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Se gasta el escudo que salva nuestras vidas

* Cegueras, cáncer de piel y menos alimentos * De nuestras acciones depende la solución * Marena toma conciencia y está trabajando

María Haydée Brenes

La vida o muerte de todas las especies del planeta está dada por una delgada capa, de la que comenzó a hablarse en 1977, cuando científicos dieron la voz de alarma sobre el entonces incipiente adelgazamiento de nuestro escudo protector: la capa de ozono.
Hoy se conmemora el Día Mundial de la Preservación de la Capa de Ozono y el vigésimo aniversario de haberse firmado el protocolo de Montreal, que entre otras cosas exigía a los países firmantes, entre los que se incluye Nicaragua, reducir el uso de refrigerantes o productos que contengan clorofluorocarbonos (CFC), que son los principales destructores de la capa que decide la vida o la muerte en el planeta.
Si bien el ozono en la tierra es altamente contaminante, señala un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en la atmósfera el ozono es nuestro principal escudo. La razón es simple, gracias a su ubicación en la estratosfera de 15 a 50 kilómetros sobre la Tierra, el gas azulado es tan importante para la vida como el oxígeno, pues permite detener las radiaciones ultravioletas del sol.
El informe destaca que la radiación ultravioleta de menor longitud, conocida como UV, es letal para todas las formas de vida y es bloqueada casi por completo. La radiación UVA, de mayor longitud, es relativamente inofensiva y pasa casi en su totalidad a través de la capa. Entre ambas está la UVB, menos letal que la UVA, pero peligrosa; la capa de ozono la absorbe en su mayor parte.
Efectos
Petrona Gajo Sanders, de la Oficina Técnica del Ozono del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena), señaló que hay muchos efectos nocivos por el debilitamiento de la capa de ozono como cegueras, cáncer de piel, reducción de la producción y efectos en la vida submarina.
“Pruebas indican que la radiación UVB es una causa de los melanomas más raros, pero malignos y virulentos. La gente de piel blanca que tiene pocos pigmentos protectores es la más susceptible al cáncer cutáneo, aunque todos estamos expuestos al peligro”, señaló Gajo Sanders.
También afirmó que por el aumento de la radiación UVB, se dará también una sumatoria de los males oculares, tales como las cataratas, la deformación del cristalino y la presbicia. “El sistema inmunológico se ve deteriorado también por la alta exposición al sol y sus rayos dañinos”, dijo Gajo Sanders.
Menos comida
De acuerdo con el PNUMA, el aumento de la radiación UVB además provocaría cambios en la composición química de varias especies de plantas, cuyo resultado sería una disminución de las cosechas y perjuicios a los bosques.
“Dos tercios de las plantas de cultivo y otras sometidas a pruebas de tolerancia de la luz ultravioleta demostraron ser sensibles a ella. Entre las más vulnerables se incluyeron las de la familia de los guisantes y las habichuelas, los melones, la mostaza y las coles; se determinó también que el aumento de la radiación UVB disminuye la calidad de ciertas variedades del tomate, la patata, la remolacha azucarera y la soja; asimismo, hubo afectaciones en el centeno, el maíz y el girasol”, informa el documento.
Pero no sólo sobre la Tierra se verían los efectos de continuar los daños al ozono atmosférico, también en la vida submarina, pues las criaturas pequeñas como el plancton, las larvas de peces, las larvas de camarón, los camarones, los cangrejos y las plantas acuáticas que forman parte de la cadena alimenticia marina podrían desaparecer y eso provocaría la disminución de peces y, por ende, más hambre en los países que dependen de sus mares para sobrevivir.
¿Qué hacer?
En Nicaragua todos podemos aportar a la disminución del calentamiento global a causa del deterioro de la capa de ozono con algo tan simple como evitar comprar productos que utilicen el refrigerante CFC (hidrocarburos cloro-fluorados), recomendó el licenciado Rafael García, profesor del Centro de Capacitación Profesional Nicaragüense Alemán (CECNA).
El especialista en refrigerantes dijo que los aportes para un cambio deben venir no sólo de especialistas o estados comprometidos, sino de todos los ciudadanos.
“Junto con el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales estamos trabajando en un plan que consiste en capacitar a técnicos en refrigeración en buenas prácticas, para evitar lanzar al medio ambiente sustancias como el CFC que contiene cloro y daña la estratosfera. La fecha máxima de permiso para utilizar CFC, es el año 2010, en concordancia con el convenio suscrito en Montreal en 1987”, dijo el licenciado García.
El CFC fue descubierto en 1922 y ha sido el mayor refrigerante utilizado hasta el año 1977, cuando se descubrió que su composición deterioraba la capa de ozono. Cada año Nicaragua importa cien toneladas de CFC y la cantidad va en disminución.
“Lo ideal cuando compre una refrigeradora, un aire acondicionado para vehículo, hogar u oficina, es que busque la etiqueta y descarte la idea de comprarlo si lee que el elemento refrigerante es R134A o R401A, si tiene dudas sobre el elemento que usa su refrigerador, llame al Marena o al CECNA Inatec, para hacer la consulta para comprar productos que no dañen la capa de ozono, y estaremos listos para responder”, dijo el licenciado García.

Recomendaciones
¿Cómo proteger la capa de ozono?
* Otra forma de ayudar a la recuperación de la capa de ozono es disminuir el consumo de productos como la-cas, aerosoles, insecticidas y algunos aromatizantes.
* Reducir el uso de envases de polietileno y poroplast que contengan CFC, así como no utilizar las lavanderías en seco que usan para su función solventes compuestos por CFC.
* Si es usted productor, busque formas alternativas a los pesticidas que contengan bromuro de metilo, como el que se usa para la producción de café y flores.