Nacional

Una canción para víctimas del Nemagón

Música, letras y fotos. Para que nadie olvide que siguen ahí, tristes, enfermos, abandonados y esperando una luz que nunca les llega. Para las miles de víctimas del tristemente célebre químico Nemagón, se organizan dos homenajes: una canción y un libro de fotografías

El hombre se hinca con muchísima dificultad sobre el promontorio de tierra bruta, y con paciencia y parsimonia, arranca unas hierbas malas que han nacido al pie de la cruz rústica, formada por dos palos cortados a tajos, asidos por mecates y coronados por una extraña manzana de plástico rojo.
Es extraño ver ahí, en medio de un campamento de champas de plástico negro y cocinas de piedras negras y leños humeantes al aire libre, a un señor limpiando una tumba simbólica adornada con arreglos de árboles navideños. Porque don Pedro Gutiérrez, con 72 años encima, explica que la tumba es figura simbólica de la lucha de los afectados del Nemagón y que él la limpia porque ha sembrado unas semillas de chile que pronto deben germinar.
Pero la imagen, extraña en sí misma, encaja como tornillo en tuerca con el paisaje alrededor: mecates de donde cuelgan hamacas viejas, ollas y trastos negros de hollín por aquí, plásticos multicolores sobre cartones que hacen de camas sobre el piso de tierra barrido dentro de las casitas, pilares de leñas cortadas en rajas, ropas humildes colgadas sobre alambres asidos a los troncos de los eucaliptos, y sobre todo, gente, mucha gente mayor, sentada sin más acción que hablar bajito y ver las cosas a su alrededor sin prisa pero con aires de abandono.
Y es precisamente ese ambiente de abandono y soledad, que reina en el campamento que los afectados por el Nemagón establecieron desde hace ocho años o más frente a la sede de la Asamblea Nacional, el que inspiró a una persona a brindarle homenajes a los ex labriegos de las plantaciones de bananeras.
Retratos de las víctimas
La próxima semana alguien cantará por ellos. Para ellos. Ramón Mejía, joven cantautor nicaragüense, mejor conocido en el ambiente artístico como Perrozompopo, estrenará una composición musical para los afectados del Nemagón que, dicho sea de paso, llevan más de cinco meses protestando en el parque frente a la Asamblea Nacional.
“Esta canción la escribí hace como tres años; la escribí cuando me enteré de algunas cosas relacionadas con la situación del Nemagón, del drama que ellos viven. Siempre tuve la inquietud de hacer una canción que hablara sobre el tema, y hacer una campaña a favor de ellos, hacer volantes, buscar ayuda, pero nunca pude consolidarla en ese momento, hasta hoy”, cuenta Mejía.
Dice el artista que hace una semana lo llamaron del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la Universidad Centroamericana para preguntarle si quería participar en la presentación del libro de fotografías que el reportero gráfico Manuel Esquivel tomó durante varios años a los afectados del Nemagón. Mejía dijo que sí y ahí nomás pensó en la letra de la canción.
El libro de fotografías, otro esfuerzo cultural y social en homenaje a los afectados de las bananeras, se llama Nemagón Herencia Maldita, y será presentado en el citado instituto la próxima semana.
“Yo dije que, por supuesto, que siempre he estado interesado en tratar de presentar la problemática de los campesinos de las bananeras, lo que pasa es que en los discos que hemos hecho nunca hemos tenido la oportunidad de plantearlo a fondo, pero en el próximo disco saldrá algo sobre el Nemagón, ya arreglado y todo, porque quiero trabajar más a fondo el tema”, dijo Mejía.
Canción de amor para las víctimas
“En esa presentación voy interpretar la canción que escribí, que no tiene nombre todavía, momentáneamente la llamo Caballito de San Pedro, que es un poco la historia de la libélula que baja, toma el agua y vuelve a subir, y que está en ese permanente círculo, como es el círculo del llamado a la libertad de esta gente y de todos sus problemas, que siempre bajan a Managua a protestar y vuelven a sus tierras y siguen en ese círculo en total abandono”, expresa el artista cuya canción aún no está arreglada.
“Voy a tocarla solo en guitarra, y el próximo año ya la voy a componer completa”, explica.
Para él, mucha parte de la sociedad nicaragüense no conoce a fondo, ni se interesa en algunos casos, con el drama de esa gente que pasa día y noche en ese campamento paupérrimo esperando justicia en soledad. “Porque están juntos, están solos, cada quien con el dolor adentro”, expresa.
La letra es, en cierto modo, una denuncia social contra el sistema, contra la misma sociedad y contra los grupos de poder.
Parte de la canción dice así: “Dime cuánta agua habrá de caer del cielo, para que me quite la pereza y este mal, soy los hombres y mujeres que trabajan en la tierra, fumigando el alimento que después comerás”.
“Soy de las bananeras, soy del trigo, soy del maíz, y nadie pregunta por qué tengo miedo al sol, por qué tengo tanto miedo, por qué no puedo dar de mamar, y nadie pregunta qué tengo por dentro, serpiente y santos corruptos divinos del Banco Mundial, y nadie pregunta qué tengo en mis ojos, que a veces la llama se pone bajita y me duele el amor”.
RECUADRO
Protesta silenciosa en la bulliciosa Managua
Más de 2,000 hombres y mujeres humildes, ex trabajadores de las fincas bananeras de Occidente, yacen día y noche en el rústico campamento que se ubica frente al edificio de la Asamblea Nacional.
La mayoría proceden de zonas rurales de los departamentos de Chinandega y León, que estuvieron expuestos al Nemagón, nombre comercial, el más conocido, del plaguicida dibromo-cloro-propano (DBCP), usado en las plantaciones bananeras del país en los años 60, 70 e inicios de los 80.
El Nemagón o Fumazone (otra marca) es considerado factor de riesgo de cáncer, insuficiencia renal crónica, enfermedades respiratorias agudas, infartos, atrofias musculares, dolencias de la piel y hemorragias internas.
Ellos salieron a pie de Chinandega, 140 kilómetros al noroeste de Managua, el 20 de mayo. Esta vez vinieron a exigir al nuevo gobierno el cumplimiento de los acuerdos de salud que adquirieron con el pasado gobierno de Enrique Bolaños.
Según Jorge Alí Sánchez, Vicepresidente de la Asociación de Trabajadores y Ex Trabajadores Afectados del Nemagón (Asotraexdan), los ex trabajadores de las plantaciones de banano intentan que el gobierno del presidente Daniel Ortega ratifique los compromisos de atención médica y ayuda económica arrancados a sus antecesores, Bolaños (2002-2007) y Arnoldo Alemán (1997-2002).
Bajo esas administraciones los campesinos lograron que se les destinara atención médica sin costo, alimentos especiales, respaldo económico y hasta una cuota de 25 ataúdes mensuales y lotes gratuitos en los cementerios municipales para enterrar a los muertos.
Ésta es la quinta vez desde 1999 que los afectados por el Nemagón marchan a Managua a pie para asentarse en el parque Pedro Joaquín Chamorro. El modo de protesta es sencillo: levantan centenares de chozas precarias de plásticos negros, cartones y ramas de árboles y viven allí.
Una vez instalados, hacen cualquier cosa para llamar la atención: se han puesto en huelga de hambre, han recorrido las calles armados de botellas de gasolina amenazando con inmolarse, se han enterrado en el suelo dejando sólo las cabezas descubiertas y se han atado con sogas a cruces de madera a manera de crucifixión.
En el campamento de 450 chozas plásticas no hay agua potable, servicios sanitarios ni luz. Son cuatro manzanas de parque sembradas de eucaliptos, donde los campesinos cuelgan sus ropas y hamacas para mostrar sus desgracias en espera que alguna vez alguien se compadezca de ellos. Y les lleve justicia.