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Matagalpa golpeada

* Cinco fallecidos, 23 barrios afectados, 567 viviendas dañadas, 250 semidestruidas y 20 totalmente destruidas * Algunas de las víctimas fueron sorprendidas en sus casas, debido a que la lluvia que caía no presagiaba la tragedia que se avecinaba * Presidente Hugo Chávez ofreció ayuda a su homólogo nicaragüense, y se reportan graves perjuicios en otros departamentos del país

MATAGALPA

Cinco muertos, dos desaparecidos y más de mil personas evacuadas es el saldo preliminar del desbordamiento del río Grande de Matagalpa, lo que tomó por sorpresa a los habitantes de este departamento ubicado a más de 130 kilómetros al norte del país.
Además, el informe del Comité de Emergencia señala que hay 23 barrios afectados, 567 viviendas dañadas, 250 semidestruidas y 20 totalmente destruidas, al igual que tres puentes peatonales.
Asimismo, se reportan 250 kilómetros de carreteras dañados, seis puentes socavados y 225 metros lineales de engavionado destruido. También 450 metros de muros de contención y 200 metros lineales de enmallado dañados.
Sumado a estos daños se encuentran diez vehículos arrastrados por las corrientes, de los cuales la mitad pertenece a la delegación del Consejo Supremo Electoral. Otros vehículos privados aún están dentro del río.

Las víctimas
Entre los fallecidos está el profesor Humberto Mairena Miranda, de 97 años, quien a pesar de su edad todavía trabajaba para el Ministerio de Educación en el Colegio San Luis, donde fue velado para después darle cristiana sepultura.
Los otros que perecieron son: Aydalina López Montoya, María de Jesús Martínez y su hija Marta Castro Martínez, y Nina Gaitán Hernández.
Dos de ellas no tuvieron tiempo de salir de sus viviendas y sus cuerpos fueron rescatados por vecinos, miembros de la Cruz Roja, Bomberos y Policía Nacional, mientras que un tercer cuerpo fue encontrado en el sector de Siete Mares, a uno dos kilómetro río abajo.
El total de personas ubicadas en albergues es de 547, sin embargo, otras 563 fueron refugiadas en casas de vecinos y familiares.
Según algunas versiones, las lluvias comenzaron alrededor de las cuatro de la tarde del miércoles, aunque en el casco urbano no eran tan fuertes como para que los ríos, quebradas y cauces se salieran de sus caudales, llevando destrucción y muerte a su paso.
Las pérdidas económicas son incontables debido a que todos los barrios ubicados sobre las riberas del río se inundaron; hay casas destruidas totalmente, otras semidestruidas y varias dañadas debido a que el agua y el lodo penetraron por todos lados, obligando a los dueños de las viviendas a salir sin poder salvar nada de sus enseres.
“Debido a esta situación, se puede asegurar que ésta es una destrucción de gran envergadura, y es necesaria tanto la ayuda nacional como internacional para reconstruir los daños causados por el desbordamiento del río Grande de Matagalpa, quebradas y cauces que se salieron de su caudal, sembrando el terror a su paso entre los habitantes de la ribera del río”, aseguró el alcalde de Matagalpa, Gonzalo Navarro.
Lo que más está necesitando la gente que se encuentra en los albergues es agua, alimento, ropa y medicinas, aunque ya las brigadas médicas del Ministerio de Salud se han distribuido en cada uno de los nueve albergues para brindarle atención, principalmente a los niños, mujeres y ancianos, y donde la Ministra de Salud realizó un recorrido para constatar la atención y necesidades que hay en cada uno de ellos.
El presidente ejecutivo del FISE, Nelson Artola, se presentó junto a 15 técnicos de esa institución del Estado para evaluar los daños en la infraestructura y elaborar un plan de reconstrucción de las áreas dañadas.

Peor que el Mitch
Artola consideró que las pérdidas hasta el momento son incalculables, ya que los daños de esta inundación no los había provocado ni el huracán Mitch.
El presidente Daniel Ortega se hizo presente para llevar un mensaje de aliento a las personas afectadas por el fenómeno natural y darles el pésame a los que perdieron a sus seres queridos, señalando que el objetivo principal de su visita era conocer en el terreno los daños causados por las inundaciones, destinar la ayuda necesaria y buscar ayuda internacional.
El primero en ponerse en contacto con Ortega vía telefónica fue el presidente venezolano Hugo Chávez, quien además de pedirle que le dijera cuáles eran las necesidades de la población afectada por las inundaciones, aseguró que mandará un equipo de ingenieros y de construcción para reparar los más de 200 kilómetros de carreteras dañados por las fuertes lluvias que cayeron sobre la Perla del Septentrión.

Un electrocutado
A esta tragedia se le agrega la del ciudadano Joel Loza, de 26 años, quien fue alcanzado por una descarga eléctrica que lo hizo caer de unos diez metros de altura, por lo que fue trasladado de emergencia al hospital “Cesar Amador Molina”, donde su estado es delicado.
Por su parte, en Jinotega, aunque las autoridades municipales no han cuantificado los daños causados por el torrencial aguacero que este miércoles cayó sobre ese departamento, se conoce que la naturaleza se ensañó con los pequeños y medianos productores de la zona de Sisle y Mancotal, pues los cultivos fueron arrasados.
Evaristo Centeno, de Mancotal, expresó que las dos manzanas de frijoles que tenía sembradas fueron arrasadas por el agua, y ahora vislumbra un futuro más precario para su familia.
Mientras, miembros de la Dirección de Bomberos de Jinotega tuvieron que auxiliar a ocho familias de los barrios “Germán Pomares” y San Isidro, tras inundárseles las casas ante el agua que corría del cerro Chirinagua. Estas familias fueron trasladadas de forma temporal a las instalaciones del auditorio El Centenario, propiedad de la alcaldía.
El teniente Iván Rizo, miembro del destacamento que se puso al frente de la evacuación, informó que después de socorrer a estas familias se trasladaron hasta la zona de Matagalpa para apoyar a sus colegas que auxiliaban a las familias afectadas por el crecimiento del río Grande Matagalpa.
Otras afectaciones fueron en la frágil infraestructura vial de la ciudad. También hubo desmoronamiento de tierra sobre la carretera Jinotega-Matagalpa.
Ante la espera de más lluvias, el Comité de Emergencia Municipal de Jinotega se encuentra activado, según el alcalde Eugenio López.
Este mismo temporal ha deteriorado la carretera Palacagüina-Wiwilí, que además atraviesa Telpaneca, San Juan de Río Coco y Quilalí, lo cual es preocupante para los productores de café, cuya zafra está por iniciar.
Edwin Melgara, residente en la zona, dijo que dicha vía de macadán se ha cortado y zanjeado en varios tramos, lo que ha vuelto tedioso el tránsito vehicular liviano, de carga y pasajeros.
Entre los puntos críticos mencionó las cuestas de La Mona y El Zapote, y el paso de la rampa en Telpaneca, totalmente cubierto por las crecidas del río Coco.
Agregó que la ciudadanía demanda a las autoridades locales y nacionales la reparación de estos caminos en los que se apoya la economía de estos municipios.
En el caso de Nueva Segovia, 344 kilómetros de la red de caminos por las zonas productivas urgen una rápida intervención por parte del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI).

Demandan seguridad para zafra cafetalera
Leonel López Zeledón, Presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, sostuvo que el sector productivo comprende que con el actual temporal lluvioso es difícil meter maquinaria a los caminos, considerando que muchas alcantarillas y puentes han sido dañados por las lluvias.
Indicó que la Comisión Nacional de Café (Conacafé) está “tocando campanas por todos lados, buscando una solución inmediata con la cooperación para obtener recursos adicionales al presupuesto para resolver”.
Aparte, espera que los recursos presupuestados, específicamente para el mantenimiento de caminos, se utilicen para tal fin.
También solicitó al Ejército y a la Policía Nacional, en nombre de los cafetaleros y de otros sectores productores, mayor seguridad militar para sacar la cosecha cafetalera.
El secretario del Concejo de Dipilto, Fermín Mejía, expresó su temor de que las intensas lluvias que han caído en el país durante las últimas semanas provoquen derrumbes en los cerros El Perote y El Volcán, ambos ubicados en este municipio.
“Dos comunidades están en peligro por los deslizamientos de tierra: Dipilto Viejo y El Volcán, este último está en las faldas del cerro El Volcán”, expresó el concejal.
En las últimas semanas hubo deslizamientos de tierra en el cerro El Perote, dijo Mejía, quien participó ayer en un seminario impartido por la Organización de Estados Americanos (OEA).
Hace un mes, la alcaldía de este municipio declaró alerta roja por los daños que podrían provocar los constantes aguaceros. Actualmente está activado el Comité de Emergencias, que se coordina con el Sistema Nacional de Prevención y Mitigación de Desastres (Sinapred).

Letrinas rebalsadas y pozos contaminados
Igual que en estos departamentos, en Rivas las fuertes lluvias cayeron las madrugadas del martes y miércoles, y provocaron que las letrinas del caserío de la comunidad de Río Grande se rebalsaran y contaminaran los pozos, por lo que miembros del Cuerpo de Bomberos se han dado a la tarea de llevar el vital líquido a dicha zona.
Lo anterior fue confirmado por el comandante de los Bomberos, Julio Arias, quien agregó que hasta ayer habían llevado cinco mil galones de agua a los habitantes de Río Grande, "ya que no era conveniente que consumieran agua de los pozos".
A la vez indicó que en esa comunidad existe un caserío llamado "Guachipilín", donde tres humildes viviendas que pertenecen a igual número de hermanas resultaron inundadas y dañadas, por lo que las personas afectadas fueron reubicadas donde una vecina.
Según el reporte de los bomberos, las correntadas arrastraron tablas de las viviendas, así como granos básicos, ropa y zapatos.

Viento hace lo suyo
En tanto, en la comunidad de Wasminona, ubicada 15 kilómetros al noroeste del municipio de Rosita, la desgracia no fue producto de las lluvias, sino del viento, y la víctima fue el niño Gerardo Talavera Garzón, de nueve años, a quien sus padres encontraron muerto la mañana del domingo en su cuarto, minutos después de que la humilde y pequeña vivienda se derrumbó en su totalidad.
Su pequeño cuerpo estaba prensado con una viga de cuatro por seis pulgadas de grosor y doce pies de largo, que se desprendió del piso de tablas y de las bases, al ladearse toda la vivienda y desplomarse por completo, luego de una ráfaga de viento que azotó la zona.

Rodó y murió dormido
El niño dormía profundamente en una esquina del piso de la casa, con tan mala suerte que esa parte fue la que primeramente se inclinó y se deshizo, y el pequeño sin darse cuenta rodó hasta caer boca arriba en el suelo, y uno de los gruesos madero le cayó encima.
Su progenitora, Eduarda Garzón Pérez, de 39 años, fue la primera que intentó auxiliarlo, inmediatamente que lo localizó, lo separó de la viga y colocó la palma de su mano derecha en el cuello de su hijo mayor, con la esperanza de encontrar signos vitales, pero no tenía, ya había muerto.
A la víctima se le observó sangre y espuma en la boca, y su región torácica la tenía aplastada por el impacto y peso de la gruesa viga.
En la vivienda se encontraban tres adultos, dos adolescentes y tres niños, entre ellos el infortunado.
La Policía de Rosita se presentó al lugar del suceso para averiguar el caso, y adelantan que lo ocurrido se trata de un accidente y descartan mano criminal en la tragedia.

(Con la colaboración de Silvia González, Leoncio Vanegas, Matilde Córdoba, Lésber Quintero y Moisés Centeno)