Nacional

¡Renegociar deuda interna!

*Sería un acto de responsabilidad fiscal ante emergencia humanitaria y no es ninguna improvisación; FMI, BM y BID estarían de acuerdo *Bush ante el Katrina, la Ley de Bancarrota de EU, y análisis de Joseph Stiglitz y Jeffrey Sachs, fortalecen criterio de renegociación *La ley contempla suspensión de pagos en caso de fuerza mayor, y hasta Eduardo Montealegre ve necesaria otra renegociación

Eduardo Marenco

Un clamor unánime a favor de una renegociación inmediata de la deuda interna, para destinar más de mil quinientos millones de córdobas del período 2007-2008, a favor de las víctimas del huracán Félix y de los afectados por las inclementes lluvias de los últimos dos meses, ha sido formulado por académicos, bancadas parlamentarias, el presidente de la República y actores multilaterales.
“La reestructuración de la deuda interna y en particular la renegociación de los Cenis, es uno de los aspectos más delicados de política económica en el que, curiosamente, ha existido unanimidad de criterios al respecto de la necesidad de resolver esta emergencia”, afirmó el doctor Julio Francisco Báez, uno de los más firmes impulsores de una renegociación de la deuda interna.
El presidente Daniel Ortega acudió la semana pasada a la Junta Directiva de la Asamblea Nacional para solicitar el apoyo de las bancadas parlamentarias a una renegociación de la deuda interna y al establecimiento de un período de gracia en los pagos a los bancos tenedores de bonos bancarios y otros títulos, como son el Bancentro, Banpro y Banco Uno.
Consenso unánime
“El Poder Ejecutivo ha hecho el planteamiento, antecedido de un compromiso electoral del partido de gobierno, siendo consecuente con lo que la sociedad civil viene reclamando en su conjunto”, dijo Báez.
“Todas las bancadas de la Asamblea Nacional se han expresado de acuerdo con renegociar la deuda interna. Todos los organismos multilaterales, BID, BM y FMI, están de acuerdo con esta iniciativa, que no contradice en absoluto el programa económico financiero trianual de Nicaragua, mucho menos el acuerdo con el FMI, en cuyos documentos oficiales, se ha incorporado como un eventual paso soberano del Estado, la renegociación de la deuda y particularmente de los Cenis”, insistió el experto fiscal.
El especialista resaltó que “no fue en ninguna plaza pública” que el mandatario elevó su propuesta de renegociar la deuda interna, sino que llegó a anunciar un proyecto de ley ante el Parlamento, gesto que no se vio de parte del ex presidente Enrique Bolaños, quien renegoció los Cenis con los bancos, sin que nadie se enterase a nivel público y sin que nadie lo criticara, al punto que hasta ahora se conoce una letra menuda, por la cual el Banpro reclama al Estado cinco millones de dólares.
“Irónicamente, Eduardo Montealegre, quien fue el negociador durante la Administración Bolaños, ahora también plantea que conviene una segunda renegociación, y lo considera una necesidad”, puntualizó Báez.
No es desconocer la deuda
El experto fiscal recalcó que (en) la propuesta nacida de la sociedad civil no es que el Estado desconozca la deuda interna, sino que la renegocie, que redefina sus prioridades fiscales.
“No se está actuando de forma temeraria, sino en razón de la fuerza mayor, del drama social y del desastre nacional que vive Nicaragua, y de la eventual hambruna de corto plazo, por lo que se impone una redefinición de las prioridades financieras del Estado”.
“El presidente ha rescatado una propuesta nacional: moratoria y un período de gracia”, señaló Báez, “valdría la pena que investiguen los opositores velados, qué pasó con el Katrina. Cuando el presidente de Estados Unidos se movilizó para reorganizar las finanzas del tesoro, nadie cuestionó. Pongo este ejemplo de la Catedral del capitalismo”.
Báez argumentó que “sería una irresponsabilidad fiscal permanecer impasible y darle prioridad a los bancos sobre las vidas humanas. Quienes hemos sido severos críticos de más de alguna política del presidente Ortega, tenemos la obligación profesional no sólo de reconocer la iniciativa presidencial como plausible en tanto rescata una reivindicación nacional de años, sino además, pronunciarnos públicamente en apoyo”.
También llamó a los profesionales independientes que respaldan una renegociación de la deuda interna, a que no se presten a manipulaciones politiqueras.
Acevedo: hay un interés público superior
La propuesta es de una moratoria de dos años, mientras se renegocia la deuda interna. “Hasta el momento el país no tiene, en términos prácticos, ni un solo centavo para hacer frente a los daños de enorme envergadura que provocaron el huracán Félix y las lluvias de cincuenta días consecutivos”, señaló Adolfo Acevedo, economista independiente.
Hay que recordar que ha caído más lluvia que cuando el huracán Mitch, y que las Naciones Unidas han estimado en 390 millones de dólares el dinero necesario para hacer frente al desastre nacional, señaló Acevedo.
La moratoria es para reforzar la inversión pública sobre todo en carreteras en el primer trimestre del año, antes que vuelvan las lluvias. “La propuesta es para darle una respuesta nacional a una crisis de gran envergadura, a mí me preocupa que es hasta ahora cuando se toman las primeras medidas serias para atender esta urgencia”, dijo Acevedo.
En los próximos dos meses se debe atender las demandas de alimentación de la población del Caribe nicaragüense, y empezar a reconstruir la red vial dañada, señaló Acevedo, para lo que el presidente contempla la posibilidad de utilizar la mitad del crédito asociado a la compra de petróleo venezolano.
“Hay que exigirle al gobierno que lo haga, y si es necesario habría que reducir el aumento de disponibilidades en unos doscientos millones de córdobas”, afirmó Acevedo.
El especialista citó un estudio de Joseph Stiglitz, quien hace referencia a la Ley de Bancarrotas de Estados Unidos, la cual busca que aquellos que no pueden hacer frente a sus deudas, tengan la posibilidad de recuperarse. ”Dice Stiglitz que en el caso de los países que están súper endeudados, deben tener la posibilidad de recuperarse de la enorme carga que representa este sobreendeudamiento a través de procesos de reestructuración. Incluso, dice que en caso que se produzca una cesación de pagos, mejorarían los prospectos económicos del país, la capacidad de crecimiento y la rentabilidad”, afirmó Acevedo.
Los inversionistas no huyen del país, sino lo contrario, como ocurrió en Rusia en 1998, cuando suspendió sus pagos de deuda externa y poco después se dio una afluencia masiva de inversiones.
Acevedo también pone el ejemplo de Argentina, que reestructuró su deuda con acreedores externos a través de una política muy fuerte, reduciendo el valor presente de la deuda externa en un ochenta por ciento. Desde entonces, nueve millones de personas han salido de la pobreza, Argentina ha crecido en un siete u ocho por ciento, y se dio una afluencia de inversiones.
Jeffrey Sachs, autor de El Fin de la Pobreza, comparte el mismo criterio de Stiglitz, y se refiere al caso de Bolivia. “Él le planteó al Fondo Monetario que Bolivia no podía hacer frente al pago de su deuda externa, y obligar a ese pobre país a hacer frente a esa deuda iba a significar una carga demasiada alta. Él se enfrentó con el FMI y logró una moratoria en el pago de la deuda”, dijo Acevedo.
Lo que ocurre, indicó Acevedo, es que hay una ortodoxia victoriana, tal como la llama Paul Krugman, columnista de The New York Times, pues el concepto es que hay que pagar toda deuda hasta la muerte o de lo contrario, se receta la cárcel. “El análisis económico y la evidencia empírica te indican cuando un país está a punto de colapsar”, señaló.
Nicaragua necesita recursos para invertir en educación entre la población más joven para que obtengan mejores empleos, y eso pasa por aliviar el peso de la deuda interna, advirtió Acevedo.
“Frente a esta crisis nacional, ésta es una prioridad nacional, aquí hay un interés público superior, ellos (los bancos) deben contribuir para hacer frente a esta enorme catástrofe”, puntualizó Acevedo.