Nacional

Obra imprescindible en el conocimiento de las luchas sociales

* Acto estuvo impregnado del dolor por la muerte de Francisco “Panchito” Bravo, otro grande del sindicalismo y de la pluma obrera

Edgard Barberena

Mientras a los restos mortales del legendario Francisco Bravo Lacayo se le estaban dando cristiana sepultura, su legado se convirtió en el elemento principal que prevaleció en el lanzamiento del libro de Onofre Guevara, “Cien años del movimiento social en Nicaragua”, que tuvo lugar el viernes en la UCA.
Fueron testigos de esta ceremonia miembros de la comunidad universitaria, intelectuales, juristas, forjadores de varias generaciones de periodistas en una actividad que se desarrolló en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, la cual coincidió con el 51 aniversario del ajusticiamiento de Anastasio Somoza García.
Durante el acto convocado por el Instituto de Investigación y Desarrollo Nitlapan y la Fundación Periodismo y Cultura “William Ramírez”, el poeta Luis Rocha dijo que recientemente había conversado con el doctor Danilo Aguirre para hacerle un homenaje a “Panchito” Bravo, “pero se nos adelantó con su muerte, y hoy se lo rendimos”.
Rocha dio lectura a un artículo que publicará en END en los próximos días titulado ¿Se murió Pancho Bravo?, donde narrará facetas del hombre que se “le ocurrió morirse y eso no fue justo”, al tiempo que se preguntará por qué no se mueren otras personas que deberían hacerlo.
“Hace más de 40 años (‘Pancho’) me enseñó a armar páginas (del diario) y a leer las galeras al revés, y me enseñó que la serenidad en todo momento es algo necesario”, al tiempo que recordó que sus hijos desde pequeños jamás faltaron a las purísimas que hacía doña Angelita, la viuda de “Panchito”. Rocha fue uno de los primeros amigos de “Panchito” que llegó a su casa después del fallecimiento del líder obrero.

Margarita Vanini: “Un libro extraordinario”
La directora del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, Margarita Vanini, resaltó la labor de Onofre tanto desde el sindicalismo como desde el legado que con su pluma ha puesto en manos de las nuevas generaciones, además de que su libro vino a convertirse en una contribución en la historia de Nicaragua, sobre todo las luchas del movimiento obrero.
José Luis Rocha Gómez, de Nitlapan, dijo que el libro de Onofre contiene aspectos de la historia que son poco conocidos y tiene una solidez ideológica atípica, “con el rigor analítico y el compromiso político a favor de quienes luchan por la justicia”.
Recordó que la obra fue escrita por un obrero, quien lleva varios libros en su haber y puede ser comparado con el líder obrero salvadoreño Miguel Mármol.

Placa y reconocimiento
El doctor Danilo Aguirre entregó una placa de reconocimiento a Onofre, la que dice: “La Fundación de Periodismo y Cultura ‘William Ramírez’ otorga este reconocimiento al escritor, sindicalista y periodista Onofre Guevara López. Por las consecuencias de toda una vida en la que sus ideas y sus pasiones, por su inclaudicable defensa y porque su pluma y su ejemplo son magisterio y honra para Nicaragua”.
Aguirre en su discurso dijo que “las frases de este reconocimiento en apretada síntesis, quieren recoger las virtudes ciudadanas, el temple de su lucha, la abnegación de sus principios y las horas de horas, los días, los años de años que ha decidido en su vida Onofre Guevara para autogestarse en la cultura y más aún para elevar este empirismo a una consumada conciencia del conocimiento y convertir ese conocimiento en una poderosa arma contra la demagogia y contra la opresión de los pueblos”.
Dijo Aguirre que tener esa concepción de que es imperativa la transformación de una sociedad, la claridad de que esa transformación tiene como meta caminar hacia una mayor igualdad y solidaridad, es una esencia de lo que se da en llamar un revolucionario en lo político, en lo social, en lo económico, en lo cultural.
“Hay muchos caminos para acceder a esa condición, y la historia universal y la nuestra están llenas de ejemplo de auténticos y falsos revolucionarios”, acotó el también director de EL NUEVO DIARIO, al tiempo que dijo: “Hay los que invocan esta calificación por el mero hecho de su formación militar para derribar dictaduras. Hay otros salidos de la audacia y del espíritu de aventuras. Hay iluminados con vastas lecturas de los más esclarecidos pensadores e intérpretes de la historia y las luchas entre los dominados y dominadores. Hay oportunistas afortunados que se arriesgan y triunfan por el poder en nombre de la revolución”.
Aguirre citó en su disertación frases de un discurso del Che Guevara sobre el comportamiento de vida y su capacidad de indignación frente a cada injusticia en cualquier parte del mundo y la sublevación interna ante cada niño harapiento en los semáforos o cada ser humano que se muere en los campos o en las puertas de los hospitales por falta de una pastilla.
“De esta estirpe es Onofre Guevara, surgido de un cajón de leznas y cerquillos que se juntaban en el drama de los pobres de Nicaragua con ilusiones y sueños que su afición a la lectura y su vocación sindical le inspiraban para dedicar toda su vida a luchar por los desposeídos de la fortuna”, dijo Aguirre.
“Onofre --siguió diciendo Aguirre-- sin abandonar ni un adarme de los principios que ha profesado y profesa, reafirma ante las últimas embestidas de los falsos revolucionarios, que ninguna transformación social es auténtica, ninguna causa social por los empobrecidos y explotados es legítima, si se ofrece como un canje por la libertad y la democracia”.

Agradecimiento de Onofre
Onofre en su agradecimiento explicó el impacto que tuvo al conocer del fallecimiento de “Panchito” Bravo, el que en los 83 años de vida que tuvo, aportó casi 65 a favor de las luchas sociales, “de los cuales a mí me tocó compartir con él 63 años”.
Sobre la escogencia de lanzar el libro el 21 de septiembre fue una idea de José Luis Rocha Gómez y no por casualidad, “sino que para rendirle homenaje a la gesta que tuvo Rigoberto López Pérez, pero también el homenaje lo hacemos extensivo a Francisco Bravo Lacayo, a quien a esta hora lo están sepultando”.
Aclaró que su libro califica la gesta de Rigoberto como una acción individual del poeta “que no actuó ni como un autómata ni con una acción aventurera (en el ajusticiamiento de Somoza García en la Casa del Obrero de León), porque Rigoberto fue un hombre con mucha sensibilidad humana y con un gran sentimiento libertario y fue el principio del fin de la dictadura”.