Nacional

“Podemos vender oxígeno al mundo”

* ¿Vender aire puro? Claro que podemos, pero estamos destruyendo aceleradamente las “máquinas verdes” generadoras de ese gas vital de la humanidad

Edwin Sánchez

En un mundo bajo los estragos de la peor “droga” industrial, el efecto invernadero, ¿qué puede hacer nuestro país? Bueno, pongamos a funcionar nuestros bosques, contestó el doctor Jaime Incer Barquero.
Nicaragua cuenta con una ventaja, aseguró el Premio National Geographic, Liderazgo Conservacionista en América Latina: “podemos poner a funcionar nuestros bosques como capturadores de dióxido de carbono”.
Si las reservas de petróleo disminuyen y la humanidad busca fuentes alternativas de energía, pocos se han interesado en conseguir el “combustible” de la vida: el oxígeno.
El doctor Incer advierte: “Valdrá más el bosque en pie que el tumbado, y aquel productor que comience a plantar bosques, puede acogerse a los beneficios que este nuevo orden mundial va a imponer”.
Nosotros, apuntó, independientemente de nuestra pequeña contribución que hacemos con el consumo de combustible, y quema de potreros, podemos beneficiarnos, porque como país tropical disponemos de este potencial forestal.
“Fábricas” de aire
Argumentó que en nuestra nación los árboles crecen rápidamente y capturan carbono con facilidad, pero esto, por desgracia, no se valora.
El científico deploró que “vivimos en el inframundo, en el fondo de una caverna desde la cual nunca tratamos de asomarnos a ver la luz del sol: ese es el gran problema de Nicaragua”.
En ese orden, contrastó: “Estamos en un país no sólo pobre, sino mentalmente atrasado, en vez de tener visión de futuro e inscribirnos como país en un movimiento mundial: en la producción de oxígeno, que más bien favores nos podría dar”.
El doctor Incer indicó que “es importante que los países industrializados como Estados Unidos y de Europa asuman su responsabilidad de disminuir la contaminación atmosférica producto de las emisiones de sus fábricas”.
Expuso que “los cambios climáticos se deben a que la atmósfera de la Tierra se ha cargado de dióxido de carbono, un gas que hace que la energía solar que entra a la Tierra y se refleja al espacio, se quede entrampada por el exceso de ese contaminante en la atmósfera. Esto es lo que produce un calentamiento global que derrite los casquetes polares, cambia las corrientes marinas e inunda las costas”.
En Río de Janeiro
El doctor Incer acompañó a la entonces presidenta Violeta Chamorro, en 1992, a la Cumbre de Río. Asistieron 104 jefes de Estado. “Se decía: hay que estar listos porque dentro de 20, 30 años, estará el problema ya referido”.
Pero ahora parece que ya está y se desarrolla muy rápidamente, indicó el experto. “Algunos países no se han comprometido a reducir las emisiones de dióxido de carbono para desminuir el impacto del calentamiento global”.
Nosotros, sostuvo, podemos hacer funcionar nuestros bosques y producir aire.
Basta ya a la
tumba de árboles
Pero para vender oxígeno, el doctor Jaime Incer Barquero urgió mejorar y ampliar nuestras “máquinas verdes” productoras de aire. ¿Cómo? “Hay que parar el sacrificio de los bosques para ubicar cultivos o ganadería en sus zonas”.
En estas áreas, por razón de vulnerabilidad ambiental, conviene que haya bosques y no pasto o cultivo, dijo.
El destacado científico precisó que en Nicaragua hay suficiente zonas ociosas donde podría haber agricultura extensa lo mismo que ganadería, sin tener que trepar por colinas o laderas de los cerros.
“Debería haber una ley que diga: ‘Nada arriba de los 300 metros sobre el nivel del mar debe ser deforestado, y nada, mucho menos, que sean laderas y pendientes deben ser ocupados para el cultivo’”.
Asimismo, la recomendación abarca la protección estatal de las cumbres de los cerros para evitar que se tumben los árboles.
Esta disposición debe ser religiosamente observada y ser considerada un delito ambiental el cometer estos actos, expresó.
El doctor Incer planteó que la Ley del Agua debe estar acompañada con disposiciones relacionadas con la situación del agua, mejoramiento de cuencas, plantaciones de árboles a orillas de los ríos para detener la erosión.
Plan de reforestación
También demandó que el Ministerio de Agricultura y Ganadería debería velar cuidadosamente sobre el uso de la tierra y reconocer “que nuestros suelos son frágiles a estos fenómenos y tener en cuenta que no sólo perdemos suelos agrícolas, sino vidas y bienes”.
Tanto el Marena como el Magfor tienen que contar con un programa de ordenamiento territorial y de reforestación nacional, si no, nos lleva el diablo a todo, subrayó.
¿Qué tan preparados estamos para las consecuencias del cambio climático?
Estamos preparados para hacer frente a las emergencias, pero no tenemos acciones preventivas que impidan que estas emergencias se susciten. Respondemos al momento, luego nos olvidamos del problema.
¿Qué pasa? Estas cosas se volverán a repetir, sin haber tomado, en el ínterin, las medias necesarias para por lo menos mitigar sus efectos sobre los territorios, los ríos, las cuencas, los suelos, las áreas que no están reforestadas.
Sin visión de futuro
Tenemos alguna capacidad desarrollada a través del instituto de prevención, pero no estamos haciendo nada de carácter preventivo y de visión al futuro, especialmente ante la expectativa de los cambios climáticos.
El doctor Incer insistió que todos los gobiernos no han emprendido un ordenamiento territorial del suelo y el manejo de los recursos naturales.
“No ha sido una prioridad para el Estado, y a pesar de que la naturaleza nos está castigando, como que no queremos aprender de las lecciones que nos señala la naturaleza”.
El autor de diversos textos sobre geografía de Nicaragua lamentó que “insistimos en seguir haciendo todos los daños; nuestra políticas de desarrollo no tienen en cuenta la vulnerabilidad ambiental de este país y de nada sirve hacer grandes proyecciones sobre este desarrollo económico, si realmente las bases del mismo --que significan un buen manejo de los recursos naturales en forma sostenible--, no se están atendiendo apropiadamente”.