Nacional

Penado todo aborto


Todo aquello olía a anti-aborto. Los diputados llegaron tarde, algunos no llegaron, otros caminaban de un lado a otro. Ellos ya lo sabían, y para los demás no fue una novedad: realizarse un aborto terapéutico en este país será un delito más sancionado en el nuevo Código Penal, así lo decidieron 64 legisladores. La moción para que el aborto terapéutico no fuera penado se abortó. O la abortaron.
El hemiciclo se convirtió en un templo religioso, donde los oradores más fieles elevaron sus plegarias. El fuego lo abrió Salvador Talavera, quien, incomprensiblemente, pidió a sus colegas no ser de doble moral. “Sean responsables, continúen con lo que hicieron el año pasado”, fustigó el diputado. Y empezó el show.
Una serie de bajezas
¿Qué más se podía esperar? ¿A un Freddy Tórrez, un liberal hablando como conservador, recriminando a las feministas “que nunca han sido madres porque su condición no les permite ser madres” y a un Wilfredo Navarro diciéndoles que defienden el aborto porque son lesbianas?
A la par de las plegarias estuvieron las demandas, como si el hemiciclo fuese plaza pública en plena manifestación. Los jóvenes que llegaron a pedir que no se penalizara el aborto terapéutico, hicieron un bullicio tal, que había que pegar el oído a los parlantes para escuchar las intervenciones de los diputados. Los demandantes callaron sólo para escuchar a Mónica Baltodano y a Víctor Hugo Tinoco.
Baltodano pidió a los legisladores que no hablaran de las mujeres como si fuesen las “vacas de sus fincas”, y abundó en explicaciones para hacerles ver que no se podía privilegiar al embrión sobre las mujeres. Pero ni el eco de sus palabras quedó.
Diputados vergonzantes en FSLN
De los 38 diputados de la bancada sandinista, sólo 27 estuvieron presentes en la sesión y fueron quienes votaron a favor de la derogación del aborto terapéutico. Wálmaro Gutiérrez, Gladys Báez y María Lidia Mejía ni siquiera llegaron a la sesión; mientras que Xóchitl Ocampo, Martha Marina González y Evertz Cárcamo abandonaron el hemiciclo legislativo minutos antes de iniciada la discusión sobre el tema.
De los 27 sandinistas presentes, sólo el diputado Douglas Alemán Benavides e Hipólito Torres no ejercieron su derecho al voto, ni siquiera para abstenerse, pero de muy poco sirvió, pues de acuerdo con la Ley Orgánica del Poder Legislativo, su presencia se suma a la mayoría. La diputada sandinista y segunda secretaria del Parlamento, Alba Palacios, tampoco llegó a la sesión.

¿Liberales cuasi conservadores?
Los liberales votaron chorreadito. Todos al sí. “Aquí no es capilla”, gritaban las jóvenes vestidas de negro, pero José Plutarco Hernández insistía en su devoción católica.
Los calificativos iban desde asesinos hasta hipócritas, de uno y de otro bando, de los diputados, que gritaban más porque estaban con el micrófono, y de las organizaciones feministas, que a coro les recordaban el precepto constitucional del Estado laico que, ayer, una vez más, quedó en simple papel.
“Nunca las minorías asesinas se van a imponer”, volvía a decir Freddy Tórrez, y el “ignorante, ignorante, ignorante” que gritaban desde atrás, hacía más bajita su voz. Hasta Madre Teresa de Calcuta tuvo lugar en los discursos de los “padres de la Patria”.
Y mientras Adolfo Martínez Cole decía que en su conciencia no quedará la “tristeza de la muerte”, José Pallais, Presidente de la Comisión de Justicia que dictamina el nuevo Código Penal, también apelaba a su conciencia, pues intentó introducir un artículo con excepciones para interrumpir embarazos cuando peligre la vida de la mujer.
Al final, la cobardía de los que no llegaron, de los que se desconectaron, y los enormes principios de los que votaron ayer en la sesión parlamentaria, dejó este fruto: No existe el aborto terapéutico en este país.
El acápite tres del artículo 143 del Código Penal, establecía que “la necesidad de la interrupción del embarazo por motivo terapéutico, será determinada científicamente con el dictamen de tres facultativos (médicos especialistas) por lo menos. El aborto terapéutico no será punible (penado)”. Pero ni siquiera vio la luz.
Para la historia
En un intento infructuoso por convencer a los legisladores, una activista del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), tomó la mano de Wilfredo Navarro y le recordó la cantidad de muertes de mujeres que hay desde que se penalizó el aborto terapéutico, a lo que el diputado contestó que “hablaban porque son lesbianas”.
“Lesbianas, lesbianas”, dijo Navarro con cierto desdén, mientras se dirigía a su asiento. “Primero lesbiana que asesina”, respondió la mujer.
“Se suponía que era una decisión electorera”, expresó Mónica Baltodano, quien recordó a los sandinistas los ideales de Carlos Fonseca, Ricardo Morales Avilés y Carlos Núñez Téllez.
Antes de sepultar al Estado laico, las organizaciones de feministas se retiraron con todo y sus mantas. El griterío cesó. Un día más para la historia.

Penalización total
Artículo 144. Aborto sin consentimiento: Quien intencionalmente provoque el aborto sin el consentimiento de la mujer, será castigado con prisión de tres a seis años. Si se trata de un profesional de la salud, la pena principal simultáneamente contendrá la pena de inhabilitación especial de cuatro a siete años para ejercer la medicina u oficio sanitario.
Si el aborto fuera practicado con violencia, intimidación o engaño, se sancionará con pena de seis a ocho años de prisión. Si se trata de un profesional de la salud, la pena principal contendrá la pena de inhabilitación especial de cinco a 10 años para ejercer la medicina u oficio sanitario.
Artículo 145. Aborto imprudente: Quien por imprudencia temeraria ocasione aborto a una mujer será castigado con pena de seis meses a un año de prisión; si el hecho se produce con ocasión del ejercicio de la profesión de la salud, se impondrá la pena de inhabilitación especial de uno a cuatro años. La embarazada no será penada al tenor de este precepto.