Nacional

Maestro condenado por acosar a alumno


Lizbeth García

Como una advertencia para todo aquel maestro que “ose” cruzar la línea divisoria que existe entre educador y educando, podría interpretarse el fallo de culpabilidad que la Juez Sexto Local Penal de Managua, María Iveth Pineda, emitió en contra de un profesor que acosó sexualmente a uno de sus alumnos.
“Está demostrada la responsabilidad del acusado Ricardo Antonio Meléndez Loáisiga en los hechos que se le atribuían de ser autor del delito de acoso sexual en perjuicio del menor cuya identidad omitimos, en consecuencia procedo a declararlo culpable”, dice la parte medular del fallo de la juez Pineda en contra del maestro, quien podría quedar inhabilitado para dar clases de por vida como parte de su condena.
El fiscal Rolando Zapata solicitó a la Juez que mandase a prisión al profesor en vista del fallo de culpabilidad, pero Pineda decidió mantenerlo bajo medidas alternas a la prisión, en tanto no se realice la audiencia de debate de pena, la que está programada para el próximo lunes.
Pedirá pena máxima
Zapata precisó que solicitará la pena máxima de dos años de cárcel e insistirá en el cambio de medida cautelar “porque se trata de un hecho grave, yo le doy la razón en eso a la abuelita del (niño) que dice que él ya estaba bien, pero al revivir todo durante el juicio, volvió a sufrir”.
Según datos de la Asociación de Educadores de Nicaragua (Anden), el año pasado siete educadores fueron denunciados en igual cantidad de escuelas, pero cinco fueron declarados inocentes y sólo dos resultaron culpables.
En lo que va del año en Managua, la Fiscalía ha acusado a tres educadores (uno de una escuela pública y dos que trabajaban en centros de protección para niños en riesgo) por la supuesta autoría de violación, acoso sexual, abusos deshonestos y lesiones sicológicas, pero los tres están a la espera de juicio oral y público en los juzgados tercero, séptimo y octavo penal de Juicio.
Pruebas abrumadoras
La acusación que el fiscal Rolando Zapata presentó contra Ricardo Antonio Meléndez Loáisiga en el Juzgado Sexto Penal de Audiencias, indica que los hechos ocurrieron en dos momentos: el 28 de abril de 2005 y el nueve de mayo de ese mismo año, en la escuela Gabriela Mistral, cuando el profesor aprovechándose de su posición de superioridad respecto al menor, le hizo proposiciones indecorosas al niño a cambio de dinero.
La Fiscalía probó, con la declaración del niño y su madre, que el profesor primero le preguntó al menor de qué tamaño era su órgano y que sí tenía bellos, y luego, el nueve de mayo, se sacó el pene para invitar a su alumno a tocarlo sin miedo.
Según la forense María Elena Espinoza, esto provocó en el menor un síndrome depresivo caracterizado por signos de vergüenza, sentimiento de odio hacia el profesor y conflictos internos. “Me causa gran admiración de que se habla de que yo cometí ciertas cosas que no son propias de mi persona, me parece que hablan de una persona que no conozco.
Yo lo que traté de hacer en el colegio Gabriela Mistral es algo bueno, poner orden, disciplina, porque cuando llegue ahí era un desastre, traté de hace mi trabajo lo mejor que pude, y estas personas que hoy se dicen víctimas, creo que están siendo utilizadas por terceras personas que me quieren hacer daño”, rebatió el profesor durante el juicio, al hacer uso de su derecho a la última palabra.