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Ortega ataca a EU y olvida a víctimas del Félix

La intervención del presidente de Nicaragua ante la 62 Asamblea General de la ONU, en general fue un discurso a favor de los olvidados del mundo: las víctimas del Apartheid, las víctimas de las Torres Gemelas, los inmigrantes y los pueblos africanos que sufren inundaciones. Pero, con ni siquiera un minuto de silencio, los grandes olvidados fueron las víctimas del huracán Félix

Eduardo Marenco

Una apasionada crítica a la política exterior de Estados Unidos, país al que calificó de “la mayor tiranía de la historia” y una defensa de Irán, Cuba, Venezuela y “las víctimas del capitalismo global imperialista”, dirigió hoy el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, durante su alocución de 33 minutos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York.
En un segundo plano, con menos de un minuto para ellos, estuvieron las víctimas del huracán Félix, por quienes la ONU ha emitido un S.O.S. para recaudar cuarenta millones de dólares entre los países miembros de las Naciones Unidas, para lo cual los pueblos miskitos y mayangnas formularon un escrito dirigido a la Asamblea General, documento que Ortega apenas mencionó en su discurso.
Se afirmó, precisamente, que la presencia de Ortega en el foro de la ONU sería para sensibilizar al mundo alrededor de la tragedia que dejó 102 personas muertas, 133 desaparecidas y 198 mil 069 personas damnificadas, quienes en su mayoría perdieron sus hogares.
Después de 18 años de no asistir a este foro, Ortega sostuvo un discurso propio de las batallas de la Guerra Fría, de una Nicaragua en guerra y en confrontación con Estados Unidos, pese a que han transcurrido veinte años desde los Acuerdos de Esquipulas, del armisticio, la desmovilización de la contra y de su retorno al poder bajo un nuevo contexto nacional e internacional.
Sin embargo, Ortega se quejó de que en nada han cambiado las políticas del imperio, “olvidando que la vida de los imperios es efímera en el tiempo” y señalando que “la tiranía del imperio norteamericano ha sido la más impresionante en la historia de la humanidad”.
Su esposa Rosario Murillo, el canciller Samuel Santos y ex canciller de los años ochenta, Miguel D’ Escoto, acompañaron a Ortega en el foro de la Asamblea General de la ONU, el cual debe ser reformado –indicó- para que no esté en manos de una “minoría de dictadores”.

Ortega, quien vistió de saco y corbata, fustigó el discurso del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien minutos antes señaló que el fin del gobierno de Fidel Castro en Cuba estaba cerca, a lo que Ortega respondió que Cuba había sufrido un “bloqueo brutal” de parte de Estados Unidos y se solidarizó con la revolución cubana.
La defensa de Irán
Posteriormente, Ortega defendió el programa de energía nuclear iraní, expresando que con qué autoridad moral Estados Unidos podía cuestionarlo aún si fuese con fines militares.
“¿Con qué derecho cuestionan el derecho de estos pueblos como Irán a utilizar el desarrollo atómico con fines pacíficos? Y aún más, si quisieran utilizarlo con fines militares, ¿Con qué autoridad, con qué derecho lo hacen los que han sido el único Estado en la historia de la humanidad que han lanzado bombas atómicas sobre pueblos indefensos como Hiroshima y Nagasaki’”, se preguntó Ortega.
Sin embargo, reconoció que el mejor camino para la humanidad es el desarme nuclear a nivel global.
Después de 18 años, dijo Ortega, “el enemigo sigue siendo el mismo: el capitalismo global imperialista”, por lo que llamó a la unidad de los pueblos para evitar golpes de Estado como el ocurrido en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez, en el 2002, donde “querían repetir lo de Salvador Allende”.
En general, fue un discurso a favor de los olvidados del mundo: las víctimas del Apartheid, las víctimas de las Torres Gemelas, los inmigrantes y los pueblos africanos que sufren inundaciones. Pero, con ni siquiera un minuto de silencio, los grandes olvidados fueron las víctimas del huracán Félix.