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¿Quién dejó que se vencieran?

* Dr. Elio Artola dice que debe deslindarse la cadena de responsabilidad administrativa * “Es una barbaridad que mientras los pacientes se iban con las manos vacías, las medicinas se perdían en las bodegas”, se lamenta * Una serie de explicaciones confusas, ausencia de Toxicología y necesidad de un horno de mayor capacidad para incineración

Yahoska Dávila

Ante el hallazgo de toneladas de medicamentos vencidos en los hospitales, el doctor Elio Artola Navarrete, coordinador del Movimiento Médico Pro Salario, sugiere intervenga la Contraloría General de la República (CGR), para determinar la cadena de responsabilidad administrativa.
De “inaudito” calificó Artola el hecho de que aproximadamente siete toneladas de medicamentos se venzan por falta de uso, cuando la población nicaragüense ha peregrinado buscando este servicio.
Es un crimen
“Una barbaridad completa con la ciudadanía. Tanto que negaban la existencia de medicamento debido a la escasez, y alimentaban un almacén de basura tóxica”, dijo Artola.
Según el médico pro salario, todas las personas involucradas tienen que responder. “Se tiene que investigar ¿qué administración estuvo a cargo de todas estas donaciones?, ¿quiénes son los encargados de bodega? y la dirección en general, que por función debe de tener un constante monitoreo de sus adquisiciones”, añadió.
“Al parecer están involucradas administraciones desde la gobernación de la señora Violeta hasta la de Bolaños, pero hay que investigar a fondo mediante las auditorías internas; y la Contraloría General debe poner cartas en el asunto”, sugirió.
¿Con qué finalidad? ¡Almacenar medicamentos! ¿Para quién? ¿Órdenes de quién? ¿Por qué de tanto tiempo? Éstas y otras preguntas que surjan ante el tema podrían tener respuesta si interviene la CGR, expresó Artola.
La responsabilidad de la administración es notable, desde que recibe la ayuda hasta que se entrega. “Si no lo necesitan o es demasiado pueden reenviarlos a otros de los centros del mismo ministerio que tengan la necesidad; si acaso no hubiera, pues compartir con el pueblo vecino que también tiene necesidades como las nuestras. No tenían por qué quedarse con ellas y mucho menos por todo este tiempo”.
Una explicación
poco convincente
René Murillo, Subdirector Administrativo del HAN, refirió que el control de los medicamentos se encuentra bajo el Comité de Uso Racional de Consumo Médico, quienes administran el consumo y recepción de medicamentos.
“Prácticamente este problema antecede a esta dirección --refiriéndose a la actual-- y se enfoca, a mi parecer, a un rechazo de los productos alemanes, ya que lo que más predominaban eran productos de este origen y de otros países a menor escala”, asintió Murillo.
La mayor responsabilidad, según el subdirector administrativo de este centro asistencial, está en que los medicamentos tenían una función que cumplir y no se hizo. Estaban destinados a paliar la escasez de medicamentos para la población, y en cambio salían con las manos vacías.
Hasta el momento se lleva un conteo de varios millones de córdobas en pérdidas, pero eso no es todo, también existe una larga lista de los afectados que no pudieron recibir esas medicinas.
Bertha Lucía Barreto, Presidenta del Comité Manos de Ayuda (CMA), el cual realiza este tipo de limpieza, mencionó que las pérdidas a medida que se limpia y se seleccionan los medicamentos siguen en aumento.
Entre toda la basura que se ha limpiado se encuentran medicamentos ginecológicos, quirúrgicos, material de reposición y una buena cantidad de materiales de repuestos mecánicos, industriales, equipos de sala, algunos de tecnología obsoleta, que habían dejado los alemanes cuando construyeron este hospital, expresó.
Intercambiar entre hospitales
Para evitar problemas similares existe, según Murillo, un compromiso de parte del nuevo gobierno de entregar el medicamento a tiempo, y de intercambiarse entre unidades hospitalarias en caso de necesidad.
Por el momento no se sabe qué hacer con estos despojos tóxicos. Urgen ser incinerados, pero el Minsa no cuenta con la capacidad de hacerlo, pues con los pocos hornos que tiene no cumple las normativas higiénico-sanitarias de la incineración, por la incapacidad de las calderas que apenas llegan a 400 ºC, y estos fármacos, según las recomendaciones ambientales, deben ser incinerados a temperaturas mayores de mil doscientos grados centígrados.
Asimismo, todo el material debe ser seleccionado según las normas de incineración, de acuerdo con sus componentes químicos o materiales radioactivos. El esfuerzo del CMA ha realizado una parte, en conjunto con el Plantel de Batahola Norte y la administración de este centro hospitalario.
Los desperdicios mientras permanezcan en el HAN mantienen en alerta al Minsa, ya que se podría desencadenar una serie de delitos ambientales, penados por la ley. Sin embargo, el departamento de Toxicología de este ministerio no se ha presentado al lugar.