Nacional

Destrucción de Sam 7 “va por buen camino”


Vladimir López

Las negociaciones entre Nicaragua y Estados Unidos sobre la destrucción de los misiles Sam-7 se están desarrollando en las instalaciones del Ejército de Nicaragua y “van por muy buen camino, creo que es algo sumamente positivo y solo cosas buenas van a salir”, declaró el canciller Samuel Santos.
La Misión de Nicaragua es encabezada por el embajador en Washington, Arturo Cruz, y entre sus acompañantes sobresale el viceministro de Salud, doctor Guillermo González.
Por Estados Unidos encabeza la Misión el Consejero Especial del Secretario de Estados Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Giovanni Snidle, acompañado por el embajador en Nicaragua Paul Trivelli y su equipo de colaboradores.
En tanto, el Ejército de Nicaragua participa en esas negociaciones para aportar datos técnicos y como facilitador para brindar el local y un ambiente apropiado, declaró el portavoz del instituto armado, general Adolfo Zepeda.
Ayer miércoles se realizó una primera reunión técnica, y las mismas continuarán aunque sus resultados “tomarán su tiempo. Es natural, porque hay una ruta y un mecanismo que establecer, ya que una vez que se llegue a una negociación concreta, el presidente (Ortega) tiene que enviar una solicitud a la Asamblea Nacional para aprobar la destrucción”, dijo el canciller Santos.
Santos agregó que lo más importante es que el tema de la destrucción de los misiles entró en su proceso correcto, “en principio el presidente Ortega hizo una propuesta, que es una propuesta por la paz, por el desarme mundial, y se discuten los detalles”.
Por su parte, el diputado liberal Wilfredo Navarro expresó el apoyo al trueque de misiles por medicinas y equipos para el Ejército de Nicaragua, y aseguró que los votos del PLC apoyarán cualquier iniciativa para la destrucción de los Sam-7.
El Ejército de Nicaragua tiene en sus manos más de mil cohetes conocidos como Sam-7, pero de acuerdo con las recomendaciones técnicas necesita quedarse con 400 para la defensa de la soberanía nacional, sin embargo, el presidente Ortega propuso a Estados Unidos la destrucción de ese armamento a cambio de helicópteros y otros medios que necesita el instituto armado.