Nacional

Día de los Muertos, de recordación y… olvido

* Lo común fue ver a familias enteras acicalando las tumbas de los que les antecedieron * Pero hubo otros, entre ellos muchos ilustres, de los que nadie se acordó en su magna fecha

Tania Sirias

Los cementerios estuvieron concurridos, aunque hubo tumbas que nadie limpió y los restos allí albergados no recibieron una plegaria en su nombre.
Mientras algunos familiares removían la maleza, adornaban con flores, coronas, colocaban nieves de colores y corozo en la última morada de sus padres, hijos, maridos y abuelos, otros no corrieron con la misma suerte.
“Le limpio la tumba, le voy a cobrar barato, sólo veinte pesitos y vea que el monte está alto”, dijo Luis Enrique Sandoval Dávila, mientras hacíamos un recorrido por el Cementerio Oriental. Era evidente el abandono en que estaba una tumba, además del monte crecido, le habían tirado las flores secas y coronas viejas de otras sepulturas.

Ilustres olvidados
Sandoval relató que trabaja en el cementerio desde los nueve años, y en los casi diez años que lleva como limpiador de tumbas, ha visto de todo un poco. “Desde el primero de noviembre la gente comienza a llegar, y ese movimiento dilata una semana. No vuelven hasta el Día de las Madres, pero con menor afluencia, parece que sólo el Día de los Difuntos se acuerdan de los que tienen por estos lados”, dijo, mientras cargaba su machete listo para la faena.
Personajes importantes en las historia de nuestro país tampoco recibieron la visita de sus familiares. El Cementerio San Pedro fue el camposanto más olvidado de todos, donde el ex presidente de la República, José Santos Zelaya; el autor del Himno Nacional, Salomó Ibarra Mayorga, y el maestro Gabriel Morales, no recibieron ni un solo ramo de flores.
En cambio, el Cementerio “Milagro de Dios”, el más nuevo de la capital, inaugurado en 2003 durante la administración del ex alcalde Herty Lewites, fue uno de los más concurridos. Al parecer, las familias tienen fresco el recuerdo de sus deudos y por eso algunos hasta mariachis les llevaron.

Cementerios como mercados
Las entradas de los camposantos parecían más bien un mercado. Allí se vendía desde flores, agua, gaseosa, comidas típicas como el vaho, vigorón y chancho con yuca, así como sombreros, amuletos, velas y hasta ropa.
Había una fuerte presencia policial con el fin de evitar relajo en la entrada de los camposantos. Monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, realizó una misa de difuntos en el Cementerio Oriental, e hizo un llamado a los parientes a rezar un Padre Nuestro y un Ave María por el descanso eterno de sus deudos. Además, pidió que los cementerios se conviertan en estos días en un centro de oración y no en un lugar de bulla. Brenes comentó que el “Día de Difuntos” se ha convertido en una tradición para el creyente en nuestro país.