Nacional

Auditores oyeron lo que Cabezas quería dijeran

* Fuentes de la Procuraduría de Derechos Humanos desean que contralores estén enterados de lo sucedido

Luis Galeano

El procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Omar Cabezas, obligó a los funcionarios relacionados con la auditoría de su gestión a que respondieran las preguntas de los auditores de la Contraloría como él quería, y para ello puso a una de sus más cercanas colaboradoras a vigilar el interrogatorio y evitar que actuaran con libertad.
Fuentes de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) informaron que Petrona Bonilla, antigua encargada de Compras y Servicios Generales; Víctor Manuel Urroz, Director Administrativo; Rosa Domínguez, de Contabilidad, y Carol García, de Presupuesto y Finanzas, declararon ante los auditores bajo la vigilancia y orientación de Zoraida Blandón, jefa de gabinete de la entidad, en un acto inaudito que debe ser revisado por los contralores.
Ayer mismo buscamos una reacción de Blandón en la PDDH, pero en el despacho del procurador Cabezas una joven amable de nombre Giselle nos indicó que no se encontraba. Le indicamos de qué se trataba la llamada y el tema, además que dejamos los números telefónicos a los que nos podía llamar. Giselle nos prometió informarle, pero la llamada de respuesta no se dio.
Las entrevistas, según las fuentes, se dieron el miércoles de la semana pasada en las instalaciones de la PDDH, y en las mismas, ninguno de los entrevistados tuvo la libertad de responder a las preguntas de los auditores, pues cuando se trataba de asuntos delicados, Blandón intervenía pasándoles un papel a los funcionarios, indicándoles expresamente qué decir y qué no.
“En todas las entrevistas estuvo presente e intervino doña Zoraida, pero en la que más se metió fue en la de Petrona Bonilla, indicándole en un papel escrito lo que tenía que decir relacionado con la adquisición de bienes y servicios, compras y demás”, dijo una de las fuentes.
Bonilla fue removida de ese cargo y ahora es promotora de los Derechos Humanos de la Niñez. La idea de ese movimiento es restarle fuerza, pues es la Secretaria del Sindicato de Trabajadores de la PDDH.
Incluso, de acuerdo con otra de las fuentes, Cabezas temió tanto que sus subalternos “lo quemaran”, que antes de asistir a la entrevista les había advertido que tuvieran cuidado con lo que iban a decir a los auditores, porque era más probable que ellas cayeran presas antes que él, porque su cargo le concede “el privilegio de la inmunidad”. Al final, no convencido de que su aviso fuera acatado, mejor envió a su “vigilante”.

Cabezas desmemoriado
Cabezas, quien también fue entrevistado la semana pasada, evadió responder a los auditores de la Contraloría sobre los constantes viajes al extranjero y viáticos exagerados, indicando a cada una de esas preguntas que no sabía o no recordaba.
Los hallazgos preliminares de la auditoría reflejan viajes a Brasil y Venezuela en los que habría representado a Nicaragua como Procurador, pero también como representante de la no gubernamental Asociación “Los Pipitos”. En algunos de esos viajes, de acuerdo con la auditoría, viajó acompañado de su esposa, cuyos gastos fueron cubiertos con fondos de la PDDH, pero que después fueron reembolsados.
Lo que llamó la atención de los auditores es que en la documentación aparece el membrete de la PDDH.
“Respondió que no tenía por qué mostrar documentos de invitación al evento, porque él tenía la suficiente potestad para decidir a dónde viajaba, y como ejemplo mencionó que fue a Costa Rica a ver el caso de los perros que mataron al nica allá, y no tuvo que pensar en si podía o no podía hacerlo”, señaló una fuente de la Contraloría.
Dice que era “una simple firma” y que no manejaba finanzas.
La auditoría confirmó que el Procurador también utiliza fondos del erario para pagar el salario de un guarda de seguridad que, según él, trabaja en la vigilancia de la Procuraduría, pero en realidad cuidaba permanentemente su residencia, según ha podido constatar la CGR.
“Sobre el manejo de los egresos, dijo que él no podía responder por eso, porque era ‘una simple firma’ en todo el proceso de los desembolsos y que no podía dar cuenta de eso ni de los documentos, soportes o manejo financiero, porque eso le correspondía a otro funcionario”, dijo la fuente.
La auditoría ha molestado al Procurador, que en repetidas ocasiones ha dado muestras de querer evadir a los auditores y hasta solicitó que la auditora encargada fuera removida, acusándola de actuar con fines “no lícitos”, lo que provocó molestia entre trabajadores de la CGR que exigieron respeto al legendario comandante sandinista.