Nacional

Derrumbe en faldas de cerro El Perote


Leoncio Vanegas

DIPILTO, NUEVA SEGOVIA

Las lluvias que han persistido en las últimas 72 horas en Nueva Segovia, provocaron en la noche del último sábado un derrumbe en una de las faldas del cerro El Perote, al este del poblado de Dipilto, sin que hubiera daños humanos ni materiales.
El deslave, de unos 50 metros de ancho por unos 200 de largo, ocurrió después de una copiosa lluvia iniciada a las 4 de la tarde. De inmediato, brigadas de rescate del Comité Municipal de Prevención de Desastres (Comupred) exploraron el área derrumbada y evacuaron a las familias: 10 personas que conforman las familias de los señores Francisco Mejía y Tomás Pineda Marín, cuyas viviendas cercanas al derrumbe no sufrieron daños.
Algunos vecinos de Dipilto Viejo, caserío cercano al lugar, dijeron que escucharon el retumbo y el choque de piedras. La falda del cerro fracturada está con regeneración natural de pinos.
“Lo que me llamó la atención es que es una falda que nadie pensaba que se iba a venir, y mi casita está al pie de una de las faldas del cerro. Eso me preocupa”, expresó Mercedes Alvarado, una de las habitantes del lugar.

Crecida de ríos
Las intensas lluvias, que también han hecho crecer los ríos, han ocasionado pequeños aluviones que han dañado plantaciones de café.
Respecto del vecino cerro El Volcán, de donde se teme un deslave de grandes proporciones, “por ahora no vemos señales de que camine”, dijo Jaime Esteban Gómez Marín, en cuya casa está el radio de comunicación, y es propietario de tres manzanas que están sobre la superficie en movimiento.

A pesar de riesgos, habitantes están confiados
Añadió que están vigilantes, y que periódicamente verifican los mojones referenciales que ha dejado el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) que sirven para medir el deslizamiento.
“Éste sí es peligroso, porque se vendría toda la falda del cerro e iría a caer al Quebradón, y no se detendría, eso chorrearía hasta caer al pueblo”, estimó Gómez Marín. No obstante, cree que eso sólo podría ocurrir en caso de que llueva más tiempo y más fuerte.
Según la alcaldesa Carmen Averruz, en el área afectada habitan unas 40 familias, que se resisten a abandonar el lugar, porque tienen confianza en que no va a ocurrir nada. Pero el deslave de la noche del sábado, los ha llenado de preocupación.