Nacional

Ministerio de Defensa pintado en la pared

* Relación única: Presidente-Jefe del Ejército, propicia secretismo e impide niveles de de transparencia adecuados * “El nombramiento de una Secretaria General como máxima autoridad de esa institución es como nombrar a un capitán Jefe del Ejército”

Vladimir López

Los pocos niveles de transparencia en el manejo de temas sensibles del sector defensa, el debilitamiento del liderazgo y control civil, así como la militarización en los asuntos de defensa, son algunos de los rasgos más destacados en un estudio próximo a publicarse por parte del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp).
Según el estudio, la designación de la doctora Ruth Tapia Roa como Secretaria General, no cambió sustantivamente la precaria situación institucional en el Ministerio de Defensa.
“El nombramiento de una Secretaria General como máxima autoridad del Ministerio de Defensa “es como nombrar a un capitán como Jefe del Ejército”; refleja la intención de restar autoridad y presencia a la representación ministerial frente al Comandante en Jefe del Ejército, a fin de dejar claro que no existe equidad, mucho menos superioridad jerárquica entre ambos”, dice el estudio..
Para el Ieepp, la gestión del Ministerio de Defensa en la conducción de su sector es invisible, inexistente y, en consecuencia, ineficaz; ya que no se percibe la realización de ninguna función o actividad sustantiva por parte de ese ministerio, y su accionar se diluye entre trámites meramente administrativos y la presencia en actos protocolarios.
“En este contexto”, dice el estudio, “el Ministerio de Defensa se ha convertido en un “adorno democrático” opacado por la relación directa entre el presidente Ortega y el comandante en jefe del Ejército.

Cambios y despidos han golpeado institución
Por otra parte, señala el estudio que durante el segundo cuatrimestre de gestión del actual gobierno, se observaron importantes cambios en el personal técnico sustantivo que todavía permanecía en Defensa. Estos cambios de personal han significado un duro golpe para su institucionalidad y para la aspiración de disponer de una burocracia civil formada y con experiencia en la gestión de los temas de defensa.
“A juzgar por lo hasta ahora visto, no parece vislumbrarse un futuro alentador para esta institución, y su existencia misma podría comenzar a ser cuestionada de no haber pronto un cambio drástico que transparente su labor, justifique su utilidad y valor público para la sociedad nicaragüense. Por tanto, es urgente diseñar una estrategia a corto y mediano plazo para redefinir el quehacer institucional del Ministerio de Defensa”, recomienda el estudio.
En lo concerniente a la relación entre el Presidente y el Ejército, el estudio afirma que se observa una relación normal, nada diferente de lo que fue con los gobiernos anteriores, aun cuando el actual mandatario parece mostrarse más sensible a los distintos tipos de problemas y limitaciones del Ejército, lo que muy probablemente le genere altos índices de simpatía entre algunos sectores del cuerpo castrense.
Con excepción del presidente Ortega, no se percibe que otras autoridades civiles tengan algún grado de participación en el proceso de toma de decisiones en relación con los asuntos de defensa, destaca el estudio.
“En buena medida esto se debe al estilo y la forma personal y directa con que se maneja la relación entre el mandatario y el Ejército, lo que impide la presencia o visibilidad de cualquier otra figura civil. Esta situación promueve la secretividad e impide niveles de transparencia apropiados en cuanto a las decisiones que se adoptan alrededor de los asuntos de defensa”, considera el estudio.
El Ieepp señala que entre mayo y agosto, uno de los temas más destacados en la agenda de Defensa fue el anuncio del presidente Ortega en relación a la adquisición de nuevos medios aéreos y navales para el Ejército.
Según el Ieepp, el aspecto de fondo en este tema es la necesidad de promover mayor transparencia a través un debate serio y profundo sobre el tipo de Fuerzas Armadas y el tipo de fuerzas de seguridad que los nicaragüenses desean tener, y en las cuales están dispuestos a invertir.
Finalmente, el informe plantea que la manera en que el Ejército desarrolla sus relaciones militares con EU, Venezuela, Irán y Libia, evidencia el legítimo interés de conservar un equilibrio entre la importancia estratégica de mantener lazos de cooperación en materia de defensa con la principal potencia militar del mundo, y la obediencia institucional a los objetivos políticos trazados por la actual administración. Asimismo, es obvio que el Ejército ve en las “nuevas amistades” del gobierno de turno, una oportunidad para abrir también nuevas fuentes de cooperación militar.