Nacional

Auditoría revela enorme despilfarro en la PDDH


Luis Galeano

El procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Omar Cabezas, justificó la utilización de casi 400 mil córdobas de fondos donados por Suecia y Dinamarca para la fiscalización de las elecciones regionales de la Costa Caribe en marzo de 2006, pero la auditoría de la Contraloría reveló que gran parte de ese dinero se gastó en otras actividades.
Los auditores que revisan actualmente la gestión de Cabezas señalan que la documentación revisada indica que bajo el concepto de fiscalización de las elecciones regionales salieron de las arcas de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) un total de 388 mil 927 córdobas “sin contar con el debido crédito presupuestario”.
“El desembolso que utilizaría para la fiscalización en la Costa Atlántica fue soportado con facturas en donde se observan actividades distintas a la fiscalización de dichas elecciones, además de que en su mayoría los soportes en mención, presentan fechas anteriores y posteriores a dichas elecciones”, señala documentación de la auditoría que rola en poder de EL NUEVO DIARIO.
Sobre este asunto, Cabezas dijo a los auditores, cuando fue entrevistado el pasado 12 de octubre, que él era una simple firma autorizante del egreso y que como tal no estaba obligado a garantizar los procedimientos contables ni de rendición de cuentas, pues esa es una actividad que correspondía al área administrativa financiera de la PDDH. Esa fue la respuesta en 40 de las 54 preguntas que le hicieron.
El Procurador, según los auditores de la Contraloría, coaccionó a los auditados por la PDDH para que hundieran al ex director administrativo financiero Jorge Téllez y no lo “quemaran” a él.
También compró pasajes con fondos taiwaneses
De igual forma, los auditores se encontraron con que Cabezas utilizó dos mil dólares de la donación de Taiwan a la PDDH para comprar pasajes aéreos, “cuando el acuerdo de donación establece que los fondos serían destinados únicamente a la implementación de normas y leyes de derechos humanos”.
Cabezas no dijo cuál fue el rubro que afectó posteriormente en el presupuesto para resarcir esos fondos asiáticos.
El desembolso se hizo aun cuando, según la misma auditoría, en 2005 se efectuaron gastos por 114 mil 826 córdobas para pagar pasajes, para viáticos al exterior un total de 466 mil 557 córdobas, y en indemnizaciones 918 mil 669 córdobas.
Los gastos de cada uno de estos renglones no estaba presupuestado, según la auditoría.
Cabezas autorizó que para los viajes al exterior los viáticos de bolsillo fueran mayor a los establecidos en la tabla del Ministerio de Hacienda, y fue así que en el caso de un viaje que hizo a Ginebra, en lugar de recibir 385 dólares por día, recibió 420, y en lugar de cinco días de estadía añadió un día más.
Otras anomalías
Asimismo, los auditores detectaron que en la PDDH se ejecutaron, en 2006, un total de 851 mil 519 córdobas para el rubro de “servicios personales”, que no fueron usados ese año y que sirvieron para sufragar sobre-ejecución de “gastos operativos”.
Además, ese mismo año se ejecutaron “sin fundamento legal” 380 mil 848 córdobas en gastos de capital, cuando en el presupuesto aprobado no existía crédito para ese rubro.
De igual forma, la auditoría ha confirmado que en la PDDH no se cumplió con la Ley de Contrataciones del Estado para la adquisición de bienes, como las camionetas asignadas a Cabezas y al subprocurador Adolfo Jarquín, aires acondicionados y la adquisición de un equipo “Neth2Phone” para hacer llamadas internacionales, cuando en la entidad ya existían servicios de telefonía convencional con acceso a llamadas internacionales, celulares y roaming internacional.
Los auditores preguntaron a Cabezas si dio el visto bueno para que de los fondos de esa entidad salieran 36 mil 225 córdobas para pagar una pachanga que celebró con periodistas en el restaurante campestre El Bosque y en una discoteca capitalina llamada Las Palmeras.
El procurador una vez más dijo que no era financiero de la PDDH y que lo único que sabía hacer era estampar su firma como autorizante de egreso, sin manejar el destino que se le daba al dinero.
En la auditoría también se han confirmado los excesivos gastos en combustibles y telefonía celular, pagos de pasaje a la esposa del procurador Cabezas para que lo acompañara a viajes al exterior y salario para un celador que cuida su casa de habitación y no la PDDH.