Nacional

Grita indígena por hambre e inutilidad de madera caída

* Auguran estallidos multiétnicos e ingobernabilidad regional ante la falta de asistencia alimentaria y trabas en el aprovechamiento forestal * Dicen que en el asunto forestal hay intereses de grupos poderosos; que está siendo manipulado partidariamente y se propicia una confrontación entre las etnias indígenas y mestizas

Moises Centeno

LAS MINAS, RAAN
Los representantes de un movimiento multiétnico indígena sumu-mayangna y miskito, aseguran que el hambre ataca en gran parte de las comunidades indígenas y mestizas en la Región Autónoma del Atlántico Norte, por la pérdida de los cultivos por el paso del huracán “Félix”, a la vez, manifiestan que la desesperante situación se agudiza porque les niegan el derecho de aprovechar la madera caída en sus propiedades.
Se desconocen los motivos del porqué la ayuda alimentaria no ha llegado a todas las comunidades afectadas. Los comunitarios expresan que se encuentran anillados de cientos de árboles de distintas especies, con los que de aprovecharse reconstruirían sus viviendas y solucionarían la crisis alimentaria.
Las familias comunitarias en la zona de Las Minas y Prinzapolka se encuentran de brazos cruzados y sin ninguna alternativa de ingresos para el sustento por la paralización de la actividad forestal, según el movimiento multiétnico.
“El recurso forestal es nuestro principal y único rubro que históricamente ha garantizado nuestra economía familiar y comunal, y ahora que se nos limita ese derecho autonómico, nos golpean fuertemente”, indican en un escrito entregado a EL NUEVO DIARIO.
“Hoy elevamos nuestro grito demandando justicia y libertad para gozar y usufructuar de nuestros recursos naturales, impedirnos, significa protestar, y no descartamos hasta un estallido multiétnico en la región en un justo reclamo a los derechos de comer y trabajar”, advierten.
El movimiento multiétnico indígena está compuesto por once comunidades sumu-mayangnas, tres miskitas y cuatro colectivos, entre ellos los grupos de ex combatientes de Yatama Uno y Dos, Kisan por la paz y el colectivo López.
Califican de atropellador, insensible y apresurado el decreto presidencial 86-2007, pues enfatizan que les violenta sus derechos consignados en la Constitución Política, la Ley de Autonomía Regional y la Ley de Régimen de Propiedad Comunal (Ley 445).
Las comunidades indígenas afectadas precisan que, para obstaculizarles el aprovechamiento forestal, se ha establecido un mecanismo burocráticamente complicado, como avales, inventarios, planes especiales, inspecciones técnicas de la Secretaría de Recursos Naturales (Serena) y más tramitaciones tediosas.
Dicen que les han prohibido comercializar el recurso forestal directamente en el mercado nacional e internacional.
Perciben que detrás de todas las trabas, para quienes ejercen la actividad forestal en la RAAN, se esconde el interés de un gran monopolio y hasta se habla de negociación para que se establezca una transnacional en la zona.
También les preocupa el hecho de que se está usando el tema forestal para manipulaciones partidarias por foráneos y políticos nativos de la región autónoma, quienes según síndicos y líderes comunales, propician una clara confrontación entre indígenas y mestizos.
Señalan al dirigente de una facción de Yatama y diputado sandinista, Brooklyn Rivera, como una persona que le tiene fobia y animadversión a la etnia mestiza, a la que supuestamente rechaza y pretende hacer todo lo que está a su alcance con el gobierno actual para correrla de la Costa Caribe.
El coordinador del movimiento multiétnico de la etnia mayangna, Camilo Frank López, dijo que los dirigentes indígenas regionales una vez más le han fallado a sus pueblos, pues, hasta ahora no ven los beneficios sociales y mejores oportunidades ofrecidos en la campaña electoral, sino que sólo reciben puñaladas bien asestadas en el corazón, y una de ellas, es que no pueden aprovechar la madera caída, so pena de multas y hasta de cárcel.
Frank, en compañía de una decena de síndicos mayangnas y miskitos, pide al gobierno central que se siente a negociar en el municipio de Rosita para decidir sobre el aprovechamiento forestal, con la participación directa de funcionarios gubernamentales con la suficiente capacidad en la toma de decisiones.
También demandan la simplificación de los procedimientos para promover una feria forestal indígena de primera, segunda y tercera transformación.