Nacional

Grita de periodistas

* Horas de atraso, aislamiento y “vigilancia”, cero entrevistas y discursos largos y aburridos * Corresponsales de prensa extranjera ya no cubren al Presidente, porque cuando termina de hablar en la noche, ya la mayoría de los medios han cerrado edición * Resentimiento e irrespeto, dicen representativos de los gremios nacionales

Vladimir López

En todos los países del mundo, cualquier periodista se siente orgulloso y honrado de cubrir las actividades del presidente. Sin embargo, en Nicaragua empieza a tomar fuerza un fenómeno que debería de preocupar al gobierno y a la sociedad en su conjunto: los hombres de prensa no quieren, ni les atrae, cubrir las actividades de Daniel Ortega por diversos motivos y los que se ven obligados a hacerlo, consideran esa cobertura como un castigo y a veces como un “martirio”.
Lo anterior es un resumen de lo que piensan, sienten y viven reconocidos periodistas consultados por EL NUEVO DIARIO en torno a la compleja relación que existe entre la Presidencia de la república y los colegas que cubren dicha fuente, donde los vejámenes hacia el periodismo son cada vez más frecuentes y no se vislumbra una voluntad que intente superar esa situación.
Discursos largos y aburridos
Los entrevistados precisaron que lo que provoca más rechazo entre los periodistas que cubren las actividades de Ortega es que en los nueves meses que lleva gobernando no ha brindado ni una sola conferencia de prensa para evacuar las muchísimas inquietudes de la ciudadanía; las actividades generalmente las realiza por las noches; llega por lo menos dos horas atrasado y cuando toma la palabra lanza discursos larguísimos, aburridos, donde casi siempre habla de lo mismo.
Para colmo, el trato hacia los periodistas es de un total irrespeto. Los ubican en un solo lugar bajo atenta “vigilancia” de policías y soldados especialistas en ver fantasmas por todos lados.
El pasado jueves, durante el encuentro que sostuvo Ortega con empresarios en el Incae, a los periodistas independientes los ubicaron en uno de los salones y no se les permitió el acceso a la actividad. Para poder escuchar los colegas tuvieron que salir del salón y ubicarse a orillas de un microbús que tenía puesta la señal de una radio oficialista que trasmitía en vivo y para grabar resistieron parte de las lluvias que cayeron esa noche sobre Managua.
El Director de Comunicaciones del Cosep, Carlos Rostrán, dijo que la organización empresarial participó en la coordinación del evento y que a los periodistas se les asignó un salón con buenas condiciones para que esperaran el tiempo que duró el evento, ya que el final se brindaría una conferencia de prensa, aunque reconoció que en el salón no había sonido para escuchar lo que sucedía en la reunión, que fue lo que motivó a los colegas a grabar bajo la lluvia.

Corresponsales ya no cubren a Ortega
Filadelfo Alemán, corresponsal de la Asociated Press (AP), una figura representativa del periodismo nacional, dice que la mayoría de los corresponsales extranjeros acreditados en Nicaragua “desde hace varios meses no asistimos a la actividades del presidente Ortega”.
“Cubrir al presidente (Ortega) es un serio problema”, dijo Filadelfo, “las actividades por lo general las realiza por las noches. Siempre se nos cita a una hora y la actividad nunca empieza a tiempo. Conste que ese ha sido uno de los problemas que ha tenido toda la vida Daniel (Ortega) en su relación con los medios de comunicación”.
Agregó que en las actividades, tras varias horas de retraso, llegan los discursos larguísimos del presidente Ortega y cuando concluye, ya la mayoría de los periódicos del mundo, a las que la AP les brinda servicio, cerraron la edición, por lo que no publican nada.
Una Secretaría que no entiende de periodismo
“Incluso, cuando nos piden algo, por razones de tiempo, solamente podemos enviar tres o cuatro párrafos. Creo que en la Secretaría del FSLN o Casa de Gobiernol, nadie entiende la verdadera dimensión de la información periodística”, agregó Filadelfo.
Añadió que, como si fuera poco, en la Secretaría del Frente no hay quien brinde información adicional. “Nosotros vivimos consultando, solicitando información oficial sobre los actos de gobierno, pero sólo se nos dice que devolverán la llamada telefónica, y nunca lo hacen”.
Alemán considera que la gente que rodea al presidente Ortega, no sólo irrespeta a los periodistas independientes, sino también a sus mismos periodistas, ya que a los medios oficiales los hacen cubrir las actividades hasta en altas horas de la noche, “lo cual es una falta de consideración”.
En tanto, Filadelfo Martínez, corresponsal de ACAN-EFE en Nicaragua, coincide con con el colega de la AP, pero agrega que en este gobierno “no hay facilidades para el trabajo periodístico”.
Añade que muy poco asiste a las actividades oficiales porque se convierten en “actos interminables”, y recordó que la última vez que cubrió un acto del presidente Ortega fue para el aniversario de la Fuerza Naval, donde hicieron esperar a los periodistas por más de cinco horas.
“Esa situación nos ha hecho depender de la cobertura de los medios oficialistas, porque con este gobierno es difícil elaborar información por cuenta propia. Tenemos que monitorear a los medios oficiales, pero cuando la energía falta, lamentablemente no hay cobertura”, expresó.
Cruz: “Puro resentimiento”
Rolando Cruz, de la Oficina de Defensoría del Periodista, considera que el abuso del gobierno hacia los periodistas es un claro menosprecio a la labor informativa porque incrementa el riesgo profesional al exponerlos a situaciones que van en contra de la salud de los hombres de prensa.
Expresó que si a eso se añade la brutal censura comercial del gobierno de no ceder ni una sola pauta publicitaria a los medios de prensa independientes más la grotesca indiferencia de los funcionarios hacia el mal trato, convierte la situación de los periodistas en Nicaragua en una situación de extremo peligro donde no se sabe qué pueda pasar mañana.
Considera que el periodismo responsable en Nicaragua vive una “dicotomía”, ya que por un lado te atrapa el deber de tener que informar a la población de lo que hace el gobierno y, por otro lado, sentimos el dolor de hacer el trabajo para alguien que te maltrata.
“Creo que esa actitud no es más que puro resentimiento desde el poder por las críticas que los periodistas venimos haciendo al pacto político desde hace varios años. Nosotros, como Oficina de la Defensoría del Periodista, estamos elaborando un comunicado para darle a conocer al mundo la peligrosa situación en que se encuentran los periodistas nicaragüenses”, dijo Cruz.
El Colegio y la UPN
El presidente del Comité de Ética del Colegio de Periodistas de Nicaragua, Mario Fulvio, consideró que siempre los periodistas “hemos sido sometidos a vejación por diferentes gobiernos que no quieren reconocer la virtud de nuestro trabajo.
“Yo quisiera que los abusos contra el periodismo no se vuelvan a repetir y que se abran, de una vez por todas, las fuentes de información, para garantizar el trabajo del periodista y el derecho de la población a ser informados”.
Mientras tanto, la presidenta de la Unión de Periodistas de Nicaragua, UPN, Elsa Gómez, expresó que la situación que vive el periodismo es muy lamentable y que la organización insistirá en sostener una reunión con la Presidencia de la República para abordar esos abusos y otros temas pendientes que perjudican el desarrollo de la libertad de expresión.