Nacional

Estricta escolta al traslado de ayuda

* Ni un caso de hurto ni intentos de atracos o daños contra caravanas de la solidaridad con damnificados caribeños * Trabajarán las escuelas que puedan, pero hay paralización donde las comunidades están aisladas y las aulas destruidas

Moises Centeno

LAS MINAS, RAAN
Los medios de transporte terrestre y acuático, y el personal que traslada cientos de toneladas de alimentos, medicinas y ropa, para las casi 200 mil personas afectadas por el huracán “Félix” en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), se pueden sentir seguros y confiados en el camino, ya que la Policía Nacional garantiza la protección y cuido del cargamento para que llegue bien a su destino.
La Policía patrulla la vía terrestre de Río Blanco a la RAAN y ha creado dos nuevos puestos en Las Breñas y Wawa Boom, sobre la vía Rosita a Puerto Cabezas, donde ochenta agentes policiales de Matagalpa, Chontales, Siuna y Puerto Cabezas refuerzan en la zona los planes de orden público, seguridad ciudadana y custodias de bienes materiales, destaca el comisionado mayor Marlon Montano Mendoza, designado por la jefatura nacional para la efectividad de los planes policiales en Las Minas.
Los cargamentos que llegan seguros y completos a Rosita, Bonanza y Sahsa, son recibidos por los comités municipales de prevención y mitigación de desastres, los que los reparten a los damnificados por medio de sus líderes comunales.
Reinician clases en la RAAN
Mientras tanto, el curso escolar reinició este lunes en la Costa Caribe Norte de Nicaragua, luego de 19 días de luto, dolor y destrucción, aunque probablemente se mantengan suspendidas las clases de primaria y secundaria en un buen número de comunidades indígenas y mestizas, por estar las escuelas totalmente destruidas, y porque los caminos aún se encuentran obstruidos por árboles y montañas tumbadas.
Todavía hay familias enteras que se hallan aisladas en comunidades del norte de Rosita, Bonanza, Sahsa, Kukalaya arriba, Río Coco Abajo y Sandy Bay, por lo que es imposible que el alumnado acuda a las pocas escuelas que quedaron en pie, pero sin techos.