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Entre “Pancasán” y los “apuntes para el tío Sam”


Edgard Barberena

El primer libro sobre la historia política-musical de Nicaragua comenzó a ser elaborado por un músico que durante los años 70 combatió a la dictadura somocista, llevándole mensajes al pueblo a través del canto en las universidades y barrios de Managua.
Ese escritor se convirtió en un personajes desde muy joven, en el Recinto Universitario “Rubén Darío”, de la UNAN-Managua, y es nada menos que Francisco “Pancho” Cedeño, quien formó parte del grupo “Pancasán”, que interpretó música testimonial.
Nació en Managua el 11 de febrero de 1959. Sus padres son Julio Cedeño y Carmen Maglione, quien falleció hace algunos años. Estudió la primaria y secundaria en el Calasanz. Se bachilleró en 1975 y entró a la UCA a estudiar Sociología.
Se integró al Frente Estudiantil Revolucionario y posteriormente al FSLN, “por lo que conspirábamos contra Somoza y desarrollábamos tareas políticas en la lucha guerrillera”, recuerda Cedeño al cantar a EL NUEVO DIARIO algunos aspectos de su vida.
“Éramos un grupo que nos dedicábamos a combatir a la dictadura somocista a través del canto, hecho que lo combinábamos con los estudios, las actividades de conspiración a través de células y las actividades como grupo musical”, cuenta “Pancho” Cedeño.
¿Quiénes fueron los integrantes de Pancasán?
El grupo nació dentro del FER en 1975. Los fundadores fueron Marlene Álvarez, Agustín Sequeira, Martín Fonseca y “Pancho”. En 1977 se integra Salvador Baltodano, para sustituir a Agustín, ya que las estructuras del FSLN lo mandaron a la montaña, las zonas de Chontales.

Primer LP lo grabaron en tiempos del somocismo
En el primer LP que grabaron, en 1978, están los temas de Cedeño, “General de Hombres Libres”, “Son estas mismas manos”. En el segundo disco están “Apuntes sobre el Tío Sam”, “Vamos haciendo la historia” y otras canciones de carácter colectivo, como “Canción para un reo político”.
Para esa época, Cedeño tocaba guitarra, pues según cuenta, desde la edad de ocho años había tomado clases de música y de piano; además había estudiado solfeo y armonía, lo que lo ayudó a aprender a tocar la guitarra, que a la postre era un instrumento más práctico y funcional por el tipo de trabajo que hacía Pancasán, “porque era difícil (durante la dictadura somocista) cargar un piano”.
El primer LP el grupo lo grabó con Lorenzo Cardenal, en un estudio que tenía en su casa en la Carretera a Masaya. Reconoce Cedeño que era un riesgo grabar ese tipo de música contra el somocismo. “Ese primer disco lo grabamos en los primeros días de agosto de 1978, y se terminó el 20 de ese mes”, cuenta.
El 22 de agosto de ese año, día de la toma del Palacio Nacional por el comando dirigido por Edén Pastora, “el master del disco estaba saliendo para Costa Rica, de manera que cuando viene a Nicaragua el long play, casi un mes después, estalla la insurrección de septiembre de 1978”, rememora.
Horacio Borgen fue el productor del primer disco de Pancasán, “pues a como decimos en buen nicaragüense, se jugó el cutis porque fue un gran riesgo introducir al país, en mitad de la insurrección, un material de ese tipo, que al igual que muchos libros, era considerado un disco subversivo”, narra Cedeño.
El segundo acetato de Pancasán se graba informalmente casi en su totalidad en Radio Católica, con el apoyo de Freddy Corea. En la grabación participó un muchacho controlista de la radio, Freddy Martínez, quien después se integró a la guerrilla y cayó en la zona oriental de Managua.
Las canciones de la segunda producción “las regrabamos con mejores recursos técnicos en Cuba, después del triunfo de la revolución”, agrega “Pancho”.
Por el grupo desfilaron otros jóvenes, y algunos cayeron en combate, como Freddy Aguirre y Laura Amanda Cuadra. Uno de los integrantes, Martín Fonseca, fue detenido por la guardia somocista en el barrio Sutiava de León, después de la realización de un mitin político y donde el grupo interpretó canciones de protesta. En esa ocasión también cayeron presos el poeta Carlos Rigby y diez jóvenes más.
Éstos fueron apresados con todo el bus de la UNAN que regresaba a Managua. Los llevaron a “La 21”, de León, donde los tuvieron presos por una semana y fueron torturados.
¿Cuál fue el atractivo que tuvo Pancasán para movilizar a la gente?
Lloramos y reímos dentro de las vivencias de esas luchas, y de todas esas vivencias salieron las canciones de Pancasán, y probablemente la fuerza de esas canciones no radicó en sus armonías y melodías, sino más bien en su autenticidad, y aquellos que las cantan son los que están luchando.
Está desligado del FSLN
“Pancho”, a sus 48 años, está desligado totalmente del FSLN; ha llegado a la conclusión de que Pancasán fue más que un grupo musical, “porque esto lo he podido comprobar al paso de los años, pues las canciones del grupo vinieron a constituir el símbolo de una generación de ‘veintiañeros’ que luchamos y botamos una dictadura”.
28 años después, Cedeño considera que esa lucha, en la “que intentamos hacer una utopía en Nicaragua, el sueño de cambiar las condiciones y las estructuras sociales y las condiciones en la que la gente vivía, creo que sigue siendo una tarea pendiente, por lo que pienso que nuestra generación quedó en deuda”.
Segunda camada de Pancasán
Después del derrocamiento de la dinastía, hubo una segunda camada de integrantes de Pancasán durante los años 80, y fue cuando dos de los integrantes originales “nos planteamos la disyuntiva de dedicarnos de manera profesional a la música en una situación distinta, ya que nosotros éramos guerrilleros que veníamos conspirando o nos dedicábamos a hacer otras tareas”, explica.
Dos de los integrantes --Marlene Álvarez y Agustín Sequeira-- tomaron la decisión de irse del grupo para dedicarse a otras tareas, y “nos quedamos Salvador Baltodano, Martín Fonseca y yo, y así integramos a tres elementos más, cambiamos un poco la línea musical, tratamos de conservar algunas cosas e intentamos hacer otra cosa”, dice ahora “Pancho”.
“No tuvo los resultados deseados (la segunda camada), grabamos dos discos, pero menos proyectados que los dos discos anteriores (de la insurrección)”, relata.
A lo que se dedica “Pancho”
Cedeño sigue trabajando en la música y tuvo la posibilidad de entrar por primera vez a un estudio de grabación, dejó la guitarra y se puso en el piano, profundizó más sus conocimientos musicales de armonía para arreglar y orquestar. Comenzó a tocar con algunas orquestas de música bailable, lo que le permitió foguearse como pianista y arreglista.
Participó en concursos como los Gastón Pérez, en el Festival de la Canción Romántica como compositor, como músico y arreglista. En 1988 le tocó dirigir en Buenos Aires, Argentina, la orquesta en el festival OTI internacional, y el tema que ganó el evento lo había arreglado Cedeño. Fue el tema “Niña”, del compositor Nelson Aragón. El intérprete fue Raúl Hernández.
Pancho dice que con la profesión de músico no se hace dinero, pero lo que hace le permite no vivir asfixiado económicamente. Actualmente, trabaja con el cantautor Juan Solórzano, rescatando música del son nica, que será plasmada en un material que denominará “Mestizaje”. Toca piano los sábados con Keyla y Son 5, y cuando hay espacio se junta con otros músicos para hacer un poco de jazz.
Su hija mayor, Amalia, se graduó en comunicación, con especialidad en publicidad, y trabaja en su campo. El varón también estudió la misma carrera, terminó, pero se dedica a la música, es el guitarrista del grupo de rock de la nueva generación, Clara Grun. La hija menor estudia tercer año de administración de empresas.

El libro de la canción política
Dentro de su trajinar con los pianos, teclados, computadoras y estudios de grabación, Cedeño trabaja en la elaboración de un libro sobre la canción política en Nicaragua, “del cual tengo mucho material recopilado, el que estoy ordenando”.
Es un libro bastante extenso que se mete mucho con la historia y “tal vez estoy sacando un poco mi vena de sociólogo. Se mete mucho con la historia porque arranca desde la Guerra Nacional, con ‘La mama Ramona’, hasta el Dúo Guardabarranco. Estamos hablando de un período de casi 150 años y de los diferentes momentos que ha tenido la canción política en Nicaragua”, revela.
Pacho tiene la ventaja de que conoce a muchos músicos de la vieja guardia, como los hermanos Mejía Godoy; a cantautores de la talla de Camilo Zapata y Otto de la Rocha, quienes imprimieron un alto contenido social a sus obras.
El libro lo comenzó a trabajar hace nueve meses, pero Cedeño dice que no puede prever cuándo lo va a terminar, pero se ha puesto la meta de concluirlo este año. Dice que para comenzar a hacer el libro le ha leído leer mucho, y en algún momento va a entrar en la etapa de entrevistas, porque hay notas que “necesito reconfirmar”.
La obra contiene un capítulo sobre Carlos Mejía Godoy. “Yo a Carlos lo conocí desde que tenía 15 años de edad y he seguido de cerca su carrera, no sólo porque somos amigos, sino porque me ha encantado su trabajo, pero hay muchas notas que me obligarán a sentarme con él para confirmar la información que tengo”, dice.
A manera de ejemplo, dijo: “Me acuerdo del estreno de la Misa Campesina en la Plaza de los Cabros, del Open Tres (hoy Ciudad Sandino). Allí la guardia somocista se llevó preso a Carlos, y por eso tengo que aclarar con él una serie de detalles de esa situación, que será bonito expresarlos en el libro”.
La Misa Campesina es la obra popular más importante del siglo XX en Nicaragua, sostiene “Pancho”, porque ésta recoge toda la identidad nicaragüense y toda la teología de la liberación, un fenómeno que se da a mediados de los años 70, no sólo en Nicaragua, sino en América Latina.