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Son cuantiosos los daños ambientales en Bosawás

* Alarmantes resultados en informe de técnicos que evaluaron la reserva * Mientras pasa emergencia, los depredadores preparan sus motosierras

El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) informó en su sitio web que tres millones 340 mil 412 hectáreas (alrededor de 334 kilómetros cuadrados) de la reserva de biosfera Bosawás, resultaron afectados por el paso del huracán “Félix”.
Según el informe de cinco brigadas interinstitucionales que viajaron a la zona para determinar los daños, 334 kilómetros cuadrados (un territorio como el municipio de Mateare), de los 19 mil 867 kilómetros cuadrados que conforman la reserva, muestran daños en su cobertura boscosa.
La mayor afectación, dice el informe, se dio en la zona de amortiguamiento de la reserva, que cubre 12 mil 452 kilómetros cuadrados y es habitado por comunidades indígenas, y en menor grado en la zona núcleo de Bosawás de siete mil 441 kilómetros cuadrados.
Basados en las imágenes satelitales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos, y en los mapas de uso de suelo que posee el Ministerio Agro Forestal (Mag-For), los técnicos evaluaron que alrededor del 12 por ciento del bosque de pino presente en la reserva fue afectado, así como buena parte del bosque latifoliado.
Cuencas hidrográficas contaminadas
Los técnicos determinaron que seis cuencas hidrográficas de la Región Autónoma del Atlántico Norte presentan algún tipo de afectación, por lo cual recomendaron que deben realizarse los análisis correspondientes para determinar la posibilidad de recuperación de los cuerpos de agua.
El informe señala también que los técnicos de las brigadas recorrieron caminando el 40 por ciento de la reserva, y se realizaron tres inspecciones aéreas y acuáticas.
La primera inspección cubrió de la comunidad Siunawás hasta Bilwi, para obtener datos sobre los daños al bosque latifoliado; la segunda, de Krukira a Waspam, siguiendo el recorrido que tuvo el ojo del huracán; y la tercera, por la ribera de río Coco hasta Cabo Gracias a Dios.
“Los daños significativos se identifican en la biodiversidad de flora y fauna, mientras que muchas especies están en peligro, pues los árboles que eran sus hogares fueron tumbados y carecen del alimento necesario para sobrevivir. El suelo refleja daños en su capacidad productiva debido a que perdió la capa vegetal, y presenta erosión por la lluvia”, destaca el informe.
Urgente conformar comisión ambiental
El Club de Jóvenes Ambientalistas y el especialista en temas ambientales, Kamilo Lara, coincidieron en que es urgente, con base en los datos preliminares que se tienen, conformar la Comisión Ambiental, a fin de que la misma determine los daños y las posibles soluciones para la zona devastada.
De acuerdo con Kamilo Lara, las autoridades correspondientes --como el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y el Instituto Nacional Forestal (Inafor)-- deben emitir cuanto antes una declaratoria de emergencia socioambiental.
“Las comunidades de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) están sumamente ligadas al bosque, por tanto, no se puede pensar en mejorar la calidad de vida de ellos sin pensar en la protección del bosque. Hay que hacer algo antes que comience el saqueo de la madera en los territorios”, afirmo Lara.
Restauración natural
Lara dijo también que es necesario decretar que Nicaragua apoyará la restauración natural de los bosques, y bajo ningún argumento permitirá el cambio de uso de suelos.
“En río revuelto ganancia de saqueadores, porque mientras los días pasan, los madereros preparan sus motosierras, y ya hemos tenido experiencias que nos dicen cómo. Luego del huracán Mitch o después de controlada la plaga del gorgojo descortezador, mucha gente entró al bosque a sacar madera tumbada por el viento, y de paso se llevó árboles que estaban en buen estado. Así que hay que coordinar eso antes que inicie el saqueo, el cual, para el bosque, se convertiría en un desastre más grande que el huracán”, concluyó.
Trabajar en zonas afectadas
En un comunicado emitido por el Club de Jóvenes Ambientalistas, donde se solicita a la población nicaragüense solidaridad con los más de 34 mil afectados directos que dejo el huracán “Félix”, también se insistía en que se debía trabajar las zonas afectadas.
El comunicado expresaba que desde el paso del huracán Mitch, en1998, no ha existido una política de Gobierno que dé el debido tratamiento a la afectación de los recursos naturales. “Exigimos a las autoridades gubernamentales competentes que antes de tomar la decisión de utilizar el recurso forestal tumbado por el fenómeno, se realice un diagnóstico que garantice la regeneración del bosque y el buen uso del mismo”, concluyó el comunicado.