Nacional

“Peregrinaré desde Managua a La Meca"


Edwin Sánchez

De terrorista, el único terror que se le pinta en la cara al representante del presidente Mahmud Ahmadineyad en Nicaragua, es el miedo de pensar que alguna vez se vea precisado a conducir solo su propio vehículo en las calles de la capital.
Éste es Akbar Esmaeil Pour, de sólida formación académica, doctorado en Filología Hispánica en Madrid, con un pavor al alboroto vehicular de la ciudad y una enorme deuda espiritual.
El embajador de Irán en Nicaragua no ha cumplido con un mandato islámico que hoy confiesa saldar, de una vez por todas, a través de una ruta no muy fundamentalista que digamos: peregrinar desde la fiestera Managua de Santo Domingo hasta La Meca.
La respuesta sintoniza con esa admiración que ha exhibido hacia nuestro país, que también le entra por el paladar: el gallopinto y los frijolitos blancos, con el sabor agridulce de Masaya, pero no por la vista: de la mujer nica, de pantalones o falditas, ¿qué opina? “Tienen pleno derecho a salir como les dé la gana”.
La sede de la embajada, para variar, denota cierto estilo árabe, con arcos en los corredores y un patio en el centro. Poco a poco va adquiriendo, merced a la decoración, una fisonomía de aire persa.
Casa solariega, apenas se encuentran la hija, un ayudante de mayor edad, una señora que se encarga de la cocina y el embajador, que inició la carrera diplomática en España, donde lo conocieron como Ismael, igual ahora en Nicaragua. “Pour es hijo, es decir, el hijo de Ismael”, explica el significado farsi, su idioma natal, porque además conoce el inglés, comprende el francés, lee el italiano, reza, ora, canta y lee El Corán en árabe, y desarrolla su oficio en español.
Antes de empezar la entrevista, el doctor Ismael, recita: “En el nombre de Dios, que es Misericordioso, Clemente, Omnipotente y Todopoderoso...”.
Versículos coránicos
El día lo inicia como todo buen musulmán: con la oración al Señor del Universo, y la lectura del primer capítulo de El Corán, llamado exordio. Consiste en siete aleyas: “El compasivo, el misericordioso, dueño del día del juicio, y a ti sólo servimos, y a ti sólo imploramos ayuda. Dirígenos por la vía recta, la vía de los que tú has agradecido, no de los que han incurrido en la ira ni de los extraviados”.
¿Cuál es su percepción de Nicaragua?
En mi mente, ésta es una tierra de paz, y con un pueblo pacífico; al mismo tiempo, es una tierra roja de lucha. Es tierra de Sandino, que ha sabido, con inteligencia, defender con su sangre, a lo largo de muchísimas décadas, desde que lanzó Andrés Castro la primera piedra. Está rodeada de agua y tiene dos lagos, como símbolo de pureza.
¿Por qué escogió estudiar el español?
Siempre he sido amante de las lenguas, para saber y conocer más. Es una recomendación de mi religión. Dios dice en El Corán que hemos sido creados de una mujer y un hombre. Y para que se conozcan los diferentes pueblos de diferentes lenguas y culturas, es necesario tener un instrumento, y ese es la lengua.
El hombre se diferencia de otros animales porque es un ser sonriente, y recomiendo que todo el mundo mejor se ponga a reír y hacer reír a los demás, en el buen sentido de la palabra, para que sea feliz y haga feliz a los demás.
El hombre tiene la capacidad de la palabra, del logos.
¿Por qué, si se puede hablar, tantas guerras y odios en varias regiones de la humanidad?Porque este ser humano, a pesar de la facultad enorme de hablar, negociar, dialogar, olvida que es una obligación conversar. Los líderes, los dirigentes de los pueblos, olvidan esta capacidad inherente, y cuando no hay diálogo, cuando se olvida la capacidad de la conversación, empiezan los conflictos y las guerras.
Los pueblos están bajo las órdenes de los dirigentes. Si ellos no hablan, debido a que el pueblo sigue a los dirigentes, hay conflictos. Esto es una calamidad para la humanidad. Y es lo que ha sucedido en los primeros años del siglo XXI.
Por su carrera de lingüista, nos descubre que el persa es una lengua poética. Del árabe subraya su belleza y armonía que uno intuye por sus trazos artísticos. El tema entusiasma al embajador, que pareciera añorar los ambientes académicos, al punto que se remonta a los orígenes de las lenguas semíticas.
“Antes de salir a España, en 1985, como en Irán todo el mundo le gusta conocer lo que pasa en todo el mundo, aprendí el inglés, como el primer instrumento comunicativo. El español es mi especialidad, mi segunda lengua”, explica.
El doctor Akbar escogió la carrera diplomática porque “estoy convencido que la diplomacia es el arte negociar en base a este refrán: Hablando se entiende la gente”.
Su hoja de vida es larga. Entre otras posiciones y cargos se encuentran los de Director del Centro de Capacitación y Formación Diplomática y la de Director del Centro de Estudios Latinoamericanos, en el Instituto de Estudios Políticos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Además, fue el Coordinador del comité de la primera y única conferencia internacional sobre América Latina; jefe redactor de la primera revista iraní de política exterior, y ahora miembro del consejo editorial.

Las aficiones de un embajador
El doctor Akbar es uno de los mil 200 millones de musulmanes regados por todo el planeta, pero quizá de los pocos que obtuvo varias medallas nacionales en las competencias de lucha libre, deporte que nació en Persia.
“Me siento muy joven y nadie me cree que soy abuelo”, dice el diplomático, que no es alto aunque su contextura revela sus triunfos de antaño. Es nadador casi profesional. Disfruta de la equitación, y hace algunos años practicaba el fútbol, vistiendo el número 10 en la camiseta, en honor a Maradona, aunque recuerda con emoción al único rey que han aplaudido con palmas de multitud en Irán: Pelé.
¿En qué ocupa su fin de semana?
“Mis rivales son tus libros”, me dice mi esposa. Son libros en árabe, francés, italiano, español, persa. Uno de mis distinguidos amigos es el libro. Un libro es un cerebro que habla, dice un refrán hindú. Cerrado, es un amigo que te espera; olvidado es un alma que perdona, pero destruido -- espero que nadie destruya un libro, pues no hay libro que no valga al menos leerlo una vez--, destruido, es un corazón que llora. Todos los fines de semana, un académico, como el servidor, tiene que leer no sólo en persa. El libro te hace sabio, erudito, dialogante y más abierto. Conociendo más te conviertes en un ser más tolerante.
Algún lector puede decir en este punto, ¿cómo es que un hombre culto le sirve a un régimen que le ha quitado la sonrisa al mundo con lo del programa nuclear?
Todo esto es una cuestión política. Más que el presidente Ahmadineyad, que es un académico sabio, erudito y de una lógica socrática, que quiere la paz y es dialogante, yo estoy muy orgulloso de representar aquí en Nicaragua, y donde fuere, a un pueblo milenario, y del sistema que está en Irán. Yo soy un soldado, modesto y humilde, y servicial de mi pueblo, como debo ser, y sea el presidente Ahmadineyad, Khamanei o Rafsanyani, la base de todo esto es el pueblo heroico, solidario con 28 años de revolución atacada.
Embajador, ¿qué opina de las mujeres nicas, con sus falditas o pantalones?
(Se sonríe y busca su respuesta islámica.) Están en su pleno derecho.
¿Se ven hermosas?
Mira, todo depende de la cultura, de la educación (y hace un rodeo sobre cómo trata Europa a las damas musulmanas, que no les permite entrar con su atuendo religioso). Nosotros respetamos. Tienen pleno derecho, son libres de salir como les dé la gana, sea bonita o fea.

En busca de una mezquita
¿Dónde desarrolla su fe en Managua?
Aquí, en esta misma casa, como no hay mucha gente, hacemos nuestras oraciones antes de la salida del sol, al mediodía, al atardecer y por la noche.
¿Y la oración del viernes?
Aunque soy recién llegado, conozco del Centro Cultural Islámico Nicaragüense, pero no he tenido la oportunidad de congregarme con ellos para aprovechar la ocasión de rezar juntos, porque siempre es recomendable hacer oraciones y rezos en compañía. Conozco ya a algunos hermanos.
Allí son sunitas.
La mayoría de los musulmanes son sunitas.
¿Es usted chiíta? No le impide...
No, siempre se ha recomendado, para quitar cualquier discordia o desunión, estar juntos. Esto sucede en La Meca. Todos peregrinan allá y se visten de blanco.
Entro a la mezquita porque son mis hermanos de fe. Es como cuando visito una iglesia cristiana, yo la veo como un lugar espiritual, sagrado. Siempre rezo a mi manera, en árabe o en persa, porque creo que la mezquita, la sinagoga, la pagoda, los templos, son lugares donde me domina la espiritualidad, entonces me pongo a hablar con la divinidad como ser hablante y dialogante.
“Yo canto”
“Soy aficionado a la música, porque los musulmanes son amantes de un sonido armónico. Soy amante de la recitación coránica, soy un humilde experto en esto. En las ceremonias me invitan a recitar los versos. Hay que rezar de forma correcta, porque el árabe es una lengua muy sofisticada... Los recitadores tienen que sostener la lengua y los dientes en una posición totalmente exacta y precisa, si no será considerado una falta de respeto hacia El Corán”, revela.