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El huracán petróleo nos está arrollando

* Superó la barrera de 84 dólares el barril

La continua alza de los precios del petróleo, que ayer cerró en la Bolsa de Nueva York con un estremecedor precio de 83.32 dólares por barril, es para la economía de Nicaragua como un huracán, ante el cual la única defensa es protegerse siendo más eficientes en el consumo de los combustibles, para reducir los efectos perniciosos que nos dejará.
La advertencia la hizo el doctor en economía y experto en temas petroleros, Róger Cerda, al conocer del nuevo récord alcanzado por el barril del carburante en el mercado de Nueva York, donde se cotiza el ligero crudo de Texas (WTI) como referencia para Estados Unidos y América Central, y al cual le siguió los pasos el Brent, que se cotiza en la Bolsa de Londres y es usado en Europa.

Ya había pasado de 84 dólares
Aunque el barril del WTI cerró a 83.32 dólares el barril, en el ínterin de las negociaciones de la bolsa, llegó a alcanzar fugazmente la cifra de 84.10 dólares por barril en el mercado neoyorkino, en tanto, en la bolsa persistía la inquietud en torno a la variación continua entre la oferta y la demanda, y el efecto que podría tener una tormenta en el Golfo de México.
Al concluir la sesión regular en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX), los contratos de Petróleo Intermedio de Texas (WTI) para entrega en octubre, que expiraron ayer, subieron 1.39 dólares al barril.
Al respecto, el doctor Cerda explicó que lo que está ocurriendo en el mercado petrolero tiene sus causas en la baja de los inventarios de crudo en Estados Unidos, que cayeron en 3.8 millones de barriles la semana pasada, el menor nivel desde diciembre de 2005, volumen que es a la vez inferior en un cuatro por ciento al del año pasado.
De hecho, las reservas de petróleo se mermaron cuatro semanas consecutivas, suscitando inquietud en torno a si el volumen de materia prima a disposición de las refinerías será adecuado para atender la demanda de combustibles durante los meses de invierno en Estados Unidos.
Cerda afirma que las refinerías trabajaron en la semana pasada a menor ritmo que en la precedente, operando al 89 por ciento de capacidad, frente al 90 por ciento en la anterior.

Acaparamiento en mercado petrolero
El mercado petrolero ya había subido debido a que la Reserva Federal, el Banco Central estadounidense, recortó las tasas de interés referencial, creando la expectativa de que la demanda de energía se mantendrá fuerte, a pesar de que los inventarios están estrechos, y otra causa es un dólar ya débil, que fue disminuido aún más por la baja de tasas de interés en Estados Unidos, provocando la compra de petróleo por poseedores de euros y yenes.
En tanto, los precios del crudo se encuentran un 33 por ciento por encima del año pasado a esta fecha, y se han cuadruplicado desde 2002, sin embargo, su precio ajustado por inflación está todavía por debajo del máximo de 90 dólares, en dólares de hoy, registrado en 1980, cuando comenzó la guerra Irán-Irak.

Ser más eficientes
Sobre las consecuencias para Nicaragua, Cerda dijo que la única defensa es ser más eficientes, porque estas alzas son para la economía nuestra como un huracán que no se puede eliminar, sino sólo tomar las medidas para disminuir sus efectos negativos y proteger a los más débiles.
Lo que cabe, en consecuencia, insistió el experto, es un consumo más eficiente de los derivados de petróleo, lo que constituye un mensaje fuerte dirigido a quienes consumen más derivados en Nicaragua, que son los sectores transporte, generación eléctrica, gobierno central, comercio y los hogares.
Estos sectores, dice el doctor Cerda, consumen más de 5 mil millones de córdobas (278 millones de dólares) anuales en derivados de petróleo, al tiempo que agregó que no tiene sentido subsidiar a ninguno de estos sectores, porque es una invitación a que sigan consumiendo carburantes de manera ineficiente.
El economista afirmó que el subsidio otorgado al transporte colectivo de Managua es financiado por los pobres de Nicaragua a través de subsidios en el Presupuesto Nacional, cuya prioridad debe ser el gasto en reducción de la pobreza y la inversión productiva, y al fin y al cabo las empresas petroleras son las beneficiarias finales de estos subsidios.
Añade que es necesaria una fuerte campaña pública de ahorro de las petroleras y del Gobierno, al tiempo que dijo que de mantenerse precios tan elevados del petróleo, presagian una recesión mundial, lo que está siendo previsto por el Fondo Monetario Internacional que prevé un bajón de la economía de Estados Unidos, el principal comprador de Nicaragua, de un 2.8 por ciento a un 2.2 por ciento.