Nacional

Leoneses también zangolotean a Chombo

* Jóvenes y ancianos, protagonistas de una romería llena de encantos y colores * Una viejecita baila como si Daniel Santos estuviera en la Catedral

Doña Petrona Natividad Rodríguez está bajo el sol en la puerta principal de la Catedral de León. La doña empieza a bailar. Ya “Chombito” bajó las escaleras y es zangoloteado al compás de los chicheros, con los que también baila doña Petrona, que hace ocho meses ni caminar podía.
Quiero dar mi testimonio, dice la viejecita menuda, quien con su cabello recogido en un moño, baila como si Daniel Santos sonara en plena Catedral. “Éste es el único médico que cura sin medicina”, comenta. Y tratando de no tropezar entre el tumulto de gente, cuenta el milagro que San Jerónimo le ha hecho: la hizo volver a caminar.
Aquí todo el mundo viene a bailar. Bailan o sortean uno de los 22 coloridos toro huacos que acompañan al santo hasta que termina su viaje en Sutiaba. Ésta es una de las pocas fiestas religiosas en León donde el alboroto tiene cabida. Y el licor también.
Los jóvenes de Sutiaba
Antes que el doctor de la Iglesia Católica, como se conoce a San Jerónimo, saliera al pie de la Catedral, una multitud de jóvenes había partido desde Sutiaba.
Encabezados por el Alcalde de Vara y por la directiva de la Comunidad Indígena de este barrio, niños, jóvenes y adultos, los Pablo Pando, los Chocoyos, Los Bachis, los Tórrez Maradiaga y muchos otros más, recorrieron los barrios que están entre el barrio indígena y la Catedral.
El sonido de los tambores sacó a la gente de sus casas. Algunos, vestidos como mujeres, haciendo de la “vieja”, hicieron bailar a una que otra abuelita o chavalo curioso que miraba a los toros y a sus sorteadores, cada uno de ellos identificados por su asociación.
Jóvenes devotos
Un telón de gencianas resguarda al santo; a su lado, un león que lo cuida y adelante un toro que es agarrado por los cuernos y lo saluda. Hasta entonces empieza el jolgorio. Pasan los 22 toros dándole la reverencia, el alcalde de Vara, don Cosme Trujillo, les da la aprobación.
Ya la gente está ansiosa de empezar a bailar. Muchos quedaron embriagados en alguna acera de esta ciudad colonial y otros ni siquiera tratan de esconder la botella de licor que les alegra el día.
El licor es uno de los ingredientes que le pone sabor a esta festividad, en la que hay tanta alegría como personas tomadas. El vicario de la Catedral, Danilo Membreño, acepta que “este vicio se ha metido en la celebración santa”.
“Los 29 y 30 de septiembre es toda alegría en León”, asegura uno de los chavalos que pertenece a Los Bachis, quien tiene cinco años de participar en esta procesión.
Han pasado 15 minutos después de las tres. El santo bajó las escaleras de la Catedral y vienen los más enojados, advierte un señor que tiene en sus hombros a sus pequeños. “Metámonos rápido y ponete vivo”, le dice el señor al chiquitín, que tiene rosadas las mejillas. Vienen los chavalos de la organización Pablo Pando a dar su reverencia al santo.
Antes pasaron los Tórrez Maradiaga, que tienen más de 70 años de participar en la procesión y por eso van a la par del santo.
A las doce en punto
Hoy empieza la travesía nuevamente. El santo saldrá, con el mismo zangoloteo y las mismas reverencias de los toros, a las ocho en punto. Al mediodía estará entrando a la Catedral y luego los jóvenes, cada uno en su organización, degustará de una sopa.
La sopa es otra tradición, cuenta Leonel Juárez, de los Hermanos Juárez, asociación que tiene más de diez años de existencia. Según Leonel, su grupo tiene 150 integrantes, entre niños, adolescentes y adultos.
Si el santo permitió que las piernas de doña Petrona soportaran llegar hasta Sutiaba, hoy sin duda ella estará bailándole con la misma devoción y la misma sonrisa que le dejó el milagro que ella asegura le hizo “el médico que cura sin medicamentos”.