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México: gran pacto anti drogas con EU

* Vinculan en términos estratégicos en esta decisión amenaza por ascenso del presidente Chávez, y los gobiernos que le son fieles * Por supuesto que Nicaragua sale “bailando”

Washington / EL PAÍS
Los gobiernos de Estados Unidos y México están a punto de culminar un acuerdo, discretamente negociado durante varios meses, que supondrá la participación militar de diversos organismos de seguridad estadounidenses en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en el país vecino, según fuentes directamente implicadas en la negociación.
Este proyecto exige la aprobación de cientos de millones de dólares para la compra de material militar y tecnología, así como para la formación en tácticas de combate e inteligencia de los funcionarios mexicanos envueltos en esa guerra.
Se trata del más ambicioso proyecto desarrollado por Estados Unidos en América Latina desde la entrada en vigor, hace casi una década, del llamado Plan Colombia, que ha servido de modelo para esta iniciativa. Por la similitud entre ambos, este nuevo acuerdo, que podría ser hecho público esta semana, se conoce como Plan México, aunque su denominación oficial es la de Estrategia Conjunta para la Lucha contra el Crimen Organizado.
500 millones a México, 50 ó 60 a Centroamérica
El plan México, que responde a la preocupación creciente de EU por el peligro que representa la amenaza narcoterrorista a la supervivencia del Estado mexicano, prevé un gasto de 500 millones de dólares anuales por un periodo indeterminado de tiempo, así como una cantidad suplementaria (entre 50 y 60 millones) para invertir en Centroamérica, que se considera, desde el punto de vista de la guerra contra el narcotráfico, un territorio inseparable de México.
Los planes de la Administración de Bush son los de solicitar al Congreso la aprobación de un paquete conjunto de en torno a 1,500 millones de dólares para los próximos tres años, lo que ahorraría algunas difíciles gestiones ante el Capitolio para obtener presupuesto y, al tiempo, comprometería en este proyecto a la Administración resultante de las elecciones de 2008.
Modernizarán equipos
Las primeras partidas de dinero serán destinadas a la compra de sistemas de comunicación modernos, de los que México carece, a la puesta en marcha de nuevos métodos de inteligencia coordinados con la CIA y la DEA, especialmente, y al entrenamiento de soldados y funcionarios mexicanos en enclaves y tácticas especiales. Actualmente, algunos soldados mexicanos reciben entrenamiento en Fort Bragg (Carolina del Norte) y Fort Benning (Georgia).
A diferencia del Plan Colombia, el Plan México no prevé, al menos en esta fase, la presencia de tropas estadounidenses en territorio mexicano, lo que hubiera sido políticamente explosivo para un gobierno que, seguramente, va a pagar ya un alto precio por este acuerdo ante una opinión pública mayoritariamente nacionalista. El propósito es dejar la menor huella posible en México, comentó la fuente citada anteriormente.
Un subsecretario del Departamento de Defensa, Stephen Johnson, confirmó el pasado martes en una reunión con el think-tank Diálogo Interamericano la proximidad del acuerdo, y añadió que el gobierno de México se ha comprometido, por su parte, a destinar 7,000 millones de dólares en los próximos años a asegurarse de que este proyecto tenga éxito.
Nicaragua sale “bailando”
Johnson vinculó en términos estratégicos este acuerdo a la amenaza que EU y algunos de sus aliados en la región sienten por el ascenso del presidente venezolano, Hugo Chávez, y los gobiernos que les son fieles en Ecuador, Bolivia o Nicaragua.
Los responsables del proyecto son moderadamente optimistas respecto a su aprobación final por el Congreso, considerando la impresión que hasta la fecha han encontrado entre las figuras más destacadas de la oposición demócrata. Los demócratas sienten que le deben algo a México después del fracaso de la ley de emigración, interpretan las fuentes consultadas.
En un artículo publicado en la revista Foreign Affairs, la principal candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, afirmaba: “Tenemos que apoyar a las mayores democracias de la región, México y Brasil, y cooperar con nuestros aliados para combatir la amenaza interconectada que representan el tráfico de drogas y la insurgencia”.
Algunos demócratas en el Congreso quieren, no obstante, añadirle al proyecto algunas condiciones relacionadas con la atención a los derechos humanos y otros aspectos controvertidos de la relación con México, como inmigración ilegal o cuidado del medio ambiente.
Si el anuncio se hace finalmente a principio de semana, el Congreso podría comenzar a debatir el plan tan pronto como el próximo jueves. La Administración trata de convencer al Congreso de que luchar contra la violencia en México --más de 2,000 muertes vinculadas al crimen organizado este año-- es vital para la seguridad de EU, que comparte 3,000 kilómetros de frontera con su vecino del sur.
EU, que ha invadido ocho veces México, no ha participado directamente en acciones de seguridad en ese país desde que Richard Nixon ordenó en 1969 la destrucción ilegal de numerosas plantaciones de marihuana.