Nacional

“Siento dolor profundo por muertos, pero les avisamos”


Valeria Imhof

En Bilwi, una ciudad de unos 40 mil habitantes, sólo se respira desolación y tristeza. Los pobladores continúan tratando de sobrevivir a la tragedia que les dejó el huracán Félix en su paso por Nicaragua la madrugada del martes cuatro de septiembre.
En los taxis, los parques y las casas, no se habla más que de los estragos que dejó Félix en la región, y aunque esa ciudad no fue devastada como las comunidades de Sandy Bay, Dakura, Sinsín o los Cayos Miskitos, la mayoría de las viviendas perdieron sus techos, y una gran cantidad de árboles --algunos centenarios-- fueron arrancados de raíz como si una fuerza todopoderosa hubiera salido del centro de la Tierra.
En el parque central de Bilwi no quedó un solo árbol en pie, muchos de ellos centenarios. Aunque los niños continúan jugando en las hamacas, el lugar se ha convertido en tierra arrasada. Los estudiantes de la BICU están ayudando a limpiar el área porque los árboles que cayeron obstruyen el paso, y, además, no es posible recuperar nada.
Se necesitan varias horas para cortar con motosierras los árboles que están caídos, y es doloroso ver cómo caen haciendo vibrar las calles repletas de curiosos que llegan a observar el corolario de la tragedia.
Opinión dividida
En Bilwi se registra de forma oficial la muerte de una niña --aparentemente de frío-- cuando se desplomó el techo de su casa a raíz de la tormenta. Pero cuando se habla de los centenares de personas que murieron en los cayos o en el mar, las opiniones están divididas.
“Ellos no quisieron salir por quedarse a cuidar las langostas”, dice un taxista originario de Managua que se casó con una costeña.
La pesca de la langosta es una de las principales actividades económicas en Puerto Cabezas y un medio de sobrevivencia para miles de habitantes de la zona. Por eso no es casualidad que la mayoría de los muertos hayan sido pescadores o mujeres acopiadoras de ese producto, que permanecen por largas temporadas en los Cayos Miskitos o en alta mar.
“La Naval les avisó, pero no salieron porque no creían (que venía el huracán)”, comenta otro poblador de Bilwi que pide el anonimato.
Sin embargo, los que perdieron todo, como Marcia Hammes Pablo, aseguran que no fueron avisados y que los dejaron morir en el mar.
Sin embargo, el capitán de corbeta de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), Julio César Zapata, negó rotundamente esa versión.
“Yo siento un dolor profundo por las personas que perdieron a sus seres queridos, pero les dimos el aviso, les exigimos que salieran, que dejaran sus cosas y salvaran sus vidas, pero ellos tomaron la actitud personal de quedarse”, dijo Zapata en una entrevista con EL NUEVO DIARIO ocho días después de la tragedia.
La Fuerza Naval recibió la alerta de que Félix venía hacia la RAAN el domingo 2 de septiembre. Zapata señaló que inmediatamente le comunicaron al jefe de la Naval para que informara a los Cayos Miskitos.
“Comenzamos a dar la alerta a todas las embarcaciones de pesca industrial. El último barco industrial entró el lunes 3 de septiembre a eso de las siete de la mañana. Las embarcaciones Lady Mara y Lady Dy Uno fueron las últimas en entrar, y volvieron a solicitar zarpe en dirección sur para buscar refugio”, relató Zapata.
Dijo que en total despacharon 42 barcos de pesca industrial de Puerto Cabezas hacia el sur.
“Todo el Ejército se dispuso a dar el aviso correspondiente desde el domingo, y prueba de eso es que entraron 42 embarcaciones del mar”.
El lunes, el jefe del puesto de control de embarcaciones de Cayos Miskitos les avisó a las personas que estaban ahí. Yo tengo muchas versiones de personas de los cayos que afirman de que mi teniente dio el aviso de que tenían que abandonar el área. Otras personas dijeron que tenían que esperar a sus familiares, y otros que no se iban a ir porque tenían una serie de equipos que no podían dejar perder”.
Según Zapata, el teniente acantonado en los Cayos Miskitos abandonó el área a eso de las cuatro de la tarde y trasladó a unas 14 personas de los Cayos Maras a la base de la Naval ubicada en los mismos cayos.
“Cuando él estaba preparando su equipo y armamento y todo lo que pudo traer, se aparecieron una cantidad de personas --completando 32--, que llegaron a Puerto Cabezas a eso de las seis de la tarde”.
El capitán de la Naval afirmó que se hizo la misma alerta que con el huracán Beta en 2005, y con el Dean, que hace un mes puso en vilo a la RAAN cuando se desvió hacia el sur, pero al final impactó en el Golfo de México.
“Esa fue la posición de la Fuerza Naval desde el principio, y no es la primera vez, porque con Dean también dimos la alerta, aunque afortunadamente no nos afectó. También con el Beta algunas personas abandonaron los cayos, pero otras se quedaron y no hubo pérdidas que lamentar porque el huracán se desvió”. sostuvo.
Zapata también negó que no hayan llegado a los lugares devastados a socorrer a las víctimas luego del paso del huracán, indicando que ese mismo día partieron dos lanchas en horas de la tarde a buscar dos embarcaciones perdidas que habían zarpado del muelle de Bilwi.
“Esas embarcaciones las salimos a buscar a las dos de la tarde pese a que el mar estaba bravo, porque nos dijeron que andaban niños y mujeres. No encontramos el buque Memo, entonces retornamos, y al día siguiente nos dispusimos a ir a eso de las ocho de la mañana a los Cayos Miskitos, que es cuando trasladamos la mayor cantidad de evacuados”.