Nacional

“Votamos bajo presión”

* Presidente de la Comisión de Justicia revela que Iglesia consensuó que había excepciones para interrumpir embarazo * Califica de cínicos e hipócritas a sus colegas que dijeron llevarían a sus hijas a abortar a Costa Rica si tuvieran una situación de esa naturaleza * “Fue un error que pagarán las madres”, agrega Pallais, y Alejandro Ruiz admite que no tenían opción para racionalizar su voto

Mauricio Miranda

La Iglesia Católica había aceptado que el aborto terapéutico se practicara en casos extremos en los que la vida de la madre corría grave peligro, pero ni aún así, una mayoría de 66 diputados en la Asamblea Nacional revirtió la penalización de este procedimiento, aseguró José Pallais Arana, Presidente de la Comisión de Justicia del parlamento.
Según el diputado Pallais, del PLC, desde el seno de la comisión que él preside, surgieron al menos cinco mociones para evitar que la penalización del aborto terapéutico se mantuviera en nuestro Código Penal. Pero ninguna de éstas prosperó, dijo.
Apoyaron moción
Sin embargo, confirmó que los jerarcas católicos apoyaron una última moción que establecía que “cuando no fuera posible salvar ambas vidas (la de la madre y la del niño por nacer), la Iglesia en esos casos extremos acepta que se salve la vida de la madre”, por medio de un aborto terapéutico.
El pasado jueves 13 de septiembre, 66 diputados ante la Asamblea Nacional, del PLC, de la ALN y del gobernante FSLN, refrendaron los artículos en el Código Penal que castigan con penas de uno a tres años de cárcel a las personas que cometan el “delito” de aborto terapéutico. Esta práctica estuvo permitida en nuestro país por más de 100 años, hasta octubre pasado.
Pallais dijo que la naturaleza de dicho recurso jurídico se basó en las doctrinas del mismo prelado. “La última (moción) que intentamos, era en la línea de la homilía de monseñor (Abelardo) Mata, en la que él declara que (el aborto terapéutico) es temporalmente aceptable”.
“Nosotros nos basamos en la homilía del señor Mata, donde fijó la posición de la Iglesia en el año 2006”, insistió.
-- ¿Es decir que la Iglesia Católica admitió excepciones para interrumpir embarazo?
-- Así es, pero sólo para salvar la vida de la madre, y cuando no es intencional (el aborto). Es decir, cuando es una medida terapéutica, no intencional, tolerada e indispensable.
“No es que la habían avalado, (la moción), porque ellos nunca dijeron ‘sí’. Sino que dijeron: ‘Bueno, eso está en el marco de nuestra doctrina’, y por eso lo hicimos con las mismas palabras de monseñor Mata”, explicó el presidente de la Comisión de Justicia del Parlamento.
“Ellos no la miraban mal, pero tampoco te puedo decir que era una negociación, que ellos estaban negociando, y que eran parte de la negociación. Era una consulta”, aclaró.
De acuerdo con la moción --y que según el diputado Pallais se discutió ampliamente en su comisión--, ésta permitiría la práctica del aborto terapéutico “solamente para salvar la vida de la madre, y una vez agotadas todas las medidas para salvar ambas vidas”.
“Por ejemplo, en un preeclampsia, que la madre no respondiera ya al tratamiento químico, y que si no se interrumpía el embarazo, se muere la madre y su hijo. Ése es un caso en que lo permitía la moción”, especificó.
“O sea, que se intentara todo lo médicamente posible para salvar ambas vidas. Si no se pudiera salvar ambas, y se pudiera salvar una, se salvaba la vida de la madre, porque de todos modos, la vida del niño por nacer no se salva si se muere la madre. ¿Y entonces qué es lo que resulta? Que se mueren los dos, que es lo que va a pasar ahora”, advirtió Pallais.
“¿Pero era reconocida por la misma Iglesia Católica esa posibilidad?”, le insistimos al diputado. “Eso es lo triste, lo que yo dije ayer (jueves). Que la Iglesia Católica está clara de cuáles son los casos en que se justifica la necesidad de salvar la vida de la madre. Los que no estuvieron claros son los diputados. La Iglesia está clarísima”, aseveró.
Las madres sufrirán
Para el diputado del PLC, “fue un error” no estudiar la moción que su comisión había preparado, porque quienes van a sufrir “son las madres pobres”.
Y hasta criticó duramente la actitud de sus colegas en el seno del Parlamento. “Allí llegó el nivel de hipocresía y de cinismo de algunos diputados que dijeron: ‘A mí no me importa, yo me llevo a mi hija a parir, o a que aborte en Costa Rica’”. “¿Pero los pobres que no tienen con qué pagar?”, exclamó.
Alejandro Ruiz, diputado por la ALN, y uno de los 66 parlamentarios que votó a favor de la penalización del aborto terapéutico el pasado jueves, confirmó la existencia de la moción secundada por la Iglesia Católica, pero admitió que no la apoyó porque “estábamos bajo presión”.
“El problema es que quedamos en que lo íbamos a consensuar todo, tratar de llevar una posición de la comisión, pero de repente el tema (votación para mantener la penalización del aborto terapéutico) salió un par de días atrás”, manifestó Ruiz, quien también forma parte de la Comisión de Justicia.
En conversación con EL NUEVO DIARIO, Ruiz se contradijo al momento de responder si sabía del verdadero propósito del recurso con el que se procuraba restituir el aborto terapéutico, en casos extremos.
En primer momento dijo que “no se entendió muy bien cuál era el mensaje, y al final decidimos no apoyarla”, porque se había abordado muy “rápido”.
Pero luego expresó: “La moción de alguna manera aparentaba ser el regreso del inciso 3 del artículo 143, del código nuevo, que era donde prácticamente quedaba libre lo del aborto terapéutico”. “Daba chance a que se aplicara el aborto terapéutico. Esa es la impresión que dio, pero estábamos bajo presión”, se justificó.
Finalmente aceptó: “Yo me había comprometido con mi electorado de no apoyar el aborto terapéutico. Pero habíamos quedado de estudiar más el caso, pero de pronto nos dijeron, va mañana lo del aborto terapéutico, que fue lo que pasó ayer (jueves)”, comentó.

Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia:
“Castigaron a justos por pecadores”
La doctora Ligia Altamirano, miembro de la Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia, calificó de “lamentable” la penalización del aborto terapéutico, ratificada por 66 diputados ante la Asamblea Nacional, y aseveró que los parlamentarios “castigaron a justos por pecadores”.
“Esto viene a profundizar el caos que hay ahorita en la atención médica, las dudas de los ginecólogos al atender a las pacientes, y bueno, se verá cómo afrentar la situación”, expresó Altamirano.
Según la ginecóloga, “20 asociaciones médicas de este país están diciendo que el aborto terapéutico debe de existir y ellos no escucharon esa información. Ellos sabrán por qué tomaron esa decisión, pero no explicaron por qué la tomaron”, denunció.
Confirma existencia de la moción
Altamirano confirmó la existencia de la moción, consensuada con los líderes de la Iglesia Católica, y que establecía la posibilidad de practicar un aborto terapéutico, si la vida de la madre corría demasiados riesgos por complicaciones en su embarazo.
“Tengo entendido que el diputado Pallais, Presidente de la Comisión de Justicia, presentó una moción de monseñor (Bernardo) Hombach, de Granada, en donde él pedía que se dejara el aborto terapéutico cuando se demostrara fehacientemente que la vida de la mujer estaba en peligro”, dijo a END.
“Eso fue lo que dijo el diputado Pallais. Entonces, si había una solicitud de parte de la Iglesia, me parece que al final la Iglesia sí entendió lo que los médicos estábamos hablando. A pesar de que la Iglesia ha estado muy mal asesorada”, manifestó.
“Los que no entendieron fueron los diputados, de que lo que se trataba era de salvar vidas de mujeres. No estábamos hablando del aborto por libre elección”, sostuvo Altamirano.
-- ¿Qué pasa con las mujeres que se verán en estas condiciones difíciles?
“Bueno… en el nombre de Dios, a la mano de Dios, y dentro de lo poco que los ginecólogos puedan ofrecerles. Los ginecólogos actuarán siempre del lado de las mujeres, y actuando con una gran compasión hacia ellas, compasión que no ha tenido ninguno de los sectores involucrados en la eliminación del aborto terapéutico. Se equivocaron de pecador.