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“Félix” desequilibró ecosistemas locales

* Frontera agrícola, demanda de madera e incendios forestales * Especialistas calculan daños ecológicos en 500 millones de dólares

María Haydée Brenes

Tres tipos de presiones después del paso del huracán “Félix” sufrirán las áreas protegidas afectadas. La primera será una fuerte demanda de tierras con bosques por las comunidades que fueron perjudicadas directamente por el fenómeno; la segunda, la gran demanda de madera para la reconstrucción y comercialización, y, la tercera, quizá la más peligrosa, la proliferación de quemas agrícolas y los incendios forestales.
Así lo dio a conocer el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) en el segundo informe preliminar que fue entregado al Presidente de la República, Daniel Ortega.
Según el documento, el huracán “Félix” generó desequilibrios importantes en los ecosistemas locales, lo cual puede dejar como secuela la aparición de plagas como consecuencia de la alteración de las cadenas alimenticias.
“Por ejemplo, al disminuir las culebras y las boas, puede aumentar significativamente la población de ratas que invadan los cultivos y las viviendas”, expresa el informe.
De acuerdo con el documento, los daños ambientales directos son más acentuados en la zona norte de los municipios de Puerto Cabezas y de Waspam, en tanto que los daños ambientales indirectos post evento, se hacen sentir también en la zona sur de Puerto Cabezas y en Prinzapolka, que corresponde a la zona baja de la cuenca hidrográfica de los ríos Prinzapolka y Wawa.

Éxodos, muerte y pobreza
La afectación al ecosistema de arrecifes y al ecosistema marino-costero es evidente y de gran magnitud en la zona del Litoral Norte y parte del Litoral Sur de la región.
El informe señala que la transformación de este tipo de ecosistema representa una pérdida gigantesca para la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) y para el país entero, dado el gran atractivo turístico que representa el sistema insular coralino, la belleza escénica del mismo, y su alto índice de biodiversidad, pues abundan especies de alto valor económico y comercial como langosta y camarones, que también implica un alto potencial de ocupación e ingresos para los pobladores costeños, y comestibles para el resto del país, y para el comercio exterior.
“Como consecuencia del evento, en los próximos días pueden producirse éxodos, movimientos no habituales y muertes paulatinas de la fauna que sobrevivió, y esto se debe a que el huracán impactó de forma muy negativa las cadenas alimenticias por la ausencia de semillas, insectos y frutas para la alimentación de las aves y algunos mamíferos, como los monos, y causó también la emigración a otros ecosistemas donde haya alimentos”, informa el documento.
Las modificaciones provocadas en los ecosistemas insular-coralino y marino-costero demandan acciones inmediatas que induzcan a un proceso de recuperación acelerado para evitar un deterioro ambiental acentuado, que traerá consecuencias críticas para la población, y golpeará sobre todo a los sectores menos favorecidos.
“Solamente el esfuerzo conjunto de las autoridades nacionales, regionales, municipales y toda la sociedad nicaragüense podrá facilitar la recuperación ambiental en el más corto plazo posible, lo que será beneficioso para la Costa Atlántica y para el país entero. La ruptura de las cadenas alimenticias repercuten en nuestra población indígena cuyos alimentos se basan en la caza y la pesca, las cuales se verán seriamente disminuidas entre cinco y diez años, lo que provocará, sin duda, migraciones que podrían afectar de forma severa áreas protegidas como Bosawás, o una sobrepoblación y explotación de recursos en la RAAS”, afirma el documento.
Veda y protección
El extenso documento detalla la necesidad de declarar vedas y protección indefinidas a las especies que habitan los manglares, y reconoce que la Tortuga Verde sin duda migrará, pues el pasto marino que es su principal alimento desapareció por los sedimentos que fueron arrastrados al lecho marino.
“La destrucción del bosque de manglar disminuirá sensiblemente la población de ostras, conchas y otras especies asociadas a estos ecosistemas, por ello no se debe, bajo ningún concepto, permitir el aprovechamiento de este tipo de bosque, porque él tiene una gran capacidad de auto regeneración natural en el mediano plazo”, destaca.
Según las estadísticas del Centro Nacional de Exportaciones, los ingresos diarios para estas poblaciones en concepto de exportación de langosta sobrepasan los 112 mil dólares, los cuales dejarán de percibirse mientras se regenera el ecosistema, expresa el informe.
“Al momento del huracán puede haber quedado en el fondo marino más de seis mil nasas de los pesadores de langosta, las especies allí atrapadas generan hábitos caníbales, y por tanto se pueden destruir unas a otras. Es importante la atención a este aspecto para tratar de recuperar la mayor cantidad de nasas que sea posible”, dice el informe.