Nacional

Crimen organizado zarandea a Nicaragua


Eloisa Ibarra

El fiscal general de la República, Julio Centeno Gómez, afirmó que en Nicaragua se han presentado casos del crimen organizado de diversa índole: las quiebras bancarias, el caso de Agave Azul y el crimen de los policías de Bluefields.
Centeno dijo lo anterior durante la conferencia magistral “El Ministerio Público y los operadores de justicia contra el crimen organizado” ofrecida a los estudiantes de la Universidad Católica “Redentoris Mater”.
Explicó que el crimen organizado es una asociación creada para la comisión de delitos graves, con perfil empresarial, sin límites de tiempo, de espacio y de fronteras. Con objetivos y tareas definidas y capaz de penetrar las estructuras sociales, políticas y administrativas; y abarca toda la tecnología alcanzada para desenvolverse dentro del proceso ecuménico de la globalización.
Expuso que el crimen organizado tiene diferentes formas: la narcoactividad, la corrupción, el terrorismo y el lavado de activos, y algunas de esas manifestaciones se han presentado en Nicaragua.
Entre los casos de crimen organizado a nivel nacional mencionó la quiebra del Interbank y del Bancafé, donde algunos directivos se coludieron con clientes dudosos y contaron con cooperación de funcionarios internos que se asociaron con notarios, registradores, funcionarios de catastro y municipales, logrando conformar una red delincuencial que prostituyó el dogma de la fe pública.
El caso más reciente del crimen organizado lo constituyó Agave Azul, en el que un extranjero con nombres supuestos y falsas identidades, asociado con un nacional, compareció ante un notario nicaragüense para constituir una sociedad anónima con objeto impreciso y oscuro y que al final perjudicó a miles de nicaragüenses.

Una dramática expresión
La más dramática expresión de crimen organizado de características locales, con tentáculos internacionales, lo constituye el asesinato de los policías de Bluefields, llevado a cabo por sicarios extranjeros, presuntamente colombianos, apoyados por colaboradores nacionales.
Se presume que el móvil fue pasada de cuenta del crimen organizado transnacional contra las operaciones de quiebre en el corredor de drogas del Caribe por parte de la Policía Nacional y el Ministerio Público, dijo Centeno.
Afirmó que mientras estos países sacrifican a sus oficiales, como en el caso de Bluefields, los grandes países consumidores como Estados Unidos no aportan nada si no es con condiciones, y existe una gran mentira en cuanto al combate a la narcoactividad porque pese a que tienen las mejores policías y organismos de investigación, no son capaces de detener el ingreso de la droga.

Lucha jurídica para nada
Indicó que durante una reunión centroamericana y del Caribe efectuada esta semana se pidió a Estados Unidos una cooperación sin condiciones para combatir la narcoactividad, pero Centeno duda que esto sea posible porque siempre ponen condiciones.
Indicó que de nada sirve la lucha jurídica y judicial si los países participantes en esa lucha no cuentan con los medios disuasivos y combativos para repeler o capturar a los delincuentes internacionales, ya que casi siempre los países afectados por el tráfico de droga son pobres, tercermundistas, superados por los traficantes en tecnología, medios de comunicación y otros recursos valiosos en la logística de sus empresas criminales.
Aquí la retórica del auxilio y la solidaridad internacional deja mucho que desear, sobre todo por parte de aquellos países consumidores cuyos mercados son el destino final de la droga de tránsito, reflexionó. “Bien podría efectivamente combatir su propio mal ayudando a estos países víctimas del tráfico criminal”.
Una forma de hacerlo, indicó, es proporcionándole a sus Ejércitos y Policías equipos de combate contra el crimen transnacional, lanchas patrulleras, helicópteros, aviones de reconocimiento, medios de comunicación y sobre todo sinceridad y confianza incondicional en sus aportes.

Los otros que controlan el mundo
Centeno afirmó que los gobiernos del mundo persiguen a los traficantes de drogas alucinantes para proteger y mantener el negocio de los otros grandes empresarios del whisky, cerveza, ron, vodka, tequilla, vino, guaro, los que pagan jugosos impuestos a los estados protectores y controlan el mundo con el poder etílico de sus empresas.

La retórica de los “impolutos”
Otro aspecto del crimen organizado, aseguró el fiscal Centeno, lo constituye la corrupción alrededor de la cual se ha creado mucha retórica, semántica y mucha hipocresía, porque “hay corruptos que proclaman honradez y con sagacidad manejan medios de difusión, logrando presentarse como abanderados de la lucha contra la corrupción”.
Hay corrupción pública y privada cuando la estafa, la usura el estelionato, el anatocismo, se cubren con la vestimenta del cálculo económico; cuando se venden indulgencias y veredictos de inocencia en los templos y en los tribunales de justicia.
En el ámbito público la corrupción funciona en tres niveles: la cúpula política, entre los altos dignatarios y jefes de poderes, que tienen acceso a secretos de Estado, a la política económica y que brindan al corrupto la oportunidad de traficar a veces hasta con la soberanía nacional y el honor de la nación, sin importar el sacrilegio del injerencista.
Los intermedios no tienen figuración política, pero son los cerebros de la administración, los tecnócratas de la burocracia, los que trafican con la influencia y los programas de gobierno, venden información y revelan las estrategias de las políticas de Estado.
Los terceros son los empleados públicos, los grandes marginados de la corrupción que buscan la solución a sus problemas en las mordidas, coimas y a veces la sociedad los tolera y se acostumbra a sus actuaciones que envenenan.
Otra forma del crimen organizado es el terrorismo, y puede hablarse de terrorismo político y religioso, cuyo fin es eminentemente ideológico, pero se está haciendo frecuente el terrorismo del crimen organizado, cuya intención es el lucro o la obtención de cualquier beneficio para la organización.
Centeno afirmó que la etapa final de la criminalidad organizada es el lavado de dinero en metálico y especiales. Los criminales tienen ejércitos de abogados, banqueros, corredores de bienes raíces y algunas autoridades para entrar con el capital saneado, generalmente a través de la pantalla de sociedades mercantiles, como grandes señores en el mundo financiero y empresarial del país.