Nacional

Forenses impactados por tragedia en Cayos

* Confirman que muertos en desastres naturales no provocan epidemias

Maricela Caldera

“Era un pueblo fantasma”, expresó visiblemente afectado el forense Oscar Bravo, integrante de la brigada que viajó a la Región Autónoma del Atlántico Norte, al recordar la imagen que se grabó en sus retinas mientras se aproximaba a los Cayos Miskitos. Según él, “no quedaba nada.”
Ésta es la primera vez que el Instituto de Medicina Legal participa en el reconocimiento y tratamiento de cadáveres después de una catástrofe. No existía en 1998, cuando ocurrió el huracán Mitch. El IML forma parte de la Comisión de Salud del Sinapred.
El estremecimiento del doctor Bravo contrasta con la imagen dura, fría, que alguna gente tiene de los médicos forenses, y por aquello de que están acostumbrados a lidiar con cuerpos sin vida.
“Parte de la ciudadanía es del criterio que somos personas que no tenemos sensibilidad”, dice. Luego queda en silencio por un rato, mientras su memoria vuelve al Mar Caribe. “Pero no, esa sensibilidad como seres humanos no la perdemos”, dijo.
Según el doctor Bravo, a ellos les habían notificado de unos 400 habitantes en la zona de los Cayos Miskitos. Pero no encontraron un alma. Allí ya no quedan casas, ni sobrevivientes ni cuerpos sin vida. El viaje sirvió ese día para rescatar dos cadáveres.
El médico forense desmintió la versión de que hay una gran cantidad de cadáveres flotando en el mar, pero sí aseguró que la zona está devastada, y que vivieron muchas situaciones que se superaron, como el mito de que los muertos transmiten enfermedades. “Los mismos oficiales del Ejército no se acercaban”, relató.
Desmitificando a los muertos
El Director General del Instituto de Medicina Legal, doctor Zacarías Duarte, hizo énfasis en que los muertos durante desastres como el huracán Félix, no transmiten enfermedades ni epidemias.
Recalcó el funcionario cuán importante es que éstos tengan un tratamiento adecuado que permita su reconocimiento, para luego realizar los trámites legales correspondientes. Y en caso de que no se puedan identificar, sean transferidos a un lugar donde posteriormente se conozca quién era.
“Lo que nunca se debe hacer con los cadáveres es quemarlos ni enterrarlos en fosas comunes”, enfatizó el doctor Duarte.
Según Duarte, el tratamiento indicado es la identificación de rasgos específicos, fotografiar al fallecido en varios ángulos, etiquetarlo y luego enterrarlo de manera individual.
El doctor Bravo dijo que si ellos utilizaron máscaras y trajes es por protegerse del hedor, ya que la mayoría de los cuerpos se encontraban en estado de descomposición.
“Cuando hay catástrofes como ésta, las autoridades locales y los medios de comunicación se desesperan porque existe una creencia de que los cadáveres transmiten enfermedades”, dijo el doctor Duarte. “Esto es un mito”, remarcó.
El Director del IML indicó que si estos cadáveres son manipulados de manera errónea, puede haber graves consecuencias. Por ejemplo, si no se inscribe como muertas a estas personas, continúan legalmente vivas.
Lucha en el muelle
El doctor Bravo relató que otra situación difícil a solucionar fue la llegada de cadáveres al muelle. Las personas no querían que los reconocimientos se realizaran ahí sino en el cementerio. Los forenses hablaron con los habitantes para convencerles de que era necesario hacerlo en otro sitio.
La brigada de forenses fue conformada por tres especialistas de Managua y uno de Puerto Cabezas. Al inicio no contaban con el equipo necesario. La Organización Panamericana de la Salud, OPS, les brindó los materiales requeridos.
La brigada médica forense atendió 16 cuerpos sin vida, de los cuales nueve fueron reconocidos, y el resto tratados con los requerimientos debidos, por si en un futuro sus familiares realizasen una búsqueda en la que logren encontrarlos.