Nacional

Preocupación por reuniones furtivas sobre río San Juan


Vladimir López

La demanda de Costa a Rica a Nicaragua sobre el río San Juan, el litigio más fácil de resolver por nuestro país ante el Tribunal de La Haya, podría acelerar su curso y sellar de una vez por todas las pretensiones ticas de navegar armados, siempre y cuando no existan negociaciones secretas que afecten los derechos soberanos de los nicaragüenses.
Casualmente, ayer jueves, los agentes de Nicaragua y Costa Rica en La Haya, Carlos Argüello y Edgard Ugalde, respectivamente, sostuvieron una reunión “privada” con la presidenta de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Rosalyn Higgins, en torno al proceso de la demanda que los ticos interpusieron sobre el nicaragüense río San Juan.
Por su parte, el pasado martes 25, el canciller de Nicaragua, Samuel Santos, se entrevistó con su homólogo de Costa Rica, Bruno Stagno, en Nueva York, y lo único que se dijo, oficialmente, es que conversaron sobre “asuntos bilaterales”, por lo que es obvio pensar que hablaron del río San Juan.
Mientras tanto, en Managua han surgido voces que desconfían de esas reuniones secretas entre funcionarios de Nicaragua y Costa Rica, y esa desconfianza gira en torno al río San Juan.
La reunión privada en La Haya
“Fue una reunión para escuchar los puntos de vista sobre el procedimiento en el juicio sobre el río San Juan”, dijo el doctor Argüello, vía telefónica desde La Haya, “pero no puedo dar detalles sobre el contenido de esa reunión porque a los magistrados de la Corte no les gusta que se revelen cosas cuando sostienen una reunión privada”.
Agregó que el objetivo de la reunión fue para definir la próxima etapa del juicio, pero es a la Corte a la que le corresponde resolver si se pasa a la réplica y la dúplica, que es la segunda parte de la fase escrita, o si se adelanta el proceso a la fase oral.
Ticos no están dormidos
Desde que asumió el gobierno del presidente Oscar Arias, el equipo jurídico se dedicó a perfeccionar la Memoria que presentó en agosto pasado ante la CIJ, para justificar la pretensión de los ticos de navegar armados sobre un sector del río San Juan.
Meses atrás, el canciller costarricense Bruno Stagno reveló que mantuvo encuentros en Londres con el equipo de asesores externos que elaboró la memoria, para revisar ese documento y, por supuesto, mejorarlo.
Según Stagno, la memoria elaborada por el pasado gobierno tenía que “afinarse, perfeccionarse y ser reforzada, y que los principales argumentos “se mantendrían dentro de la confidencialidad”, ya que se quiere llevar “la posición más sólida posible” para llegar a una resolución “pacífica” del conflicto.
Costa Rica y Nicaragua mantienen diferencias sobre la interpretación del Tratado Cañas-Jerez, suscrito en 1858 y que definió con claridad el sumo imperio y la soberanía nicaragüense sobre las aguas del río San Juan, pero estableció un derecho limitado de navegación a Costa Rica con “objeto” de comercio.
De manera paralela al juicio en La Haya, Costa Rica ha insistido en negociar con Nicaragua el asunto del río San Juan, planteamiento que ha sido rechazado de manera categórica por el presidente Daniel Ortega, pero han existido acercamientos y obviamente, el tema del río San Juan ha sido parte de la agenda en dichos encuentros.