso es que me preparé tanto y ahora le doy gracias a Dios”. Don Carlos tiene diez hijos, a todos los graduó con su sueldo de maestro.
En la Nacional de Comercio sus maestros ganaban bien. 40 horas de clase le representaba a cada educador 3,200 córdobas, más sus títulos y años de servicios, que para esa época era un buen salario.

Fundó Centro de Estudios Superiores
Reyes Ramírez estuvo como Director de la Nacional de Comercio casi 24 años. Además, fue el fundador del Centro de Estudios Superiores (CES).
Don Carlos tuvo problemas con la UNAN-Managua por la educación de la Nacional de Comercio. “Me decían las autoridades de la UNAN que ellos no podían recibir a estos estudiantes porque tenían una preparación en cierto nivel en algunas materias que no las daba el bachillerato de los otros institutos”, relata.
La situación le dio muchas vueltas en la cabeza y se le ocurrió algo que había visto en México, por lo que dijo: “Voy a solicitarle al ministro de Educación que me autorice a los estudiantes de la Nacional de Comercio que sean contadores y bachilleres; secretarias y bachilleras en el caso de las mujeres”. Una vez que le presentó la propuesta al ministro de Educación, éste se la autorizó y así no tuvieron problemas los egresados de la Nacional de Comercio para entrar a la universidad, además que “en lugar de cuatro años que eran los estudios, se los elevé a cinco, para que pudieran tener las materias de bachillerato”.
Actualmente, don Carlos se pregunta por qué los ministros de Educación le tuvieron tanta confianza. Las clases en la Nacional de Comercio se iniciaban a las siete de la mañana, pero “Carlos Reyes entraba a las seis y media de la mañana y el alumno que llegaba tarde, lo mandaba a baloncesto, béisbol o gimnasia rítmica, pero ya no entraba a clase, y ese alumno al día siguiente no me fallaba a clase”, recuerda.