Nacional

Orden de capturar a Alejandro Fiallos

* Declarado en rebeldía junto a otras personas en el juicio por Correos de Nicaragua

Lizbeth García

“Yo sabía que eso iba a pasar. Esa es la orden del pacto”, dijo vía telefónica desde Washington, Alejandro Fiallos, quien desde ayer se convirtió en prófugo, porque la juez Gertrudis Arias lo declaró en rebeldía y lo mandó a capturar para que responda por la supuesta autoría de malversación de caudales públicos y peculado hasta por 890 mil 691 dólares.
A petición de la Procuraduría y del Ministerio Público, la juez giró oficio a la Policía Internacional (Interpol) para que una vez que ubiquen a Fiallos, la Fiscalía solicite su extradición hacia Nicaragua.
Fiallos atribuyó su situación a Arnoldo Alemán y a Daniel Ortega, quienes según él están buscando cómo dañarlo “porque creen que yo tengo ganas de ser Presidente, y porque tienen sed de venganza”.
El ex director de Correos de Nicaragua explicó que salió del país por razones de trabajo, y que si no viene a Nicaragua a enfrentar la justicia, es porque inmediatamente iría a la cárcel y lo humillarían, aunque después lo tendrían que dejar libre porque destacó que no ha cometido ningún delito.
Señaló que el que sí ha violentado sus derechos humanos, es el Estado de Nicaragua, a cuyos representantes denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, instancia ante la que la presuntamente la Procuraduría se comprometió este miércoles a respetar sus derechos humanos y a no perseguirlo más, “pero no cumplieron”.
Junto a Fiallos también fueron declarados en rebeldía y mandados a capturar, Alejandro Moncada Castillo y Gisella Teresita Méndez Quintana, ex funcionarios de Correos de Nicaragua acusados por peculado y malversación de caudales públicos.
Arias declaró en rebeldía a Fiallos, Moncada y Méndez, porque pese a que fueron citados para responder a la acusación, no comparecieron a la audiencia ni se justificaron ante la juez en el término de ley.
Fiallos simplemente mandó por medio de un apoderado, un escrito diciendo que no compareció por razones de salud, al igual que Gisella Quintana, quien se encuentra en California.
“Es evidente la evasión del proceso penal”, comentó el procurador penal César Guevara, ayer, durante la audiencia especial, donde le solicitó a la juez que interrumpiera el conteo de los días que tiene para tramitar el proceso, porque a su juicio los acusados se fueron del país con la intención de “fugarse y evadir la justicia” vía prescripción penal.
La judicial accedió a la solicitud después de que la PGR le presentó los movimientos migratorios de Fiallos, quien salió de Nicaragua el 12 de julio de este año. Ahora el plazo para que Fiallos sea juzgado junto a los otros empezará a correr hasta que sean capturados.
De los doce ex funcionarios que la Fiscalía y la Procuraduría acusó, nueve se ampararon, y sólo Jorge Luis Sequeira Icabalceta está esperando juicio oral y público, el que está programado para el siete de noviembre.
Uno de los últimos que se amparó el 24 de agosto fue Walter René Pérez. La Sala Civil Dos del Tribunal de Apelaciones de Managua mandó a parar el juicio ayer, orden que la juez Gertrudis Arias acató en audiencia especial.
Según la acusación del Ministerio Público, durante la administración de Pablo Ubilla (enero de 1997 a agosto de 2002), éste presuntamente ordenó a su gerente financiera abrir la “cuenta confidencial” número 15411720-8 en el Banco de América Central (BAC), en moneda extranjera, en la cual se depositaron US$ 890,691 de la institución.
Supuestamente, cuando Fiallos llegó a Correos de Nicaragua, el 9 de agosto de 2002, tuvo conocimiento de la existencia de la cuenta confidencial, y la usó para beneficios discrecionales suyos y de otros funcionarios, hasta que finalizó su período el 23 de marzo de 2003.
Agrega la acusación que de esa cuenta confidencial se les pagó a los ex funcionarios acusados complementos salariales, bonos por cumplimientos de metas, bonos navideños, depreciación de vehículos, vacaciones, becas, honorarios por servicios prestados, “ayudas” económicas, gastos médicos, viajes al exterior y hasta boletos para ver al imitador Julio Sabala.