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Ex canciller: Fallo de la CIJ fortalece integración y afecta a Colombia


El fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, que trazó una nueva línea divisoria entre Nicaragua y Honduras, contribuye a la integración centroamericana y afecta las pretensiones expansionista de Colombia en el mar Caribe.

Esa es la conclusión a la que llegó hoy el ex canciller nicaragüense Emilio Álvarez Montalván, al comentar, en declaraciones a Acan-Efe, la sentencia de la CIJ sobre el diferendo de límites marítimos entre Nicaragua y Honduras.

"El fallo de la Corte es una contribución a la convivencia de los Estados miembros del istmo centroamericano", consideró el canciller durante la administración liberal de Arnoldo Alemán (1997-2002).

Para Álvarez Montalván, la sentencia de la CIJ también "tiene sus consecuencias" para el Tratado Ramírez-López que Honduras firmó con Colombia el 2 de agosto de 1986, y ratificaron el 29 de noviembre de 1999.

Ese tratado entre Honduras y Colombia pretende establecer la frontera con Nicaragua al norte en el paralelo 15 y por el este en el meridiano 82.

"Pero con el fallo de la Corte, Colombia ya no puede decir que Nicaragua está en el paralelo 15, sino que tiene que aceptar que está en el paralelo un grado más para arriba", alegó el ex canciller nicaragüense.

La CIJ otorgó hoy a Honduras la soberanía de cuatro islas en el mar Caribe sobre las que mantenía un litigio con Nicaragua, pero rechazó su reclamación de que la frontera marítima entre los dos países está en el paralelo 15 y trazó una nueva línea divisoria.

En una decisión que da parcialmente la razón tanto a Honduras como a Nicaragua, que reclamaba hasta el paralelo 17, la Corte establece que la nueva frontera siga una línea bisectriz entre las costas de los dos países y respete las aguas de las islas bajo soberanía hondureña: Bobel, Savanna, Port Royal y Sur.

La nueva línea marítima fronteriza entre los dos países comienza en las coordenadas 15º00'52'' norte y 83º05'58'' oeste, a tres millas mar adentro a partir de la desembocadura del río Coco.

Para Álvarez Montalván, "la sentencia de la Corte es un fallo inteligentemente planificado para que las dos partes se sientan victoriosas".

"Nicaragua recibe no todo lo que pidió, pero (sí) parte de lo que pidió. Y Honduras recibe no todo lo que pidió, pero (sí) parte de lo que pidió", observó.

Agregó que la sentencia del alto tribunal de las Naciones Unidas "es un triunfo a medias" para ambos países, y más una victoria para Centroamérica.