Nacional

Condenan a 33 años al chacal de La Guácima

* Era el que ladraba como perro junto a sus compinches para burlarse de Natividad Canda * Asesino enfrentaba juicio en libertad, pero fue apresado y esposado en el propio juzgado

Jose Leonel Mendoza

A 33 años fue condenado el costarricense Juan Antonio Arguedas Calderón por la muerte del nicaragüense José Ariel Silva Urbina, y por tentativa de homicidio contra otros dos coterráneos. Ellos fueron agredidos después de reclamar a un grupo de ticos que hacían mofa y chistes discriminatorios en contra de los nicaragüenses, mientras se burlaban de la muerte de Natividad Canda.
El tico fue arrestado de inmediato al ordenar el judicial de la causa prisión preventiva. Los 33 años se desglosan así: 13 por homicidio simple en contra de Silva Urbina, y 10 años por cada una de las tentativas de homicidio (dos), Francisco José Angulo Martínez y José Antonio Martínez.
“Todas las pretensiones de la Fiscalía y del abogado querellante de las víctimas fueron aceptadas. Hay que ver si apelarán, pero lo otro importante es que el juez ordenó arresto preventivo para mientras la sentencia queda firme”, declaró Ana Navarro, de la parte legal de la Embajada de Nicaragua en Costa Rica.
El hecho se remonta al 4 de diciembre de 2005, cuando estos pinoleros con otros cinco departían en el bar Los Espejos, en La Guácima de Alajuela. A poca distancia, unos 15 ticos empezaron a imitar ladridos de perros, y a hacer chistes en contra de los nicaragüenses, por lo que optaron por protestar.
Arguedas fue apuñalando a uno por uno
Los ticos reaccionaron molestos y los nicas salieron en desbandada al verse en desventaja y para evitar problemas. Sin embargo, Arguedas Calderón los fue alcanzando uno por uno (las víctimas), y luego los acuchilló. “Ya me los eché. Me eché a cuatro”, repitieron los testigos, al declarar en contra del agresor.
No fue necesario extender el debate, que duró dos días, pues la Fiscalía y el abogado puesto por la Embajada de Nicaragua, Braulio Castro, presentaron pruebas contundentes de la agresión.
La madre de Silva, doña Fermina Urbina, se mostró satisfecha con la sentencia, aunque “esto no me devolverá a mi hijo. El fallo era lo mínimo que se esperaba, pero el dolor causado no se puede reparar. Ha sido duro y no hay forma de repararlo”, comentó.
Embajador: “Se hizo justicia”
Funcionarios de la sede diplomática y el consulado general, le dieron seguimiento al juicio. “Se hizo justicia”, dijo escuetamente el embajador Harold Rivas Reyes, quien agradeció la participación del abogado Braulio Castro.