Nacional

Negocian destrucción de misiles

* Ortega los recibe y contempla hasta eliminar completamente los Sam 7, a cambio de medios aéreos y radares * Trivelli acompaña a delegación y celebra que la destrucción de los cohetes pueda ser total

El presidente Daniel Ortega dejó abierta la posibilidad de destruir todos los misiles Sam-7, a cambio de que el gobierno estadounidense dé medios aéreos, según dijo ayer a la delegación de esta nación, encabezada por el consejero especial del Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de los Estados Unidos, Giovanni Snidle, quien está en el país negociando la destrucción de los cohetes.
Ortega primero dijo que las negociaciones empezarán partiendo de la premisa de que el Ejército de Nicaragua no destruirá 400 cohetes, pues se necesita esta cantidad para resguardar la seguridad nacional y por el balance de fuerzas de la región. Pero en seguida expresó que “es un tema que dentro del marco de la seguridad se podría tratar”.
Y agregó: “El Ejército necesitaría compensar el vacío que dejarían los (400) misiles. El Ejército necesita medios aéreos, helicópteros, radares, y no para guerra, sino para librar la batalla contra el narcotráfico y el crimen organizado”.

EU: “Flexibles”
El embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, insistió en que apenas están iniciando las negociaciones, pero que la posición de la delegación “es flexible”.
Cuando Ortega fue consultado sobre la posibilidad de que no sólo se destruyeran 650 misiles a cambio de equipos médicos, dijo que “había sido muy claro”.
Además de Snidle, vino al país el Subsecretario adjunto de Estado de la Oficina de Asuntos Político-Militares, Richard Kidd, quien hoy se reunirá con el general del Ejército Rigoberto Valladares y con el viceministro de Salud, Guillermo González.
En el primer encuentro con la delegación de los Estados Unidos estuvieron presentes el canciller Samuel Santos; el embajador de Nicaragua en Washington, Arturo Cruz; el jefe del Ejército, general Omar Halleslevens, el general Guillermo González y el diputado Edwin Castro.

El obstáculo
Trivelli reiteró la posición de su gobierno, que aboga porque se destruyan todos los misiles. “Ojalá que se eliminen todos”, dijo el embajador, quien aseguró que la persistencia de Nicaragua de no destruir los cohetes “ha sido un obstáculo para una asistencia militar más abundante”.
Richard Kidd, por su parte, preguntó al presidente Ortega cómo las negociaciones pueden ser más fluidas y efectivas. “¿Qué podemos hacer para tener una conversación seria y práctica sobre la eliminación de los misiles?”.
Ortega se comprometió a “aportar este granito de arena por la paz”, pero advirtió que la destrucción de los misiles a cambio de que el gobierno estadounidense done equipos médicos no se traducirá en una negociación mercantil.
“Ustedes ya saben las demandas, nosotros no estamos poniéndole precio a los misiles”, dijo Ortega.

Negociación urgente
Tanto el equipo negociador del gobierno nicaragüense como la delegación estadounidense se mostraron de acuerdo en que las negociaciones tienen que dar resultados rápidos.
Hoy inician las reuniones bilaterales y luego sólo quedaría esperar que el Presidente envíe la iniciativa de ley a la Asamblea Nacional, que ésta la apruebe y el Ejército proceda a la destrucción. Según el general Halleslevens, el Ejército tiene 1,050 misiles Sam 7.