Nacional

Cabezas en abierto desafío a Contraloría

* Informe de auditoría establece que Procurador ordenó se hundiera al Director Administrativo * Argüello Poessy dice que situación es inédita, pues no se conoce rebelión de ningún funcionario contra el ente fiscalizador

Luis Galeano

El procurador para la Defensa de Derechos Humanos, Omar Cabezas, ordenó a sus subalternos, a través de su jefa de gabinete y asesora legal, Zoraida Blandón, que hundieran al ex director administrativo Jorge Téllez, y a la vez los coaccionó para que se abstuvieran de “quemarlo” a él en las múltiples irregularidades cometidas con los recursos de esa entidad, de acuerdo con un informe remitido ayer a los colegiados por los auditores.
Cabezas, además, en su declaración, de la cual obtuvimos una copia, respondió 40 de las 54 preguntas que le hicieron los auditores asegurando que no le correspondía como máxima autoridad velar por el cumplimiento de los procedimientos para el desembolso y manejo de los recursos, señalando cada vez que pudo a Téllez como el responsable de ello.
El contralor Guillermo Argüello Poessy confirmó que los auditores del ente fiscalizador remitieron ayer un informe a él y a sus demás colegas, en el que les pusieron al tanto de lo ocurrido durante el proceso de toma de declaraciones de al menos seis funcionarios de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH). Un asunto que calificó como inédito y “muy delicado”.
“Los auditores nos han puesto al tanto en un informe de las anomalías que sucedieron mientras se tomaban las declaraciones de los auditados, y mañana (hoy) el Consejo va a conocer de estas dificultades que se han presentado en esta auditoría”, dijo Argüello, confirmando la información brindada a EL NUEVO DIARIO por fuentes de la PDDH.
El colegiado manifestó que en el informe los auditores le manifestaron que Blandón intervino durante las declaraciones de la ex responsable de Servicios Generales y Compras, Petrona Bonilla; de Carol García, responsable de Presupuesto; Víctor Urroz, administrativo Financiero y firma libradora; Alberto Obregón, responsable de Contabilidad; Adela Rosales, responsable de Recursos Humanos, y Pedro Arriaza López, responsable de bodega.
A la vez, en el informe los auditores plantearon que Blandón les indujo por escrito la forma en que debían responder, “específicamente les decía que sería bueno que expresaran que quien les daba las orientaciones era el licenciado Jorge Téllez Campos, ex director Administrativo Financiero”.

“Inadmisible”, afirma Argüello
El contralor señaló que en la reunión de hoy se determinará si se toma nuevamente la declaración a los auditados sin la presencia e intervención de Blandón, y si le remiten una comunicación a Cabezas pidiéndole que respete el trabajo que los auditores realizan.
“Ésta es una auditoría que se ha vuelto problemática y es porque se han dado muchos intentos (de parte de Cabezas) de querer tener el control sobre esta auditoría, pero nosotros no creo que vamos a seguir soportando esas intromisiones, y en eso espero coincidir con mis compañeros contralores”, indicó Argüello.

“Yo hago lo que quiero”
El procurador, en su declaración brindada el pasado 12 de octubre, dijo a los auditores que sus viajes al exterior no tenía que autorizarlos nadie, ni mostrar invitación ni soporte a nadie, porque él es pleno y soberano de salir del país para defender los derechos humanos de los nicaragüenses, aunque sea en congresos a los que fue invitado por la no gubernamental organización de “Los Pipitos”, la cual presidió en tiempo pasado.
“Yo no necesito invitación para tomar iniciativas propias de mi cargo. Mi pensamiento en materia de derechos humanos para cumplir el mandato que me ordena la ley no necesita permiso de nadie para defender en cualquier foro, en cualquier latitud, dentro y fuera de Nicaragua, los derechos humanos de los nicaragüenses”, dijo Cabezas, olvidándose que los recursos presupuestados para la PDDH son del Estado y no propios.
Los auditores preguntaron a Cabezas por 10 mil anomalías, entre ellas los gastos de combustible, telefonía celular, pago de indemnizaciones, uso de recursos para fines distintos al trabajo de la PDDH, compras de bienes y servicios violando la Ley de Contrataciones, “pachangas” en restaurantes, abuso con recursos de los donantes, etc., 40 veces respondió leyendo con punto y coma un papel que tenía en sus manos.