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Adolescentes bailan desnudas en Quezalguaque


LEÓN
La pornografía infantil que involucra a seis menores de Quezalguaque no es la única situación que preocupa a las autoridades de la Comisión Municipal de la Niñez, Adolescencia y Mujer en la localidad, quienes además investigan la proliferación de negocios nocturnos de explotación sexual.
En una casa particular de la comunidad Los Remedios, a escasos cinco kilómetros al noreste de Quezalguaque, varias adolescentes bailan completamente desnudas en horas de la noche frente a decenas de espectadores.
De acuerdo a la sicóloga Yahaira Somarriba, Presidenta de la comisión investigadora en Quezalguaque, las adolescentes bailan desnudas en ese local, frecuentado por personas adultas que pagan por mirar. Es por ello que iniciamos una investigación sobre esa denuncia, pero la población vecina no coopera con nosotros, supuestamente el establecimiento clandestino (una casa particular) ya no funciona”, aseveró.
Según Somarriba, los miembros de la comisión investigadora visitaron la supuesta casa de corrupción de menores en la comunidad Los Remedios, y entrevistaron a varias adolescentes que supuestamente bailan desnudas. “Ellas hablan perfectamente del caso, pero no asumen que están siendo perjudicadas, expresan que existe ese lugar, y que hay jovencitas que realizan labores remuneradas. Ellas no admiten tener vinculación con el negocio de explotación sexual, y dicen que conocen del lugar porque han escuchado rumores de parte de los vecinos”, refirió.
Al igual que en el caso de pornografía infantil, la comisión investigadora presentó a las autoridades policiales el informe elaborado al respecto. Cabe destacar que la niñez y la adolescencia en el municipio de Quezalguaque y comunidades vecinas de Posoltega, Chichigalpa, Chinandega y El Guasaule, en el occidente del país, se encuentran expuestas a los abusos de explotadores sexuales.
“La pobreza no es el único factor para medir la situación de riesgo de los menores, sino la falta de atención de los padres de familia. Debemos de recordar que la población de este municipio se encuentra a escasos tres kilómetros de la Carretera Panamericana, donde circulan diariamente centenares de personas de todo tipo”, aseguró Gladys María Ruiz, Jueza Local Único de Quezalguaque y miembro de la comisión investigadora.
De acuerdo a la judicial, como parte de las acciones de prevención en asuntos de explotación sexual y comercial, distintas organizaciones locales, con el financiamiento italiano, ejecutan el proyecto Incidencia, Prevención, Atención y Protección Especial contra la Explotación Sexual, Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en Nicaragua.
A través de esta iniciativa se capacita a propietarios de establecimientos comerciales, estudiantes y padres de familia sobre temas relacionados al Código de la Niñez y Adolescencia, Ley 287.
Con relación al caso de pornografía infantil, la jueza Gladys María Ruiz señaló que no existe una denuncia formal de ninguno de los padres de familia ante la Policía, y por tal razón el caso no siguió su curso ante la Fiscalía. “Sin embargo, este caso aún no ha prescrito, pero no podemos exigir a los padres de familia que interpongan la acusación contra alguna persona ante las autoridades. El único padre de familia que accedió a rendir declaraciones ante la Policía no quiso hacer una acusación formal, solamente cooperó con las investigaciones de la comisión que se conformó para esclarecer el problema en su momento”, refirió.
Alcalde aclara su posición
El edil Bruno Montoya aclaró que su condición de salud nunca le ha impedido tomar de manera oportuna las medidas correctivas con sus trabajadores, sobre todo con un caso tan grave que involucra a menores de edad, “en lo que nada tiene que ver la institución que en los últimos tres años ha tenido una excelente administración y ejecución de proyectos”.
Según Montoya, como medida correctiva, despidió de sus cargos a dos trabajadoras de la comuna que supuestamente estaban involucradas en los actos de corrupción de menores (Ramona Sánchez Aguilar, afanadora, y Esmeralda Calero Centeno, auxiliar de contabilidad), quienes en complicidad con el ingeniero Miguel Demetrio Mendoza Aguilera, responsable del Centro “Alexander Von Humboldt”, sede Quezalguaque, se reunían en horas no laborables.
Según la comisión investigadora, los tres implicados se dedicaban a fotografiar completamente desnudos a menores de entre 13 a 16 años.